Morena entre la Ouija y los caballos de Troya
Para ser dirigente o candidato de cualquier partido político, incluido el de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), necesitas tener muy claro que no hay brújula segura, más bien lo que mueve al partido es una enigmática Ouija, cuyo oráculo central imantado conduce al jugador irremediablemente a tres posibles respuestas: si, no, tal vez.
Incluido el permanente riesgo de dejarse llevar por la energía magnética que contienen los materiales con las que están hechos los equipos, que en el medio de la grilla le llaman “el canto de sirenas”.
Hay que entender que hay un operador principal por cada equipo de Ouija, donde los jugadores se alinean a él, y éstos en conjunto son conducidos por una fuerza superior que los controla.
No necesariamente es un liderazgo o un proyecto el que mantiene cohesionado y activo a los jugadores; podrían ser guiados por una ambición que ocultan, pero que los mantiene atentos y activos en el juego. Incluso, podrían entrar en competencia con los operadores y por lo tanto crear consciente o inconscientemente crisis en el interior de los equipos, y -¿por qué no?- romper el juego, sin importar destruir el sistema en su conjunto.
En la práctica política de Morena, los dirigentes trabajan como en una especia de Ouija por equipo (por ejemplo, uno es operado por el equipo de Adán Augusto y el otro por el equipo de Javier May), en el entendido que ningún jugador podrá respaldar, ni apoyar el trabajo del otro equipo.
Terribles designios de antipolítica. Una cuerda que no concuerda con el mensaje que desean escuchar los ciudadanos de nuestros tiempos. Aunque se entiende que en Morena, la mayoría de sus militantes son empíricos, pocos son científicos. Hecho que tampoco los priva del sentido común, que es la misma razón y lógica universal.
Lo que para Max Weber significa que las actividades públicas unen al hombre político y al hombre científico. El primero –dijo Weber- vive de la política y hace todo para permanecer en ella; en tanto el científico, busca contribuir sin dedicarse a ella.
Creo que a estas alturas los viejos militantes Morena, conocen y manejan bien sus manuales y sus formas; deben saber que el camino a seguir en ESTE MOMENTO DE ELEMENTAL ESTRATEGIA, es la de esperar y evitar no perder la paciencia, para no convertirse en un Caballo de Troya.
Como actúa la señora Diana Calzada Sánchez, quien empujada por un poder diferente y externo al que controla el juego, actúa como si desconociera la estrategia y se lanza a romper sus bases, sin importar poner en jaque los resultados del partido (ya no de la Ouija, sino de Morena).
Ahora resulta que la dama amenaza que boicotearán la votación a favor del aspirante Adán Augusto López Hernández en los municipios de Paraíso, Cunduacán, Cárdenas y Centro. Acusa además un proceso de selección cargado de inconsistencias e irregularidades en el manejo de los recursos. También solicita que aparezcan las camionetas que el partido adquirió hace dos años para atender a ciudadanos que se encontraban en resistencia civil.
Esperemos que entiendan que en el juego no son autónomos, que responden a un poder general, que existen formas y normas que deberán respetar por elemental principio. Finalmente Leonel Cota Montaño tendrá que actuar en consonancia a los directrices para exigir claridad en los procesos y evitar que los aspirantes dolidos se conviertan en troyanos. Tarea urgente.