Mudanzas

Matando, salando y secando al sol
 

1.-Partidos de oposición intentan pescar algo a río revuelto con el ajuste a tarifas de transporte
 

2.-Manuel Andrade, el influencer que busca “purificar” la vida pública con sus destellos digitales
 

3.- Un resbalón, las declaraciones de la morenista Ariadna Montiel en contra de Javier May.


VAYA QUE LOS PARTIDOS DE OPOSICIÓN a Morena en la entidad —PRD, MC y PRI— encontraron en el anuncio del incremento a la tarifa del transporte público un buen pretexto para hacer grilla. Y es que apenas se puso el tema sobre la mesa salieron a intentar pescar en río revuelto, agitando el malestar ciudadano y tratando de convertir una decisión sensible en combustible para la confrontación. El problema es que, en medio de la grilla, pareciera que poco importa explicar con seriedad las razones del ajuste, sus alcances y, sobre todo, cómo impactará al bolsillo de los usuarios. Recordemos que el PRI y PRD fueron gobierno y no se preocuparon por mejorar el transporte.
 

PORQUE UNA COSA ES CUESTIONAR UNA MEDIDA —algo totalmente válido— y otra muy distinta es aprovechar la preocupación de la gente para intentar fabricar un caos político. La ciudadanía merece información clara, argumentos y soluciones, no discursos partidistas que busquen sacar raja de cada problema. Al final, el transporte público no debería convertirse en botín electoral ni en escenario para ver quién grita más fuerte. Porque cuando la política se hace pensando primero en la siguiente elección y después en el ciudadano, queda claro quién está buscando resolver… y quién simplemente está buscando reflectores. El gobierno de Javier May se aventó el riesgo de poner orden en el transporte.
 

HAY PERSONAJES QUE, DESPUÉS de haber pasado por el poder, parecen descubrir —de pronto— que poseen una especie de autoridad moral para repartir certificados de buena conducta desde las redes sociales. Manuel Andrade Díaz se instaló cómodamente en ese papel: el exgobernador convertido en comentarista, crítico permanente y, faltaba más, una suerte de influencer político que pretende dictar cátedra sobre cómo debe conducirse el gobierno. Lo curioso es que ahora se presenta como una voz capaz de “purificar” la vida pública con sus destellos digitales, como si un teléfono celular y una transmisión en redes fueran suficientes para borrar las contradicciones de una trayectoria política.
 

CADA VEZ QUE ABRE FUEGO CONTRA el gobierno, más que aportar un análisis serio, en realidad busca reflectores porque anda tras un hueso. Cuestionar al poder es legítimo; lo que resulta inaceptable es hacerlo desde una supuesta superioridad moral, como si el pasado político propio no existiera y la memoria de los tabasqueños fuera de corto alcance. Andrade podrá tener derecho a opinar, criticar y señalar —faltaba más—, pero eso no lo convierte automáticamente en referente de ética pública ni en autoridad moral de Tabasco. Recordemos que llegó al cargo mediante un fraude electoral y se volvió millonario con el saqueo.
 

PEDRO JIMÉNEZ LEÓN, HOY enfundado en los colores de Movimiento Ciudadano, habla con orgullo de su biografía y de sus años de trabajo político en favor de Tabasco (jajaja). Lo curioso es que, cuando se habla del pasado, parece que a algunos políticos les conviene aplicar aquello de la memoria selectiva. Porque quienes conocen la historia política de Tabasco saben perfectamente de dónde viene Pedro Jiménez, y bajo qué siglas construyó buena parte de su carrera. Y de qué manera.
 

HOY PODRÁ ONDEAR OTRA BANDERA PARTIDISTA, pero cambiar de camiseta no significa necesariamente cambiar de historia. Y, si de presumir biografías se trata, habría que contarla completa: con sus aciertos, sus decisiones, sus alianzas y también los capítulos incómodos de aquella época priista que algunos quisieran guardar en el archivo muerto de la política tabasqueña. Ahora resulta que desde Movimiento Ciudadano pretende hablar como si acabara de llegar a la política, con la autoridad de quien nunca estuvo cerca de los círculos del poder. Pero Tabasco tiene memoria y recuerda perfectamente a quienes durante años tuvieron responsabilidades y oportunidades para demostrar aquello que hoy presumen en entrevistas. El tal Pedro quiere hacer del poder un patrimonio familiar.
 

DESDE EL TAPANCO
 

ALGO PARECE HABER CAMBIADO en el tablero político. Porque resulta curioso que Ariadna Montiel, una de las figuras relevantes de Morena, haya aprovechado su habitual rueda de prensa para hacerse eco de los ataques de Lorena Beaurregard y Audelino Macario contra el gobernador Javier May. En política —y más en Morena— los mensajes también tienen lectura entre líneas. Lo que llama la atención es que, en lugar de cerrar filas con un gobernador emanado del mismo movimiento, la funcionaria decidió marcar distancia públicamente y calificar como un error una decisión personal que, guste o no, terminó convirtiéndose en tema político. ¿Fue solamente una llamada de atención? ¿Un deslinde? ¿O acaso hay algo más detrás de ese señalamiento? Nada ha dicho, por ejemplo, del gran horror vivido por los tabasqueños cuando Hernán Bermúdez fue cobijado en Morena para crear La Barredora.

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