En España generó un escándalo de cínico nacionalismo, neocolonialistas, ven amenazada la españolidad. Aquí sorprendidos, desinformados estilo Calderón, nos preguntamos ¿qué hacemos en España, en Repsol? ¿Qué traman?
El Director, Suárez Coppel explica en algunos medios, no en el Congreso, ahí canceló, sin afanarse los autores de la Reforma Energética, tejido de artimañas: Beltrones, Labastida, Graco Ramírez, Navarrete y panistas: coalición. Se cuelga de un antiguo 4% en Repsol, de la época de nuestra abundancia petrolera y el criollismo de López Portillo quien, a petición del Rey de España, apoya a Petronor, antecesora de Repsol construyéndoles una refinería con técnicos mexicanos que no tenían, eso nos dejó el 4% perdido que aprovecha Suárez Coppel aventurándonos en esa trasnacional que ahora es, gracias, entre otras víctimas latinoamericanas, a México.
Independientemente de inverosímiles objetivos, la operación es ilegal, reversible. Miente Suárez Copell cuando afirma no haber necesitado el acuerdo del Consejo de Administración. El artículo 19 fracción IV de la Ley de Pemex establece que estas operaciones deben de ser aprobadas por el Consejo, con excepción de aquellas que “por su cuantía carezcan de relevancia” o sean de giro ordinario o habitual o soportadas en valuaciones de agentes externos especialistas.
Suárez Copell alega, mil millones de euros parece mucho, pero para PEMEX son irrelevantes según “criterios contables de relevancia”. Se compromete con Sacyr a votar juntos en Repsol, también sin intervención del Consejo. Suárez prometió al Consejo de Repsol, apoyar su españolidad, mejorar su gobierno corporativo. No compite PEMEX con Repsol en España, afirmo, solo abre la colaboración, transferencia tecnológica, experiencias. Absurdo, cualquier transferencia sería de acuerdo a los intereses de Repsol, a precios de mercado. Por otro lado, no solo es Repsol competencia en México, sino beneficiaria de concesiones inconstitucionales contra PEMEX: Contratos de Servicios Múltiples, importación de gas peruano, en detrimento económico de Perú y de México con generadoras de electricidad españolas beneficiadas. Se critica generalizadamente que se invierta en España cuando se requiere en México. Revira el Director, no pueden invertirse aquí, porque tiene un techo presupuestado, grotesca mentira. No invierte secretamente, dice Suárez, sus filiales como PEMEX INTERNACIONAL, conducto de la compra, están auditadas por la ASF, que realmente carece de capacidad para hacerlo y está impedida ante sociedades privadas que crea o con las que se asocia. El ex Auditor, González de Aragón, afirmó en el Senado: “se detecto opacidad, complejidad y confusión en acciones de empresas extranjeras, veintiún de ellas, no son transparentes, no rinden cuentas y sus resultados no son revelados con suficiencia”. La operación dice SC sirve para “dar valor a PEMEX, pagará dividendos y un gran “potencial de colaboración”. No aporta, desvía millones, de necesidades urgentes: la refinería pospuesta, desangrándonos con importaciones crecientes de gasolina; quemamos gas valiosísimo por falta de inversión y limitaciones mil, mientras buscan dividendos y colaboraciones falsas. El Consejo debería destituir al Director, pero no es el empleado el infractor, es Felipe Calderón que nos compromete con una empresa célebre por sus tropelías en América Latina, consentida por él en México, suplantando a PEMEX. ¿Qué persigue Calderón en su moribunda presidencia? Se descubrirá, como la Reforma Energética, cuyos efectos desnacionalizadores, siempre ocultos y negados son ya públicos. Un negocio ilegal más, turbio.
