Los de abajo

La salud del gobernador y la bajeza de la oposición en Tabasco


En Tabasco persiste una campaña de desinformación que insiste falsamente en que el gobernador Javier May Rodríguez dejará pronto el cargo. Sus detractores y adversarios políticos modificaron su narrativa: ya no argumentan la supuesta incapacidad con la que de mala fe atacaron el inicio de su gestión ante la ola de violencia heredada, sino que ahora inventan una grave enfermedad.
 

El encargado de detonar esta infamia fue el exgobernador Manuel Andrade Díaz, quien se atrevió a vaticinar en su cuenta de Facebook que May Rodríguez "no pasaba del fin de mes", insinuando una muerte inminente, asegurando que ya estaba listo el relevo y listos "los tamalitos".
 

Diversos actores políticos y medios locales retomaron la mentira de inmediato, dándola por cierta sin el menor rigor periodístico ni afán de confirmación.
 

La respuesta llegó sin necesidad de emitir un comunicado de prensa. Ese mismo lunes 27 de julio, el mandatario publicó una fotografía en sus redes oficiales donde aparecía sonriente junto al titular de Bancomext, Carlos Torres Rosas, tras acordar una bolsa de 1,600 millones de pesos para financiar proyectos productivos en la entidad.
 

La imagen desmontó por completo la mentira de Andrade, un político carente de autoridad moral. Aunque la réplica de militantes de Morena y otros actores políticos no se hizo esperar —recriminándole la bajeza de desearle la muerte a un ser humano—, el exgobernador solo reaccionó con enojo ante los señalamientos.
 

Al día siguiente, el propio Javier May aclaró que goza de perfecta salud y lamentó el papel de Adrade, señalando que sus ficciones solo provocan "pena ajena".
 

Sin embargo, la infamia no paró ahí. Audelino Macario, experto en guerra sucia que se vende al mejor postor, revivió la calumnia en sus redes al asegurar que el supuesto padecimiento era cáncer de páncreas, que la presidenta Claudia Sheinbaum ya estaba enterada y que el relevo sería Mónica Fernández Balboa. ¿La fuente de dicha primicia? El polémico y desacreditado Simón Levy.
 

LA MANO NEGRA Y LOS ADELANTADOS
 

A este coro de desinformación se sumaron otros mercenarios de la pluma, añadiendo al senador Óscar Cantón Zetina a la lista de aspirantes, mientras que en grupos de WhatsApp se desataba una ola de discriminación, insultos y calumnias.
 

La realidad derriba el mito. Mientras sus opositores se empeñan en sostener la mentira, el gobernador mantiene una agenda pública intensa: realiza giras por todo el estado, encabeza reuniones federales, inaugura obras y lidera eventos masivos.
 

Resulta absurdo pensar que un paciente terminal sostenga un ritmo de trabajo tan frenético. Simplemente, la narrativa no cuadra.
 

En el fondo, el encono contra Javier May tiene raíces más profundas: el racismo y el clasismo de una élite que no tolera que un hombre proveniente de la cultura del esfuerzo, y sin ostentar títulos académicos tradicionales, gobierne Tabasco.
 

Sus adversarios se niegan a reconocer su sólida experiencia en la gestión pública como dos veces alcalde de Comalcalco, diputado local, senador, subsecretario y secretario de Estado.
 

Es un cuadro forjado en la lucha social y en el trabajo pastoral de las comunidades eclesiales de base; un hombre del pueblo que conoce las necesidades de la gente y que está cumpliendo sus promesas de campaña.
 

Eso es lo que verdaderamente les incomoda y no le perdonan: que destine miles de millones de pesos a mejorar la calidad de vida de los tabasqueños mediante obra pública y proyectos productivos que sepultan los antiguos privilegios del poder.
 

Por más que se empeñen en fabricar diagnósticos médicos y sepelios anticipados, la realidad los atropella a diario. Mientras Javier May consolida su mandato a ras de suelo y con la salud intacta, sus detractores solo consiguen empequeñecerse en su propia amargura, sepultando, ellos sí, su última pizca de dignidad política, si es que alguna vez la han tenido.

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