Manuel Hernández Pasión
Doctor en economía por el Colegio de México (COOLMEX) con estancia en investigación en la Universidad de Princeton, fue catedrático en el Centro de Investigación y Docencia económica y articulista en la revista económica Trimestre Económico.
El día de ayer (escribo este artículo el 11 de octubre de 2017), Manuel Hernández Pasión, Presidente Municipal de Huitzilan de Serdán, Puebla, fue emboscado y arteramente asesinado junto con su acompañante. El asesinato se perpetró en la carretera que va de Zacapoaxtla a Huitzilan de Serdán.
Un comando fuertemente armado y preparado para ese tipo de acciones criminales, emboscó al presidente, le disparó al chofer y al presidente con doble fuego: armas de alto calibre, R15 y nueve milímetros como lo demuestran los casquillos percutidos encontrados en el sitio del homicidio.
Las fotografías de la camioneta del profesor Manuel Hernández revelan que fue acribillado a quemarropa, pues no hay orificios de bala en las puertas del vehículo, como cuando los ataques se efectúan a distancia.
Se trata, entonces, de un acto perpetrado con saña por sicarios preparados para el propósito y protegidos por grupos poderosos que están a la sombra, pues nadie anda como “Pedro por su casa” con armas de este tipo.
¿Qué razón podría estar detrás de este atentado? ¿Por qué el presidente municipal de Huitzilan de Serdán sería blanco de tan atroz ataque? La verdad es que solo encuentro una razón: se trata de un crimen político y el “delito” cometido por Manuel Hernández Pasión es ser un presidente municipal Antorchista que ha llevado progreso a las comunidades del municipio que gobernaba; servir a los humildes, a los indígenas olvidados de la Sierra Nororiental de Puebla, es “su error”. Veamos.
Conocí personalmente al profesor Manuel Hernández Pasión cuando dirigía a los alumnos de la escuela normal en Huitzilan, pues me invitó a ser padrino de generación de un grupo de jóvenes egresados de esta institución.
En su discurso, el seis de julio de 2012, Manuel Hernández enfatizó la importancia de que su municipio, Huitzilan de Serdán, otrora abandonado, hoy tuviera toda la escala educativa para los huitziltecos que quisieran prepararse: desde el preescolar hasta el nivel profesional.
Durante años, los indígenas de esa zona se han visto sometidos al feroz trato de los caciques y de los grupos armados patrocinados por intereses oscuros para mantener el control de la zona; y de no ser porque se organizaron en el Movimiento Antorchista, hoy no disfrutarían del señalado avance en materia educativa.
Ese día, más de medio centenar de jóvenes recibieron sus documentos de egresados, cumpliendo con una meta que su pobreza difícilmente les hubiera permitido conseguir sin el trabajo de Antorcha.
Tal fue el espíritu del discurso de Hernández Pasión: el pueblo de Huitzilan de Serdán, humilde y abandonado históricamente, debe educarse; y gracias al Movimiento Antorchista, hoy tiene las condiciones para hacerlo.
Manuel Hernández Pasión no era una persona insana, descarriada, grosera, prepotente o mafiosa; por el contrario, era un hombre noble, trabajador, esforzado, preocupado por los humildes e, incluso, defensor de sus intereses hasta por escrito.
Para demostrarlo, transcribo algunos fragmentos de artículos escritos por su mano y publicados en periódicos como “El Popular”, por ejemplo, en el último artículo que escribió antes de su salvaje asesinato, dice: “Mucha gente sabe que en la década de los 70 y principios de los 80, la vida de los pobres en la Sierra Nororiental era humillante, sobre todo para los grupos indígenas, resultado de la explotación y sometimiento de los grupos de caciques que se instalaron en cada lugar.
Los pueblos náhuatl y totonaco no fueron sometidos hasta que llegó, de otros pueblos urbanizados, gente mestiza que, con la ingenuidad y total falta de instrucción que encontraron en los pueblos indígenas, halló terreno abonado para hacer realidad todas sus ambiciones, y así fue como se concentraron las tierras en la mayoría de los pueblos de la Sierra Nororiental de Puebla, en donde antes la gente sembraba su maíz y frijol para el autoconsumo.”
Y después de explicar las razones por las que es importante la celebración del 35 aniversario de Antorcha en la Sierra Nororiental que reuniría a 50 mil humildes organizados, escribió: “A nombre de los antorchistas de la Sierra Nororiental expresamos nuestro amplio reconocimiento a Aquiles Córdova Morán, Secretario General y fundador del Movimiento Antorchista Nacional, por enseñarnos a luchar y llevarnos por buen camino, por traernos a los pobres la cultura, la luz que tanto hacía falta. Su labor en este país es muy necesaria para los pobres.
