Los de abajo
De la purga a la revuelta: El plan de Adán Augusto para sitiar a Javier May
La elección del nuevo dirigente estatal de Morena podría ser de pronóstico reservado. Aparentemente, el grupo político de Adán Augusto López Hernández mantiene la mayoría en el Consejo Político Estatal, el órgano encargado de elegir al sucesor de Jesús Selván García.
La última vez que este bloque avasalló en una reunión de consejo fue en agosto de 2022, cuando se impuso a Tey Mollinedo Cano como presidenta de la dirigencia estatal y a César Raúl Ojeda Zubieta como presidente del Consejo.
En teoría, existía un acuerdo con el grupo político de Javier May para mantener el equilibrio de fuerzas dentro de los órganos de dirección partidista; la propuesta original era que José Ramiro López Obrador asumiera la presidencia del Consejo.
Sin embargo, López Hernández no cumplió su palabra e impuso ambas posiciones. Para no avalar el atropello, los consejeros leales a Javier May abandonaron la sesión extraordinaria, permitiendo que el ala adancista se adueñara por completo del partido.
Esta arbitrariedad fracturó la relación y llevó al equipo del hoy gobernador a hacer público su respaldo a las aspiraciones presidenciales de la entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.
En una rueda de prensa le manifestaron todo su apoyo, un desafío que desató la furia de López Hernández —entonces secretario de Gobernación—, quien ordenó a su sucesor en la gubernatura, Carlos Manuel Merino Campos, destituir a cualquier funcionario alineado con la doctora Sheinbaum.
Ni tardo ni perezoso, Merino Campos cumplió las instrucciones sin vacilar, en una demostración pública de que Adán Augusto seguía mandando y gobernando en Tabasco a pesar de su encargo federal.
Así comenzó una cacería de simpatizantes de la hoy presidenta de México, reflejada tanto en el gabinete estatal como en los ayuntamientos vinculados a López Hernández.
La destitución más notoria fue la de la entonces secretaria para el Desarrollo Energético, Sheila Cadena Nieto, quien desde meses atrás se había sumado al grupo político de Javier May.
Otros funcionarios recularon, como Manuel Adalberto Pérez Lanz, entonces subsecretario de Salud, quien prefirió doblar las manos y reiterar su total lealtad a Adán Augusto.
Ese fue el último encontronazo previo a las elecciones de 2024. Mas no es el único agravio que el exgobernador le ha infligido al grupo de Javier May.
El golpe más evidente ocurrió años antes, en 2015, con el juego sucio orquestado contra Octavio Romero Oropeza para truncar su camino hacia la alcaldía de Centro bajo las siglas de Morena.
López Hernández, quien codiciaba esa misma posición y operó en represalia por no haber sido el elegido, utilizó al PVEM —entonces bajo la influencia de Roberto Madrazo— para imponer la candidatura de su propia hermana, Rosalinda López Hernández, con el único fin de pulverizar el voto y arrebatarle la victoria a Romero Oropeza.
Hoy, la realidad ha cambiado drásticamente. Tras el proceso interno de Morena, donde cayó hasta la cuarta posición nacional, las bases le cobraron la factura a Adán Augusto.
Claudia Sheinbaum ganó de calle la postulación presidencial y, en territorio tabasqueño, el grupo de Javier May sepultó las aspiraciones del exsecretario de Gobernación en su propio terruño.
Con la derrota, el grupo adancista perdió el control del estado y, con ello, sus privilegios. Su brazo derecho en materia de seguridad, Hernán Bermúdez Requena, terminó bajo proceso judicial por presuntos vínculos con la delincuencia organizada; además, López Hernández vio mermado su liderazgo en el Senado y la estructura de operadores que mantenía en la nómina de la Cámara Alta ha sido desmantelada.
Tabasco representa su último reducto político. Por ello, su grupo viene dispuesto a todo para recuperar el terreno perdido en 2024.
Aunque la dirigencia nacional de Morena apenas definirá formalmente la convocatoria para el relevo, el ambiente ya es de abierta confrontación ante la inminente salida de Jesús Selván García, quien dejará el cargo para buscar ser candidato a diputado federal por el V distrito.
En el Consejo Político Estatal, el adancismo presume mantener la mayoría numérica. Habrá que ver si esa supuesta ventaja resiste la presión del aparato gubernamental actual cuando llegue el momento de votar.
Lo que es un hecho es que el exsecretario de Gobernación buscará imponer a un aliado incondicional en el Comité Ejecutivo Estatal con una consigna clara: torpedear la gestión del gobernador Javier May desde el interior del propio partido oficial.
Adán Augusto López Hernández no regresa por la revancha, viene por la venganza, y la disputa por el control de Morena en Tabasco será una auténtica guerra sin cuartel.