Los de abajo

El plan estructurado detrás de la beligerancia de la Canaco contra el gobierno estatal 


Tras 31 años de tregua, un sector empresarial de Tabasco ha vuelto a asumir una actitud abiertamente agresiva contra el gobierno. La Canaco Servytur parece haber olvidado la defensa de sus agremiados para volcarse de lleno a la politiquería.

 

El antecedente más cercano ocurrió en 1994, cuando los empresarios locales se rebelaron contra el presidente Ernesto Zedillo. El mandatario federal pretendía remover a Roberto Madrazo Pintado de la gubernatura para resolver la crisis poselectoral provocada por las denuncias de fraude del PRD, cuyo plantón paralizaba el corazón político del estado.

 

En aquella ocasión, Canaco, Canacintra y Coparmex cerraron filas de manera radical. Organizaron paros, protestas y desplegaron campañas masivas bajo el argumento de "defender la soberanía". 

 

La presión privada dobló las manos de la Federación, obligando a Zedillo a viajar a Tabasco para respaldar a Madrazo. Aquella rebelión detonó el violento desalojo de Plaza de Armas y consolidó a Madrazo en el Palacio de Gobierno. 

 

Al final, los empresarios lograron su objetivo: asegurar los jugosos contratos en los que habían invertido durante la campaña.

 

Hoy el contexto es distinto, pero los hilos conducen a los mismos actores. Se trata de intereses ligados al madracismo que convergen con los "neomorenistas" incrustados en la administración estatal desde 2018. Nos referimos el grupo del senador Adán Augusto López Hernández. 

 

El comportamiento beligerante de la Canaco no es casual; forma parte de una estrategia orquestada para confrontar al "Gobierno del Pueblo", a cuyo titular desprecian. Los hechos confirman la existencia de un plan para atacar la gestión de Javier May desde diferentes frentes. 

 

La conducta del comercio organizado no es espontánea ni legítima; responde a un juego sucio que se intensificó tras revelarse los viajes subrepticios de Adán Augusto a Villahermosa hace un par de meses. 

 

El objetivo es simular un descontento generalizado. En política no existen las coincidencias. 

 

La línea dura de la Canaco se explica por el pasado priista y madracista de miembros clave como Manuel Miranda Hernández y Miguel Jerónimo Cerino. Aunque no admitirán su vínculo con el adancismo, su postura los delata. 

 

Conforme se acerca el proceso electoral, han endurecido el discurso."Si quieren guerra, guerra tendrán", advirtió tajante Miranda Hernández. La amenaza surgió luego de que el vocero de Morena, Roberto Romero del Valle, amagara con denunciar a la presidenta de la cámara, Leidi Susana León Sánchez, por acusar actos anticipados de campaña del partido oficialista. 

 

Para la Canaco, responder a sus señalamientos es "coartar la libertad de expresión", una doble moral común: exigen derecho a criticar, pero acusan censura cuando reciben réplica.

 

La ofensiva ha escalado a difamaciones delicadas que carecen de pruebas. Miguel Jerónimo Cerino, coordinador de la Comisión Ganadera de la cámara, acusó al gobierno de "empecinarse en la destrucción de los empresarios y permitir el cobro de piso", sugiriendo alianzas con el crimen organizado bajo el amparo de supuestas notas periodísticas.

 

La memoria es corta. Cerino fue operador político de Ulises Ruiz, uno de los maestros del fraude de Roberto Madrazo. 

 

Esta audacia crítica brilló por su ausencia durante el gobierno de Adán Augusto, época en la que el crimen organizado echó raíces en el estado en complicidad con la policía de Hernán Bermúdez Requena. 

 

En ese entonces, los empresarios guardaron un silencio sepulcral y llenaron de loas al "policía modelo", señalado después como líder de "La Barredora". Su beligerancia actual es pura hipocresía. 

 

La estrategia es clara. La dirigente León Sánchez acudió esta semana al programa predilecto del adancismo para despotricar contra el gobierno y anunciar negociaciones electorales con el PVEM. 

 

Conviene recordar que esa franquicia verde siempre ha estado ligada a Madrazo; en 2015 se prestó al juego sucio para descarrilar a Morena en la alcaldía de Centro postulando a la finada Rosalinda López Hernández, hermana de Adán Augusto, principal adversario político de Javier May, empecinado en hacerle la vida imposible. 

 

No es extraño que los principales arietes contra el gobierno estatal —Evaristo Hernández, Manuel Andrade y la Canaco— caminen hoy junto al PVEM y estén en tratos con esa organización política. La dirigencia morenista tardará en poner un alto a las provocaciones de un supuesto aliado que, en los hechos, demuestra ser más traidor que Judas.

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