MEMORIA TABASQUEÑA
Los conservadores tabasqueños que apoyaron a Santa Anna
(Miembro de la Academia de Historia y Ciencias Sociales de la UJAT)
El 6 de enero de 1853, el Presidente de la República Mariano Arista renunció a su cargo, derrocado por un movimiento conservador que inició con el Plan del Hospicio. Un mes después, el 6 de febrero una junta de notables ultraconservadores le ofreció al general Santa Anna la presidencia; el militar veracruzano aceptó asumir el cargo y fue declarado Presidente el 20 de abril de 1853.
Santa Anna asumió una vez más los controles políticos y militares de la nación, con el apoyo y las armas de los conservadores; entre ellos: los masones de la Orden de Guadalupe, el alto clero y las jerarquías católicas regionales y, con las oligarquías agrarias y comerciales. Lo asesoraba Lucas Alamán y con su influencia e ideas, administró al país con las llamadas “Bases para la administración de la República”. Meses después de ocupar el poder, se autonombró su “Alteza Serenísima”, suprimió la libertad de imprenta, fortaleció las posiciones del ejército, creó la policía secreta e impuso innumerables impuestos. Mientras, persiguió a los liberales y opositores, y se constituyó como un verdadero déspota y dictador.
Santa Anna gobernó el país (por última vez) de manera centralista, conservadora y autoritaria, entre abril de 1853 y agosto de 1855, cuando fue derrotado por los liberales con el Plan de Ayutla. En ese tiempo, en Tabasco gobernó el enviado de Santa Anna: el guatemalteco y coronel de caballería Manuel María Escobar y Rivera, que de manera puntual y autoritaria aplicó la política de los conservadores; con el apoyo del ejército, los comerciantes locales, los caciques agrarios y una creciente burocracia de funcionarios, reprimió a los liberales, impuso impuestos y, como lógica de gobierno, implantó su vocación religiosa en la administración publica y los eventos cívicos, con el beneplácito de las jerarquías religiosas locales.
Pero, Manuel María Escobar y Rivera no gobernó solo, contó con el apoyo de los conservadores tabasqueños, que refrendaron sus intereses y proyecto político en prácticas concretas, en las que le refrendaron su apoyo al presidente y gobernador. Entre esos tabasqueños, destacaron los integrantes del poder legislativo y judicial, algunos intelectuales y los administradores públicos de las distintas dependencias y ayuntamientos. Y aunque se pueden sacar las listas de los conservadores de cada municipio, porque existen como evidencias las actas firmadas de apoyo a Santa Anna, a continuación, solo ofreceré una lista de los principales operadores.
Como diputados: Juan Manuel de Torres, Francisco Santa Anna y Eleuterio Pérez; con el poder ejecutivo operaron: Manuel Ponz y Ardil, Francisco Vidaña, José D. Castro, Marcelino Gutiérrez, Francisco Suárez Guzmán, Alejandro Loreto, Guillermo Foucher, José María Morales y Eduardo Moncada. A través del poder Judicial, entre otros, los licenciados: Joaquín C. delgado, Perfecto Badillo, Desiderio Rosado, Antonio Saury, Manuel Ramos, José Antonio Cisneros, José Marcelino Burelo, Mariano Pedrero y Policarpo María Sales; también, el notario: Manuel E. Carrillo. De los municipios y localidades, algunos operadores fueron: de Tepetitán, Pedro J. Domínguez y Eduardo Alamilla; de Macuspana, Santiago Caparroso, Juan y Ana Rovirosa; de Cunduacán, Norverto Fuentes; de Jalapa, Juan Z. de Sala y José Julián Álvarez; de Jalpa: José N. Martínez; de San Juan Bautista, Simón Sarlat, José María Guido y Pedro A. Paillet; de Cárdenas, José D. Casanova; de Comalcalco, J. María Morillo; de Tacotalpa, Juan J. Romero; de Astapa, Eleuterio Pérez; de Nacajuca, José del Rosario Pérez.
A ellos hay que agregarle a los Escoffie, los Casasús, los Formento, los Prats, los Somellera, los Dondé, los Villamil, los Ruiz de la Peña, los Payró y muchos otros apellidos más, que fueron parte de esa administración conservadora. Especial mención debe hacerse del impresor José María Flores, del joven León Alejo Torre y de Felipe J. Serra, los tres vinculados a la administración del Gobernador Manuel María Escobar y Rivera.
Con esta galería general de conservadores tabasqueños que apoyaron a Santa Anna, en su ejercicio más déspota y autoritario, podemos comprobar que el conservadurismo ha sido una realidad histórica en el devenir de México, que tiene nombres y apellidos en cada época de nuestra historia. Por eso, debemos traer al presente su recuerdo y mantenerlos en nuestra memoria, para no olvidar su lugar en la historia.