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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

EL SIGNIFICADO DE LA VERDAD DEL SURESTE EN LA HISTORIA DEL PERIODISMO TABASQUEÑO


MEMORIA TABASQUEÑA
Hoy, a 32 años de haberse fundado La Verdad del Sureste, y teniendo como base la experiencia de haber estudiado y revisado la prensa tabasqueña del siglo XIX hasta nuestros días, para realizar trabajos de investigación histórica. Puedo establecer la hipótesis de que: La Verdad del Sureste es el único periódico que se ha editado en Tabasco, por mucho tiempo y de manera continua, que ha asumido una posición de crítica e impugnación al sistema político hegemónico que ha regulado la vida social local; también, es el único periódico que, con autonomía, ha defendido luchas sociales populares y le ha dado voz a los marginados y los oprimidos.
En la historia de Tabasco, en el siglo XIX, no se publicó ningún periódico, gaceta o revista que, con regularidad, estableciera cuestionamientos a los poderes locales. Algunos medios como La Aspiración Social que se editó a principios del porfiriato y que fue antirreeleccionista, solo brevemente, impugnó a la clase política local y al proyecto que asumían. Así, encontrar un medio que se publicara durante varios meses e impugnara a las oligarquías porfiristas locales, es imposible; ni Domingo Borrego, Mestre Ghigliazza y compañía lo lograron a principios del siglo XX, en su lucha contra el porfiriato.
De esa manera, la característica principal de la dinámica histórica del periodismo tabasqueño fue nacer y desarrollarse al fragor de la lucha política; los periódicos y periodistas realizaron su labor cobijados por los distintos grupos políticos que luchaban por el poder; por ello, la prensa tabasqueña se elaboró con el interés de difundir los posicionamientos y la propaganda de dichos grupos; en cuyo proceso, no se dio la autonomía periodística.
Con la Revolución Mexicana, en el contexto de la lucha política local, nacieron nuevos medios, pero siguieron manteniendo esta línea, la de ser los portavoces y la de estar burocratizados a los grupos políticos; al respecto, pueden leer El Liberal y El Radical. Esa dinámica no logró romperla el garridismo, más bien, la situó en otro nivel; porque durante ese periodo histórico, la diversidad de medios impresos que continuamente se leían, podían criticar todo: la religión, los vicios, la vagancia, la desigualdad social, al capitalismo, etc.; pero no a la estructura social y al poder político del garridismo.
A la caída de Garrido y en la dinámica de la reestructuración que vivió Tabasco, los periódicos van a continuar como empresas establecidas para defender el proyecto e intereses de las élites locales. En esa circunstancias, en el contexto de la fundación del PRI y el proceso electoral que va a llevar a Miguel Alemán a la presidencia de la república y a Francisco J. Santamaría a la gubernatura de Tabasco, va a nacer una nueva prensa, cuyas características principales son dos: 1) en ellas se van a publicar trabajos con contenidos de cierta crítica social que invitaban a los lectores a reflexionar sobre problemáticas y fenómenos locales; 2) pero, la mayoría de los periódicos y medios impresos mantenían una línea de burocratización al poder ejecutivo y al poder que representaban las oligarquías locales.
Así nació el Rumbo Nuevo, en esa dinámica se imprimía La Verdad, el Novedades, El Adalid, El Hijo del Garabato, etc.; las revistas: Villahermosa, Juchimán, Alborada y Tabasco.
El sello distintivo del periodismo tabasqueño, durante la primera parte del siglo XX fue: el de realizarse y difundirse cobijado por el poder. En esa lógica, la mayor aportación de ese periodismo fue la de abrir sus páginas a la publicación de trabajos elaborados por mujeres, estudiantes del Instituto Juárez (IJ) o, por difundir trabajos de intelectuales tabasqueños.
Santamaría, como gobernador, fue el encargado de negociar e imponerles una dinámica, menos tradicional, a los periódicos y periodistas en Tabasco. Apoyó la diversidad de publicaciones y la creación de la primera asociación de periodistas tabasqueños; pero al mismo tiempo, ató la dinámica editorial de cada medio a los intereses y difusión de su labor administrativa.
En esa inercia, en la década de los 50´s y principios de los 60´s, las gacetas, revistas y periódicos estudiantiles no dejaron de estar burocratizados a los grupos de poder. Nacieron nuevos periódicos durante el gobierno de Carlos Alberto Madrazo Becerra; que también se convirtieron en medios oficiales, que publicaban contenidos de acuerdo al discurso, actividades y hechos realizados por el gobierno del estado.
