¿MÉXICO?: ¡ES PAPITA FRITA!
Casi un siglo después de aquella carta que Robert Lansing enviara al influyente magnate periodístico William Randolph Hearst en relación a la campaña de su cadena de periódicos “para poner en la presidencia de México a un estadounidense” y “terminar con la Revolución Mexicana” que “amenaza los intereses de las grandes corporaciones norteamericanas” -principalmente petroleras-, dicha carta comienza a recordarnos la pavorosa intención de los Estados Unidos y asume su sentido pleno.
Robert Lansing renunció el 13 de febrero de 1920 al cargo de secretario de Estado en la administración del presidente Woodrow Wilson (1915-1920), cargo que había venido ocupando desde el 24 de junio de 1915. Renunció para incorporarse a la Mexican Petroleum Company del magnate Edward Doheny. En 1924, en su carta a Wilson, le dice lo que el gobierno de Estados Unidos debería hacer con México para eliminar la “amenaza del empoderamiento popular”.
«México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: el presidente», escribe Lansing en su misiva, y –congruentemente- aconseja:
“We must abandon the idea of installing an American citizen in the Mexican presidency, as that would only lead us, once again, to war.
The solution requires more time: we must open the doors of our universities to young, ambitious Mexicans and make the effort to educate them in the American way of life, in our values, and in respect for the leadership of the United States. Mexico will need competent administrators, and over time, these young people will come to occupy important positions and will eventually take possession of the presidency itself. And without the United States having to spend a single cent or fire a single shot, they will do what we want, and do it better and more radically than we ourselves could have done.”
Lo que traducido al español significa:
“Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conduciría otra vez a la guerra.
La solución necesita de más tiempo: debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos, las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos. México necesitará administradores competentes y con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la misma Presidencia. Y sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos, y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”.
Salinas, Zedillo, Fox, todos son empleados del gobierno de Estados Unidos y fueron a “estudiar” en sus universidades: la Hormiga Atómica y El Vaquero Loco en Harvard, Zerdillo, en Yale. Se han entregado a cambio de miserables dolarucos, Primero mediante el Plan Puebla Panamá y el TLC, ahora a través de la Iniciativa Mérida.
Descastados y degenerados que han hecho cundir en el país, el peor ejemplo de apatricidad: ahora abundan los bueyes que buscan recibir dinero y asesoría de, por ejemplo, USAID y otras mugrosas agencias del gobierno de Estados Unidos.
Entre Salinas y Zedillo recibieron de William Clinton más de 20 mil millones de dólares durante la crisis del llamado Error de Diciembre que aún nos tiene endrogados hasta el cuello. Fox fue siempre un gato de Coca Cola Company. Por ese compromiso económico del cual obtuvieron pingues ganancias y siguen haciendo negocios, apoyaron a la mujer de Clinton, Hilaria, y entregaron, regalados, los bienes nacionales -en especial en el sector energético-.
¿Cuál parte de la carta del Ex Secretario de Estado gringo, Robert Lansing, no entendió usted?
Repito: “La solución (…): debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos, las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos. (…) con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la misma Presidencia. Y sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos, y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”.
No cabe duda que, no leer los documentos importantes que han influido en el país, ni saber de nuestra historia, propicia que el país pueda ser gobernado por ignorantes traidores a la patria; y que les sea más fácil gobernarnos. Dice el refrán sociológico: el más fácil gobernar a un pueblo sumido en la ignorancia.
Quizá el único problema para Estados Unidos para aplicar ese consejo de Robert Lansing ahora, pueda ser ese que tanto denuestan y odian los descerebrados politicastros, empresarios bandidos y periodistas brutos en el país: Donald Trump.