También nuestro reconocimiento a todos los compañeros de esta región, del estado y del país, pues somos uno solo en esta lucha.
Y gracias, sobre todo, por sacar del atraso a Huitzilan de Serdán, uno de los pueblos emblemáticos de nuestra organización y que es otro de los grandes méritos de los antorchistas: levantarlo y llevarlo a ser un pueblo modelo de desarrollo, después de estar prácticamente en ruinas”. Como se ve, Manuel Hernández era un hombre agradecido y grande, un gigante de su pueblo natal: Huitzilan de Serdán; por lo mismo, no puede ser un hombre malo, pues el hombre agradecido y que defiende los intereses de otros, sacrificándolo todo, incluso la vida, es un hombre bueno. Manuel Hernández Pasión fue un hombre bueno.
En relación con la cultura dijo: “La importancia de que los niños y jóvenes huitziltecos practiquen el arte y éste se convierta en una actividad permanente en el municipio, radica en la necesidad de sensibilizar y educar a los hombres que en un futuro van a encabezar a su pueblo y darán continuidad a la historia de progreso”. ¿Puede ser un hombre malo el que promueve con sensatez el desarrollo material y espiritual de los pueblos más olvidados de México? No lo creo.
Finalmente, en el marco del 35 aniversario del Movimiento Antorchista, que se celebraría en la Sierra Nororiental y que reuniría a 50 mil antorchistas, fui invitado a hablar con los líderes naturales de las comunidades que conforman la Sierra.
El encuentro fue en Huitzilan, lugar que conocí en los años noventa y que desde entonces me impactó; a mi regreso en 2012 noté más avances sorprendentes, pero en este 2017 advertí, para mi sorpresa, un cambio excepcional.
El propio presidente, Manuel Hernández Pasión, me llevó a conocer el hospital que beneficia a los humildes de Huitzilan y sus alrededores; hoy gracias a Antorcha, los olvidados tienen una opción para cuidar su salud. Me mostró, también, las magníficas instalaciones de las áreas deportivas y la casa de la cultura de tres niveles que se estaba edificando en Huitzilan, así como los caminos pavimentados que permitían a la gente interconectarse y poder ahorrar tiempo de traslado.
El presidente, humildemente y con la mayor sensatez, me recibió y explicó los avances que se habían tenido en su gestión y cómo habían mejorado las condiciones de vida de la gente.
Dijo que prácticamente todos los municipios de la Sierra Nororiental tenían al menos una obra impulsada por el Movimiento Antorchista y al final de mi platica, las intervenciones de los líderes, confirmaron las palabras de Hernández Pasión y reconocieron su labor como presidente antorchista.
Así que no había razón para matar a un buen hombre: no era rico, no era matón, no era drogadicto o narcotraficante; su muerte solo puede ser explicada por razones políticas. Se aproximan tiempos electorales y los enemigos de Antorcha no quieren que avance ni que exija diputados, presidentes municipales e, incluso, el derecho a una posición en el Senado de la República; no soportan que Antorcha siga creciendo y creen que podrán detenerla con actos de terror; se equivocan los criminales. Antorcha seguirá creciendo si crece la pobreza; eliminen la pobreza y Antorcha se acabará.
La prueba de que el Movimiento Antorchista sigue creciendo es el acto programado para el mes de noviembre en el Estadio Cuauhtémoc, que reunirá a 100 mil antorchistas solo de la zona centro de Puebla. Así, el crecimiento de Antorcha, su avance en todo el territorio poblano y en la Sierra Nororiental, están poniendo el ejemplo y muchas comunidades se están uniendo a esta causa social; las próximas elecciones y el avance de Antorcha ponen en riesgo los intereses de los que hasta ahora han gobernado y usado el poder para servirse del pueblo y no para servir al pueblo, como lo hizo Manuel Hernández Pasión.
No es la primera vez que asesinan a compañeros Antorchistas en Huitzilan, también mataron a Máximo de la Cruz y a otros compañeros más, pero no han acabado con Antorcha porque la pobreza sigue creciendo.
Así que, desde esta tribuna, pedimos respetuosa, pero enérgicamente, al gobernador del estado de Puebla, que investigue los hechos y castigue a los autores materiales e intelectuales que asesinaron cobardemente a Manuel Hernández Pasión y manifiesto, en nombre de los antorchistas que represento, que estamos en espera de indicaciones de la organización para defender los derechos de todos los que sufren y exigir el esclarecimiento de este crimen.