México: el rescate de la identidad por la educación
2ª y última parte
Aun cuando la revista El Cotidiano, se queda en el análisis de los primeros 30 días transcurridos, las apreciaciones de sus analistas son de considerarse. En su base y aportes de otras tendencias y las propias de quien esto escribe, avancemos en un empeño por examinar que viene para una nación que por más de tres décadas fue pasto de corrupción incontrolada, por el contubernio de empresas privadas con órganos de gobierno de muy alta jerarquía, aunada a una impunidad casi total prohijada por “la vista gorda” de órganos encargados de aplicar la Ley y la “manga ancha” de las leyes vigentes, fácilmente violadas o acomodadas a los intereses de quienes se enriquecen con los recursos de la nación, al final de cuentas propiedad de todos los mexicanos.
Luis Hernández Navarro afirma: “La oposición política al nuevo gobierno no vendrá, en lo esencial, de los partidos políticos. No por lo pronto. No tienen ni en el Senado ni en la Cámara de Diputados la fuerza ni la consistencia para hacerlo. pri y pan están fracturados. Ya lo estaban antes de los pasados comicios, pero ahora su fractura es mayor. La pelea por ver quiénes se quedan con ellos es a muerte”. Certera la apreciación de Hernández Navarro, pero se quedó corto.
Olvidó que el Congreso de la Unión –adonde se expresan las diversas fuerzas políticas constituidas en partidos y algunas independientes- hay mayoría de MORENA pero para llegar a ser calificada, requiere de más votos. Eso ocurrió en el vital tema de La Guardia Nacional, en que se pactó con el Pri para cubrir los apoyos faltantes, por supuesto en una negociación de ganar-ganar, como es costumbre. ¿Cuántas veces y para cuales temas sustantivos del nuevo gobierno, que requieran mayoría calificada, será necesario acudir a estos pactos?. De allí que una de las metas a lograr es mejorar la posición del equipo en el poder, dentro de las Cámaras, visualizando desde ahora, quienes cubrirían desde ese poder, con la preparación y experiencias necesarias, los requerimientos para los avances que la Cuarta Transformación Nacional vaya necesitando del apoyo legislativo. Pero llegar al Congreso –en este caso a la Cámara de Diputados Federal- no es solo un asunto de simpatías sociales, sino de preparación en todos los órdenes de la actividad ciudadana. El nuevo México que se busca y a cuya construcción habrá que adherir a todos –tirios y troyanos- que como mexicanos estén interesados en avanzar en los terrenos de la seguridad –tema sustantivo de la Agenda de gobierno y exigencia ciudadana- requiere de representantes populares que estén pendientes de los avances que se necesiten para que la Guardia Nacional y sus 166 coordinaciones por todo el territorio nacional se vinculen adecuadamente con las políticas estatales y municipales; también en la organización ciudadana que apuntale la seguridad de las familias y sus entornos escolares y de convivencia social.
El plan del Presidente para restablecer la paz en el país se apoya en ocho objetivos tales como: erradicar la corrupción; garantizar empleo, educación, salud y bienestar; pleno respeto a los derechos humanos; regenerar la ética, así como una reformulación del combate a las drogas. Juntas constituyen la Estrategia Nacional de Seguridad Pública.
Superados los requerimientos para rescatar el territorio y diversas e importantes actividades de la delincuencia y la impunidad, los diputados electos debieran recibir al interior de las agrupaciones a las que representan, la preparación necesaria para interpretar el sentir popular respecto a muy diversas situaciones de la cotidianidad, que puedan ser modificadas para servir de mejor manera a los pobladores y por esa ruta seguir construyendo el nuevo país que se quiere.
Fundado y corroborado será el empeño para que los programas que impulsa el gobierno federal para recuperar la confianza del pueblo en las autoridades, como los de apoyo a los jóvenes, tercera edad y otros grupos sociales necesitados de recursos -bien conocidos por su costo de 100,000 millones de pesos- pero no “para tirarse a la hamaca”, principalmente para continuar o recuperar rutas de estudio así como de trabajo cotidiano. También los bien afinados apoyos al campo para la puesta en marcha de producción agropecuaria para consumo familiar y local, en un ritmo continuo que recupere el mercado interno, mediante mercados locales abastecidos con la producción de sus habitantes, que responda a tecnologías de punta, pero no amarre a los campesinos a designios de expertos de computadora. Estos apoyos deberán tener una ruta bien programada, para que sirvan en el empeño nacional -4ª Transformación- y acerquen a los núcleos agrarios involucrados a condiciones de bien vivir.
La política exterior también requiere de un conocimiento profundo de quienes estén en los más altos escaños de la política. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador la está reivindicando de tal modo, que en unas semanas recuperamos el respeto y la admiración de los habitantes de la Región y el aprecio y apoyo de no pocos gobiernos latinoamericanos y caribeños. Algunos, temerosos de represalias no lo expresan, pero nos ven con otros ojos. Los artículos 74 y 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, son explícitos en esa materia.
El gobierno actual, en boca del Presidente precisó los lineamientos de la política exterior que constitucionalmente defiende la libre determinación de los pueblos, el respeto a sus decisiones soberanas y la solución pacífica de las controversias. Señaló López Obrador ante embajadores y cónsules: “Tenemos que ser respetuosos de esos principios (…) nosotros consideramos que son principios vigentes, eficaces y justos. Negarlos sería como renunciar a la convicción juarista de que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Son principios que debemos respetar, porque están en nuestra Constitución”. El titular del Ejecutivo confió en que cónsules y embajadores comunicarán al mundo la transformación que lleva a cabo el país en cuanto a crecimiento económico, seguridad y combate a la corrupción. Los proyectos de desarrollo son la mejor promoción turística, de allí que los recursos que se destinaban a oficinas de dependencias federales en el extranjero, se reorientarán a la construcción de obras, sin detrimento –seguramente- de tareas en embajadas y consulados, imprescindibles para apoyar a nuestra diáspora, sobre todo en el territorio estadounidense.
En dicho evento El presidente refrendó su respaldo hacia los migrantes mexicanos radicados en Estados Unidos y expuso que los 50 consulados que existen ese país, se convertirán en procuradurías para la defensa de los migrantes. Sostuvo –con certeza- que para hacer frente al fenómeno migratorio el camino es la creación de empleos, “no el uso de la fuerza, no el uso de medidas coercitivas”. “Tenemos que apoyar y proteger a nuestros paisanos en el extranjero; tenemos que insistir mucho en la cooperación para el desarrollo”, apuntó (Continuará).
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