Los de abajo

Frente al desafío criminal, la respuesta es la ley en Tabasco


La transformación de la Policía Estatal en la nueva Guardia Estatal no es un simple cambio de fachada ni un ajuste cosmético de uniformes. Representa el inicio de una reestructuración profunda, urgente y sumamente necesaria para Tabasco.
 

En un momento donde el estado enfrenta los embates de una cruenta disputa entre células del crimen organizado, la respuesta del gobierno encabezado por Javier May Rodríguez no ha sido la de la evasión o el diagnóstico pasivo, sino la de la acción institucional inmediata y contundente.
 

La entrega de las primeras 45 patrullas de última generación y equipo táctico es la muestra palpable de un compromiso presupuestal y operativo que busca devolverle la tranquilidad a los ciudadanos.
 

Durante años, las fuerzas de seguridad locales operaron en condiciones de rezago que limitaban su capacidad de reacción. Hoy, dotar a los elementos de herramientas dignas y tecnología de vanguardia es el primer paso indispensable para acortar los tiempos de respuesta y recuperar la presencia del Estado en las calles y carreteras que legítimamente le pertenecen al pueblo.
 

Es innegable que los hechos del pasado lunes —con la quema de vehículos en algunos puntos de la capital— generaron natural preocupación.
 

Sin embargo, la narrativa criminal que buscaba sembrar el caos y proyectar una falsa ingobernabilidad topó con pared. Lejos de amedrentarse, el Gabinete de Seguridad demostró que las capacidades del C4 y la coordinación con la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica (FIRT) Olmeca funcionan.
 

La rápida localización y captura de los presuntos autores materiales, incluyendo a objetivos prioritarios, envía un mensaje nítido y sin ambigüedades: en Tabasco ya no hay espacio para la impunidad. Se acabaron los tiempos en que policías y delincuentes eran lo mismo, estaban en el mismo bando durante la gestión de Hernán Bermúdez Requena, y el que pagaba las consecuencias era el pueblo.
 

EFICACIA CONTRA MALEANTES
 

Los actos de distracción táctica por parte de los grupos delictivos ya no paralizan a la autoridad; ahora encuentran una respuesta penal inmediata.
 

Detrás de este fortalecimiento operativo hay un valor civil que debe reconocerse: la determinación de limpiar la casa desde adentro.
 

El éxito de la Guardia Estatal radica en que su robustecimiento material va de la mano con una rigurosa depuración interna.
 

Al romper de tajo con los vicios del pasado e investigar a fondo cualquier indicio de infiltración, la actual administración está blindando a la corporación para garantizar que cada nuevo recurso y cada patrulla sirvan exclusivamente para proteger a las familias tabasqueñas.
 

La batalla por la paz es compleja y de largo aliento, pero el rumbo trazado esta semana es el correcto. Con una Guardia Estatal fortalecida, una coordinación estrecha con el Ejército y la Guardia Nacional, y la firmeza política para aplicar la ley, las autoridades de Tabasco están demostrando que el Estado es, y seguirá siendo, el único dueño de la plaza.
 

La ciudadanía merece seguridad, y hoy las instituciones están respondiendo con la altura y la fuerza que las circunstancias exigen.
 

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