Madre, empleada y luchadora, Majestad, es un ejemplo a seguir para la mujeres y la invitación a abrazar el pancracio femenil
De robusta figura, con 95 kilogramos de peso y apenas una estatura de un metro 54 centímetros, pero con un hambre y sed de triunfo que la luchadora con el nombre de batalla: Majestad; lo mismo enfrenta arriba del ring a mujeres y a hombres -ante la falta de rivales mujeres en la entidad-.
De combatir contra luchadores expresó: “Huy, la verdad soy una de las mujeres que estando ahí, me mido al mismo nivel que ellos, que la adrenalina se enciende y vamos con todo, además de que los admiro mucho y agradezco cada oportunidad que me dan”.
La Comisión de Lucha Libre de Centro cuenta entre sus afiliados a la señora María Amparo Marrufo Aparicio, nombre de pila de la deportista, como una de las dos mujeres practicantes del pancracio femenil en la entidad. “Creo que es un deporte muy bonito, al cual a muchas mujeres nos gusta”, dijo la entrevistada, y añadió: “pero no todas se atreven, ya que la invitación a entrenar está abierta para todas las que quieran aprender”.
Tiene que combinar el deporte con el de empleada de una famosa cadena de farmacias, lo que, para ella, confiesa, es complicado “ya que no soy dueña de mi horario laboral, sin embargo, se hace el esfuerzo”. No obstante, se aferra a sus proyectos deportivos, aunque por motivos de trabajo dejó el deporte por tres años.
La madre de familia de tres hijas (Arcela -casada-, Nadia y Yatsiri de 21, 20 y 16 años de edad, respectivamente) reafirmó que seguirá “dentro de este bonito deporte, y en lo personal seguir luchando por la estabilidad de mi familia”.
Hace 11 años comenzó en esta disciplina deportiva a la cual estuvo relacionada porque se casó por primera vez con un luchador. Después de terminar con esa relación volvió a unirse con otro gladiador de una famosa dinastía local a quien le pedía acompañarlo a las arenas, pero recibía negativas con el argumento que en los viajes iban sólo hombres. Empero, su consorte, de quien también se separó, la animó a practicar lucha libre
Es así como durante el 2015 nació el personaje de Majestad, un sobrenombre que ella eligió por su definición como grandeza, superioridad… De cómo la recibió la afición recapituló: “con mucho cariño, la verdad los aficionados tabasqueños son lo máximo, ya que ellos con cada aplauso son los que nos alimentan”.
Al estar siempre rodeada de luchadores expresó en tono seguro “pues a la hora de entrenar y de luchar son un luchador más, así que va parejo, si nos toca hay que aguantar y también demostrarles de que estamos hechos, ya que he tenido los mejores profesores”.
Dispuesta a sacrificar “muchas cosas” en el supuesto de que “hubiera la oportunidad de crecer más” invitó a las tabasqueñas a “que se acerquen a este bello deporte, que no solo se queden siendo aficionados, si no que vivan la bonita experiencia de subirse a un ring”.
