NO ES COMO COMER ENCHILADAS
El Gregueriano: ¨Hoy, ante el manejo turbio y sectario de una alianza ideal de izquierda, es real la disyuntiva de Fernando Benítez: la izquierda o el fascismo.” La ausencia de una real apertura hacia la izquierda, pone al país al borde de un abismo; los peligros que surgen de un manejo sectario y retrógrada de la elección presidencial en 2018 son: a) el peligro de una derechización profunda del país; b) el de una guerra civil que enfrente -por la vía armada- a los sectores más representativos de la izquierda decidida –atosigada-, con una derecha ultramontana; c) la regresión de México por otras muchas décadas. Se dice muy fácilmente; lo suponemos sencillo: en una elección –más por la Presidencia- las 2 formaciones políticas que se ostentan como de izquierda en el país (Morena y PRD), se unan en un frente. Lo “ideal” no parecería difícil. Igual se dice fácil y se cree sencillo lograr la ponzoñosa alianza de la reacción y derecha nacional (PAN) con el partido del Sol Azteca. No lo es. Más difícil una que otra, pero ni una ni otra es asunto de sencilla consecución. 1) ¿Qué dirigencia encabezaría el frente? Este punto es de dificultad mayúscula. En un grupo de partidos políticos cuya única divisa es el poder por el poder mismo, ninguno quiere poner por encima de sus ambiciones personales de poder y mando, el bienestar de la nación. 2) ¿Con qué militancia se consolidará el frente? y ¿Cuáles perfiles ha de tener la militancia que debería concretarse? 3) ¿Para dirigir esa coalición, qué decibeles ideológicos se emitirán en el caso del frente entre la reacción (la derecha) y la izquierda, si son posiciones diametralmente opuestas? 4) ¿Para dirigir esa coalición, qué matices hay que atemperar entre Magenta y amarillo sol? 5) ¿Cómo consolidar una militancia que redunde en voto unificado de una corporación de más de 80 años (PAN), con una de 30 años de descalabros, avances y retrocesos (PRD)? 6) ¿Cómo cohesionar a quienes por décadas han sido antípodas en prácticas e ideas (PRD y PAN); que por años se han denostado, liado a golpes con ánimo de acabarse, y se han traicionado incumpliendo compromisos y alianzas?:
el PAN del “Vaquero Loco”, Fox, traicionó a la democracia y al PRD cuando, debiendo devolver el favor del voto útil que le cedió Cárdenas en 2000, lo negó en 2006. 7) ¿Cómo cohesionar a quienes no se reconocen como hermanos sino se levantan el brazo canijo para agredirse?: a diario la dirigencia del PRD, persigue blandiendo un garrote, al líder de Magenta. 8) En el caso de la “ideal” alianza Magenta-Sol Azteca: al PRD, su historia le pone un sin fin de obstáculos para lograrla; y al joven Magenta, su ímpetu juvenil y sus logros –que le potencian su jovialidad-, lo sitúan como las las pegadas con cera a sus brazos que catapultaron a Ícaro –se le dijo no volara tan alto pues si se acercaba mucho al sol la cera se derretiría y se desprenderían las alas, lo que lo precipitaría al mar; no obedeció-. 10) Las dirigencias –por suerte no así las militancias- valoran de manera distinta su suerte en las contiendas electorales contra el PRI ya que los “dirigentes” han salido bien pagados con diversos cargos en esas contiendas: les bastó aparentar contender contra el tricolor. Se crearon 2 partidos hegemónicos (PRI y PAN) para que el votante no tuviese otras opciones y no se saliera del huacal (o votabas por sufrir tuberculosis o cáncer); cuando la franja de inconformes creció, se echó mano de un tercero –PRD- (las opciones fueron, tuberculosis, cáncer o sida). Así las dirigencias no pierden y el votante no se sale del campo cuadriculado. 11) La posibilidad de una alianza de izquierdas no debería ser demasiado remota, aunque aparezca en el panorama el agente distorsionador de la reacción nacional que a como dé lugar quiere sabotearla; muy torpe es el dirigente que no lo entienda así –o muy traidor-. 12) La alianza de izquierdas en la práctica es más difícil: a) por las ambiciones y esperanzas de muchos integrantes de esa izquierda amplia, que o dejan paso libre a un frente electoral ciudadano de muy amplia mayoría, y b) tampoco admiten que se exprese la mayoría efectiva que ha logrado AMLO en estos años de peregrinar incansablemente a lo largo y ancho de la República. Deuda histórica de quienes hasta hoy así actúan; no tendrán perdón ni explicación ¿Quedaran marcados como falsos voceros de una pretendida izquierda con la cual dicen coincidir, cuando en el fondo su moral profunda coincide con la reacción mexicana, tan vasta que nos llena de pavor? 13) ¿Será acaso: ya calculan que, unidos y aliados los partidos de izquierda, no les alcanza para expulsar al PRI de Los Pinos si la reacción nacional (PAN) no se les une o compite para restarle votos al tricolor?