Cabe señalar, que en ese proceso, el periodismo radiofónico, que inició con el garridismo y se desarrolló en la década de los 40´s, tampoco fue capaz de romper los lazos burocráticos con los grupos hegemónicos de Tabasco. También, se supeditó a su poder.
Ni en la década de los 60´s, la prensa estudiantil que se desarrolló al fragor de los movimientos estudiantiles de 1966 al 1968, construyó una alternativa periodística que fuera crítica hacia el régimen y hacia los grupos políticos locales. Por la sencilla razón de que, también buscaban posicionarse periodísticamente, para las necesidades de la lucha política en Tabasco; al respecto puede consultarse el contenido del Fuste Universitario y El Mercurio.
Así, en la década de los 70´s todos los programas de radio y toda la prensa escrita estaba institucionalizada; es decir, funcionaba como aparatos ideológicos de los gobiernos priistas. Los medios, podían publicar artículos, crónicas, reportajes y noticias sobre problemas sociales, sobre fenómenos que en Tabasco se estaban dando, pero nunca, cuestionar la estructura de poder que devenía del ejecutivo local; menos, podían criticar la cultura y la forma de actuar de las élites.
Luego, llegó el auge petrolero y durante los gobiernos de Rovirosa y González Pedrero, el periodismo local, también se benefició de la nueva “riqueza” que generó PEMEX. Nuevos y viejos, periódicos y periodistas se reafirmaron en el escenario local, desarrollando el oficio, como verdaderos medios y empresas que legitimaban las actividades administrativas de gobernantes. En ese contexto, resalta el apoyo de González Pedrero a ciertos programas de radio y periódicos, que se coordinaban a las funciones del equipo que trabajaba en la Secretaría de Comunicación Social, que enviaban a la radio y a la prensa las notas, artículos, crónicas y reseñas ya elaboradas.
Así, a partir de la ruptura política que se dio en México en 1988 y el proceso electoral que se da en Tabasco en 1991, nace La Verdad del Sureste, que también se funda en el fragor de la lucha política, pero que decide asumir como proyecto periodístico la impugnación al sistema político priista, el cuestionamiento a la funcionalidad del status quo, y con ello, la crítica hacia la cultura política autoritaria y corrupta de la clase política local. Al mismo tiempo, se funda con el objetivo de exponer los problemas y las necesidades que los sectores populares tenían, que eran tratados parcialmente por el periodismo tradicional.
Desde su fundación, La Verdad del Sureste, se convirtió en un espacio de la oposición, en un portavoz de los asuntos y de los problemas de los obreros y campesinos, las mujeres y los estudiantes, que continuamente protestaban contra el régimen priista.
Al revisar el contenido de La Verdad del Sureste, en sus diferentes etapas, podemos constatar su tendencia autónoma, su periodismo crítico y cuestionador de las estructuras del gobierno estatal y de los gobiernos municipales priistas y panistas. La Verdad del Sureste es el único periódico, que sistemáticamente ha impugnado al sistema político y al modelo de desarrollo impuesto por el neoliberalismo en México y en Tabasco.
Por lo tanto, es un medio de comunicación que sirve como fuente para estudiar los fenómenos de la corrupción pública, el autoritarismo y la antidemocracia en Tabasco; las oligarquías y los grupos políticos. Al mismo tiempo, de que nos sirve para analizar los problemas de los pescadores, la destrucción ecológica y las afectaciones de PEMEX, la inseguridad pública, la represión social y, desde luego, las manifestaciones de estudiantes feministas y obreros.
Y no ha dejado de ser un espacio para los maestros, para los académicos y para quienes quieren expresar su voz, sus ideas y su cosmovisión del mundo desde una perspectiva crítica.
En especial, me llama la atención, cómo en La Verdad del Sureste puedo encontrar el pensamiento y el discurso de Andrés Manuel López Obrador; sus ideas, sus luchas y sus posicionamientos políticos en el contexto de la competencia electoral, el éxodo por la democracia, el éxodo por la defensa del petróleo y la soberanía nacional, y en los movimientos de resistencia civil de organizaciones y ciudadanos.
Así, hoy a 32 años de su fundación, a La Verdad del Sureste le queda como reto continuar reivindicándose como un espacio de crítica del neoliberalismo y promotor de la autonomía periodística crítica.
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