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La Verdad del Sureste

Mudanzas

Matando, salando y secando al sol

1.- Jorge Romero vino a Tabasco a constatar que el PAN es un partido testimonial. 

2.- La oposición busca armar alboroto en el evento de la presidenta Sheinbaum. 

3.- Proponen endurecer castigar con más severidad el homicidio en el estado. 


LA RECIENTE VISITA A TABASCO del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, ha generado diversas lecturas en el escenario político local de cara al proceso electoral de 2027. Para diversos analistas y sectores de opinión, la narrativa de la dirigencia nacional —centrada en advertir riesgos de sesgo o fraude en los próximos comicios— parece adelantarse a un escenario adverso, motivado principalmente por el limitado arraigo del partido en la entidad.

 

Esta postura de descalificación previa es interpretada por sus críticos como una estrategia para justificar el bajo respaldo ciudadano que registran en el estado. De acuerdo con la encuesta más reciente de la consultora Enkoll, publicada esta semana, la afinidad partidista de Acción Nacional en Tabasco se sitúa apenas en un 2%, compartiendo el sótano de las preferencias con otras fuerzas políticas menores y quedando muy lejos del partido oficialista, que mantiene una sólida ventaja.

 

Adicionalmente, el PAN en Tabasco enfrenta una compleja realidad estructural tras haber perdido su registro local en procesos anteriores debido a votaciones que apenas rondaron el 4% en alianza. En este contexto, la insistencia de la cúpula blanquiazul en señalar anomalías institucionales contrasta con la debilidad de su propia estructura y la falta de cuadros competitivos en la región. 

 

Más allá del discurso de confrontación nacional, el verdadero reto para el panismo en la entidad no radica en la narrativa del arbitraje electoral, sino en su evidente irrelevancia estadística ante los ojos del electorado tabasqueño.

 

LA VÍSPERA DE LA LLEGADA de la presidenta Claudia Sheinbaum a Tabasco, para encabezar un evento en el Estadio Olímpico, como parte de su gira nacional por el segundo informe de labores, ha puesto de manifiesto las prioridades de la oposición local. 

 

Lejos de construir una agenda de debate institucional o de presentar propuestas alternativas de gobierno, las dirigencias del PRD y del partido Somos parecen apostar por una estrategia centrada en entorpecer el evento y sembrar la confrontación.

 

Esta insistencia en el conflicto y el encono refleja la falta de un proyecto estructurado y propositivo que logre conectar con las necesidades reales de la población. En lugar de funcionar como contrapesos democráticos que enriquezcan el debate público con soluciones a los problemas de la entidad, estas fuerzas políticas limitan su actuación a la descalificación y a la búsqueda de reflectores mediante la provocación.

 

Esta conducta ayuda a explicar el fenómeno de rechazo y el desgaste que ambos partidos experimentan entre los ciudadanos. El electorado actual castiga la política del agravio estéril; cuando los partidos políticos abdican de su responsabilidad de proponer y se dedican 

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