Los de abajo

El bloque “Juntos por Tabasco”
 

¿Salvación o naufragio rumbo a 2027?
 

*Intentos desesperados del PRI y PRD ante el avance de Movimiento Ciudadano
 


La conformación del bloque "Juntos por Tabasco", anunciado este lunes con bombo y platillo, expone la fragilidad de una oposición desesperada por sobrevivir al naufragio electoral.
 

El reciente anuncio de esta mesa de diálogo, encabezada por las dirigencias del PRD y el PRI, junto a la representación de Somos MX y la agrupación Unión Democrática por Tabasco (UDT), no se lee como un proyecto de renovación, sino como un frente de contención urgente ante el riesgo real de perder el registro en los comicios de 2027.
 

Para partidos históricos en el estado como el PRI y el PRD, que arrastran una severa merma de militantes, desprendimientos drásticos de cuadros políticos —como ocurrió con figuras como Erubiel Alonso— y derrotas consecutivas, aliarse parece la única balsa disponible.
 

Sin embargo, surge la interrogante obligada: ¿Se puede ofrecer un cambio verdadero recurriendo a los mismos nombres del pasado?
 

Para entender el alcance real de "Juntos por Tabasco", resulta indispensable desglosar las debilidades estructurales de sus integrantes principales:
 

Las siglas del PRI y del PRD llegan sumamente desgastadas tras años de sangría interna hacia Morena y Movimiento Ciudadano. Con estructuras desmanteladas, su principal incentivo no es la construcción ideológica, sino amalgamar los pocos votos que les quedan para alcanzar el umbral legal que les asegure la supervivencia.
 

Tras el revés de las autoridades electorales locales que le negaron el registro oficial a su asociación civil, Unión Democrática por Tabasco, para convertirse en partido político local, el exalcalde de Centro, Humberto de los Santos Bertruy recurre a este bloque con el objetivo de negociar alianzas de facto y asegurar espacios para su capital político.
 

Carece de una estructura partidista legal tras la negativa del IEPCT. Solo el PRI le ve cualidades para ser su candidato a la alcaldía de Centro, en caso de que el químico Andrés Granier se desista de contender por el tricolor a ese cargo de elección popular.
 

En la elección pasada, de los Santos Bertruy contendió por ese cargo bajo las siglas del PVEM. Fue apabullado por la actual alcaldesa, Yolanda Osuna Huerta. A excepción del PRI, no hay otro partido que lo tenga considerado para competir en las elecciones de 2027. No es, para nada, garantía de triunfo en las urnas. Es una suma que resta.
 

RECICLAJE Y DESECHOS
 

Jesús Alí de la Torre, expriista, excandidato independiente, exmorenista y exfuncionario estatal y federal y hoy integrado en Somos MX, ejemplifica perfectamente el reciclaje partidista. No es un político de convicciones ni ideales. Lo suyo es cochupo, la transa, la oportunidad de trepar a un cargo político o en la función pública.
 

Alí de la Torre es otro que quiere ser candidato a la presidencia municipal de Centro. Lo intentó dos veces por Morena y en las dos ocasiones simplemente no pudo. Su figura evoca más el nomadismo político que una alternativa fresca o novedosa para el electorado tabasqueño. Ya lo conocen, fue un pésimo alcalde. Derrochó 60 millones de pesos en un armatoste que ahora no saben ya qué uso darle: el Musevi.
 

La percepción ciudadana de este personaje es de oportunismo tras sus constantes giros ideológicos y saltos de partido. Es considerado un chango de la política, que salta de mecate en mecate.
 

La realidad es que el verdadero enemigo de "Juntos por Tabasco" no es solo el aparato de Morena, sino la apatía y desconfianza ciudadana hacia los actores reciclados. Tuvieron su oportunidad y cuando estuvieron ahí solo dejaron malos resultados y huellas de corrupción.
 

En política, la suma de debilidades rara vez da como resultado una fortaleza. Si bien la figura de alianzas de facto podría ayudarles a raspar el porcentaje mínimo requerido para conservar las prerrogativas estatales, difícilmente lograrán consolidarse como un contrapeso real si su narrativa se limita al agravio y no a la propuesta.
 

Reempacar las viejas cartas de la baraja local difícilmente convencerá a un estado que, guste o no, apostó de forma masiva por la sustitución de un régimen caduco y corrupto por uno que ha puesto en el centro de su atención a la gente, al pueblo.

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