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La Verdad del Sureste

LOS “ENANOS DEL TAPANCO” II


No sólo en los periódicos particulares, sino también en los oficiales, existen “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción” (hablar de “los enanos del tapanco” es equivalente a hablar de “los sicarios en la redacción”) de un periódico, revista, sitio web o editora. Las mapacherías de los “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción”, suceden con frecuencia en los Diarios y Periódicos Oficiales. Su vergonzante labor se denota, ya sea en la prensa, o en las páginas web particulares, u oficiales: una cosa es lo que se dijo, se afirmó, se escribió o se aprobó o se acordó y otra, muy diferente, es lo que, “el sicario en la redacción” imprime o escribe.
    También abundan “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción” al interior de la estructura de gobierno; por ejemplo, en el Poder Legislativo. Los diputados discuten, aprueban y votan cierto asunto y redactan el Decreto o Ley a promulgar y en el área encargada de elaborar el texto final que se da para publicar, el “enano del tapanco” o “sicario en la redacción” escribe lo que su antojo quiere, lo que interesa a sus intereses o lo que su amo le ordena.
    Por señalar un caso, esto sucedió con la Reforma a la Constitución al Artículo 18 –para establecer un Régimen Especial para Adolescentes y Menores de edad en Conflicto con la Ley Penal-. Los diputados votaron un texto y la Oficialía Mayor remitió al Diario Oficial de la Federación un texto diferente al que habían aprobado los legisladores. Los “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción” hicieron de las suyas.
    En la publicación de la Ley de Presupuesto de Egresos de la Federación de 2015, los diputados federales se dieron con la noticia de que, las asignaciones que ellos habían votado por casi 2000 millones de pesos para hacer determinadas obras en determinados lugares de ciertos Estados del País, se habían asignado en la promulgación del texto en el Diario Oficial de la Federación a otros distintos lugares e incluso se habían variado las cantidades. Esas aberraciones las cometieron “los enanos del tapanco” o los “sicarios en la redacción”, ya sea de la Oficialía Mayor por sí solos o de mutuo acuerdo con el Director del Periódico Oficial.
    Se omite comentar que tales asignaciones las había reorientado el Poder Ejecutivo por encima del Legislativo y el Diario Oficial sumiso al Ejecutivo –y sus “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción”-, así las corrigieron. Los Diputados Federales en parvada subieron a la tribuna a denunciar el aberrante hecho. Tanto el Oficial Mayor de la Cámara de Diputados como el Director General del Diario Oficial de la Federación fueron destituidos en ese caso. Estos dos ejemplos a nivel federal son muestra de cómo los “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción”, se montan por encima de las decisiones de los cuerpos colegiados superiores y autónomos o de las decisiones del Poder Ejecutivo, para, al publicar los documentos oficiales, imponer su voluntad o sus intereses o privilegiar los de sus amos. Son muy dañinos y deben ser castigados.

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