Mala crónica y mal crónico, Felipa Nery
Me he enterado de la recomendación emitida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos con respecto al procedimiento para evaluar el desempeño de servidores públicos en el Ayuntamiento de Centro, relacionada con el supuesto despido injustificado de la entonces cronista municipal Felipa Nery Sánchez Pérez o Felipa Sánchez Pérez, como fue registrada en el acta de cabildo donde se da cuenta de su nombramiento. Vaya, como si la CEDH no tuviera cosas más importantes qué hacer en materia de la defensa de los derechos humanos, casos que son de vida o muerte.
Quiero empezar recordando, porque así está plasmado en documentos periodísticos, que su nombramiento se dio en condiciones poco claras. Ya que resulta cuestionable que de seis candidatos presentados al Cabildo el 27 de mayo de 2014, que se componía por: el licenciado Ricardo de la Peña Marshall; el Maestro en Ciencias Sociales, Diógenes de la Cruz Pereyra, el licenciado en Economía Geney Torruco Saravia; el Arquitecto Ramón Bolívar Martínez Zapata; el Museógrafo Julio César Javier Quero, y la doctora Felipa Sánchez Pérez, que esta última haya sido seleccionada con más méritos, cuando resultaba evidente que nunca había hecho trabajo de investigación e historia cotidiana de la ciudad. Su campo es la academia en la UAJT, así como columnista en un diario local y conductora de radio. En su momento se dijo que aquel nombramiento había sido más por compadrazgo con Humberto de los Santos Bertruy que por méritos propios. El descontento de personajes tan respetados como Jorge Priego, Geney Torruco y De la Peña Marshall fue evidente.
En efecto, basta comparar el currículum del maestro Geney con el de la señora Nery para saber quién verdaderamente ha tenido más reconocimientos y merecimientos para ocupar el cargo que dejó vacante doña Gabriela Gutiérrez Lomasto, ella sí ampliamente respetada.
Hay que recordar que, durante su estancia como cronista, más de año y medio, no elaboró ningún documento de investigación histórico a favor del municipio, sólo existe su señalamiento de interés en integrar algunos estudios que nunca empezó, al menos mientras fungió como cronista. Claro, eso no cuenta para la CEDH que encabeza Pedro Calcáneo.
El mismo Ayuntamiento reconoció en su momento que el programa de trabajo presentado por Felipa Nery, consistía en integrar una investigación de la cultura municipal, monumentos arqueológicos, artísticos e históricos.
Además, propuso promocionar los avances del registro cronológicos de los sucesos relevantes, avances en la monografía del municipio, y los avances en la elaboración del calendario cívico municipal. Sin embargo, ante la falta de reportes y evidencias de las actividades a las que se comprometió realizar, el 29 de febrero del año 2016, por acuerdo del entonces Concejo, decidieron dejar sin efecto el nombramiento promovido por el compadre Bertruy.
A pesar de no haber demostrado la realización de ese trabajo como cronista municipal, sí cobró sin ningún problema un sueldo quincenal de 6 mil 760 pesos. Hay que hacer notar que en el Periódico Oficial del Estado el 19 de febrero del 2014 se señala que la cronista municipal del Ayuntamiento del Centro tenía un ingreso adicional por $55, 792.00. Hasta donde se sabe, la señora Nery nunca dejó de cobrar en la UJAT durante el tiempo que detentó el otro cargo.
La Ley Orgánica de los municipios señala que “para el cumplimiento de sus facultades y obligaciones, el presidente municipal se auxiliará de los órganos administrativos que esta Ley establece, y tendrá la facultad de nombrar y remover libremente a sus titulares”. Lo que se cumple al revisar las actas de municipales sobre el asunto.
Preocupa que la Comisión encargada de tutelar los derechos humanos prácticamente esté ausente de los reclamos por los daños a los afectados por inundaciones, a las familias impactadas por el abuso de la industria petrolera; ausente de la necesidad de promover e impulsar una cultura del respeto entre los verdaderamente marginados.
Habrá ocasión de revisar la inútil burocracia que ahora integra ese órgano y el uso que se da a los recursos públicos. El dinero de todos debería estar mejor invertido.