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La Verdad del Sureste

LOS “SICARIOS EN LA REDACCIÓN”


Decíamos que no sólo en los periódicos particulares, sino también en los oficiales, existen “enanos del tapanco”; que hablar de “los enanos del tapanco” es equivalente a hablar de “los sicarios en la redacción”; que sus mapacherías las perpetran con frecuencia en los Diarios y Periódicos Oficiales. Su vergonzante labor se denota cuando: una cosa es lo que se dijo, se afirmó, se escribió o se aprobó o se acordó y otra, muy diferente, es lo que, “el sicario en la redacción” imprime o escribe en el medio oficial de difusión.
    También abundan “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción” al interior de la estructura de gobierno; por ejemplo, en el Poder Legislativo. Los diputados discuten, aprueban y votan cierto asunto y redactan el Decreto o Ley a promulgar y en el área encargada de elaborar el texto final que se da para publicar, el “enano del tapanco” o “sicario en la redacción” escribe lo que su antojo quiere, lo que interesa a sus intereses o lo que su amo le ordena. Son tan tramposos los “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción”, que han llegado a publicar con notables errores un texto que les remite el Legislativo o el Ejecutivo para que luego, so pretexto de que ha sido un error del Periódico Oficial o del Diario Oficial, inserten o puedan publicar una Fe de Erratas del texto original en la que modifican el sentido y el contenido del texto original real. Es decir, le corrigen a su antojo, gusto e interés lo dispuesto por el superior, ya sea el Ejecutivo o el Legislativo. Cosas peores se han documentado respecto a la ilegalidad y perversidad de los “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción”; por ejemplo, recibir un documento oficial el 19 de enero de 2017 y publicarlo con fecha 31 de diciembre de 2016, sin importarle dejar en nulidad absoluta los actos oficiales que se realizaron –miles- en el lapso de 1 al 19 de enero. Peor aun, “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción”, han variado el texto de leyes, acuerdos y decretos que han sido votados por un cuerpo colegiado autónomo y superior. Nunca será lo mismo que los legisladores hayan votado aprobar el Dictamen que remitió la Comisión respectiva de aprobación de una cuenta pública a lo que escribieron y modificaron los “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción” al promulgar que los legisladores habían “aprobado la cuenta pública x”.
    Y esto seguirá así mientras el Legislativo no tenga su propio órgano oficial y legal de publicación de sus Decretos, Normas, Acuerdos y Leyes y siga dependiendo de un órgano de publicación del Ejecutivo. Y mientras quienes se han significado por ser “enanos del tapanco” o “sicarios en la redacción” (cuya fidelidad y autenticidad está puesta en entredicho), no sean separados del cargo y sancionados. Al menos en el Gobierno Federal ya se han atrevido en dos ocasiones a poner de patas en la calle al Oficial Mayor de la Cámara de Diputados y al Director General del Diario Oficial de la Federación (aunque no les han sancionado ni castigado); y vaya que merecen castigo pues lo que está en juego, no es tanto la lealtad –no la hay ni la ha habido hace varios sexenios-, sino la fidelidad y la autenticidad de las publicaciones oficiales. 

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