Los desafíos de Tabasco: homologar tiempos y recursos
Armonizar los factores blandos con los duros, y activarlos en la misma plataforma en un ejercicio de combate a la corrupción, planeación y gobernabilidad, ha dejado en claro la ruta que se tendrá bajo el mando del presidente Andrés Manuel López Obrador, cuyo impulso de leyes contra la corrupción en el Congreso de la Unión y las acciones de combate al huachicoleo con todo el poder del estado, demuestran que el presupueste general de egresos y los programas federales se vinculan y relacionan en torno al proyecto de desarrollo nacional.
Si tomamos como factores “blandos” el programa de austeridad que ya se aplica en los tres poderes de la administración pública federal, empezando con la reducción salarial del presidente de la República, en más del 50%; de legisladores federales, e incluso, luego de negarse y general discusiones y la defensa mediática a ultranza, los ministros de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) aceptaron reducir sus millonarios sueldos en un 25%. Última decisión de los representantes del sistema judicial federal, que lejos de convencer a la ciudadanía, confirma los motivos económicos que los ligan a sus lujosos encargos. En el mismo Instituto Nacional Electoral (INE) se bajaron los sueltos de consejeros y el resto de funcionarios del orden federal.
Medidas federales a las que el gobierno de Adán Augusto López Hernández, estaba obligado a asumirlas, y que en el marco de la Reunión de Trabajo con Representantes de los Tres Poderes del Estado, este viernes anunció que se ponen en la misma sintonía con los ajustes federales emprendidos desde el 1 de noviembre del 2018.
“Se tendrán que recortar áreas duplicadas para poder ahorrar recursos para destinarlas a medicinas, salud pública-¿Se abordó el tema de reducción de salarios?-Sí, claro se dijo que habrá reducción de salario e incluso los miembros del gabinete tendrán menos percepciones de lo que ganaban los que estaban antes”, comentó a los medios. En fechas anteriores, informó que su salario será de 104 mil pesos netos, tomando en consideración que el presidente Obrador, tiene un salario de 108 mil pesos mensuales, y de ahí todo su gabinete recibe un salario menor.
El Gobernador, anunció, la venta del avión propiedad del gobierno estatal, reducir las áreas de confianza en las diferentes dependencias, y aplicar una reingeniería en toda la administración que coadyuve a mejorar los procesos y generar ahorro de recursos.
Las dudas blancas
Última en la que no termina de distinguirse los límites (o los alcances) de la nueva la Secretaría de Bienestar, Sustentabilidad y Cambio Climático que encabeza Mario Llergo, en el sentido que continuaría duplicando funciones con dependencias federales (de la Secretaría del Bienestar, Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Seder).
Mismo situación se tiene en la Unidad de Comunicación Social (antes CGCYyRP), y los enlaces de las secretarías, donde no sólo reina el nerviosismo en columnistas y testaferros del viejo régimen, sino en los simpatizantes del nuevo gobierno; e incluso, en los distintos Diarios hay dudas sobre la forma en que celebrarán los convenios de publicidad gubernamental. En el entendido que se maneja la disminución del 50%, pero no la cancelación de los convenios. Dudas que hacen comerse las uñas a la mayoría de los dueños y gerentes de medios.
Los factores duros
Entre los factores duros, está precisamente el combate a la inseguridad desde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC); la Fiscalía General del Estado (FGE), y el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Responsabilidad que habrán de cumplir como haste este momento lo está haciendo la federación.
Hacer rendir presupuesto
El presupuesto entra en esta parte, donde la línea presidencial, indica que cada peso presupuestado y aplicado a programas de los tres niveles de gobierno, deben rendir lo planeado; es decir, que las medidas de austeridad, disciplina económica y seguridad no terminen en un despilfarro burocrático. Y tal y como ocurría en los sexenios anteriores y se convierta en una medida camaleónica, que al final de cuentas mantenga con las manos sueltas a la misma burocracia dorada, conocida por su interés en servirse de los cargos y olvidarse de los fines del gobierno. ¡No se vale dormirse¡.