El estrepitoso resultado de las elecciones en Coahuila -la tierra de los dinosaurios Moreira-, donde el PAN obtuvo apenas el 2.29% de los votos, confirma que la decisión de la dirigencia nacional de primero hacer alianzas con el PRI y después, por indicación de Jorge Romero de romper alianzas con el tricolor y competir en solitario aceleró el desplome del partido hacia la irrelevancia electoral, la pérdida de diputaciones plurinominales y la extinción de su financiamiento público estatal por un hecho evidente: esa relación con el tricolor desdibujó su identidad y le generó un costo político demasiado alto. Aliarse con su rival histórico fue contraproducente.
Para Tabasco, este escenario anticipa un destino idéntico o incluso peor: al ser un bastión indiscutible de Morena, Acción Nacional se encamina a consolidarse como una fuerza política testimonial o inexistente, operando sin recursos locales y con nula capacidad de influir en la agenda pública.
Al igual que ocurrió en Coahuila, el PAN en Tabasco no logrará acceder a las prerrogativas estatales que otorga el IEPCT, forzándolo a depender de los escasos recursos que su dirigencia nacional decida enviarle para subsistir.
El descalabro del PAN en el norte del país es el síntoma de una crisis estructural mucho más profunda. Demuestra que la marca PAN por sí sola no retiene votos fuera de sus enclaves tradicionales, como Querétaro o Guanajuato, por esa relación con el Revolucionario Institucional.
Ante la falta de competitividad, analistas consideran que los simpatizantes prefieren ejercer un voto útil hacia otras opciones opositoras o refugiarse en el abstencionismo. Partidos regionales o emergentes, como ocurrió con Nuevas Ideas en Coahuila, capturan el descontento social con mayor eficacia que el PAN.
Sin embargo, no es el caso de Tabasco. No hay partidos emergentes o locales más allá del PRD. La oposición en su conjunto tiene escasa o poca aceptación ciudadana. No hay a cuál irle.
En Coahuila, el PAN se había coaligado con el PRI en las elecciones de gobernador de 2023 y en las presidenciales de 2024. Ahí selló su destino.
Formaron la coalición “Alianza Ciudadana por la Seguridad”, junto al PRD, logrando la gubernatura con Manolo Jiménez Salinas y carro completo en las diputaciones locales. Hace dos años, participaron juntos para la presidencia de la República, senadurías y diputaciones federales.
HAY AMORES QUE MATAN
En la elección a la gubernatura de 2023, la alianza PRI-PAN-PRD ganó de forma contundente. Sin embargo, el voto del PAN se diluyó por el peso masivo del PRI. El blanquiazul aportó un porcentaje de votación históricamente bajo a la coalición, pasando de ser la segunda fuerza política real del estado a un socio minoritario.
Y ese voto minoritario se achicó más en las recientes elecciones legislativas locales, al grado que no logró alcanzar el porcentaje mínimo de 3% establecido en la ley.
La alianza electoral con el PRI resultó profundamente contraproducente para el PAN, al grado de que sus propios análisis internos y su dirigencia nacional reconocen que la coalición desdibujó su identidad, ahuyentó a sus militantes históricos y aceleró su colapso en varias regiones del país.
El PAN nació en 1939 precisamente como la antítesis del PRI. Al unirse al "antiguo régimen", el partido anuló su narrativa como opción de cambio, confundió a sus simpatizantes y validó el discurso oficialista que los etiquetaba como el "PRIAN".
En lugar de sumar fuerzas, el PAN terminó absorbiendo el costo político y la opinión negativa asociados al PRI. Para el votante apartidista o de clases medias, la coalición dejó de ser atractiva y como Acción Nacional también.
El impacto ha sido tan destructivo que el actual presidente nacional panista ha declarado formalmente que el partido no volverá a aliarse con el PRI en ningún proceso federal, estatal o municipal de cara a los comicios intermedios de 2027. Sin embargo, el daño ya está hecho.
El PAN ha optado por buscar una "refundación" en solitario para intentar recuperar el voto ciudadano que perdió en las urnas por ir de la mano con su histórico rival.