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La Verdad del Sureste

NO ES CUESTIÓN DE GANAS, SINO DE TIEMPO


No es cuestión de ganas, sino cuestión de tiempo lo que necesitará el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a quien --debemos decirlo, no como justificación, sino con objetividad-- no le alcanzarán seis años para arreglar todos los problemas acumulados en el país durante tantos sexenios que a los amigos y familiares del régimen “se les dejó hacer a sus anchas”.
    La actual administración federal resultó ser una de las peores de la historia nacional, porque las promesas de campaña se convirtieron en todo lo contrario. Sólo por mencionar un par de ejemplos, a nivel nacional se anunció que la reforma energética disminuiría los precios de la gasolina, gas y electricidad, y todos esos energéticos siguen hasta hoy subiendo de precio mes con mes; se presumió que no se privatizaría Pemex y que no se despediría a trabajadores de esa paraestatal, pues sucedió; y aunque el propósito de la reforma educativa era mejorar los servicios educativos, no abarcó la totalidad del universo que pretendió cambiar y sus consecuencias fueron las inconformidades y agresiones físicas entre maestros.
    A nivel estatal, se prometieron seis distribuidores viales para Tabasco, ¿Usted ya sabe cuántos se cumplieron no? Ninguno. Por ello, a López Obrador no es que le faltarán ganas, sino tiempo para poder empezar a enderezar la situación del país y sus regiones. De lo que sí podemos estar seguros es de que se empeñará en que el saqueo y las prácticas corruptas no sigan creciendo en detrimento del desarrollo de nuestra Nación, pues además de que ha dado muestras de transparencia y rectitud en el manejo de los recursos cuando fue jefe de Gobierno, sabe que a través del caño de la corrupción se van miles de millones de pesos año con año. Es decir, sentará las bases de que quien sustraiga dinero público o se preste a sustraerlo previa “comisión” o contratos amañados --por nombrar solamente un tipo de corrupción--, deberá pagarlo con cárcel.
    Seguramente los intereses creados a través de tantos sexenios no cederán de la noche a la mañana, ya que el sistema político mexicano es un monstruo de mil cabezas que puede entrampar a quien lo quiere matar, desgraciadamente. Eso deben saberlo los mexicanos, quienes seguramente tienen altísimas expectativas del gobierno que iniciará.
    Es ahí donde la administración que encabezará Andrés Manuel López Obrador deberá actuar y comunicar correctamente para concientizar a la gente y convencerla de qué sí se podrá hacer y qué no, pues seis años son muy poco. Debido a ello, la política de comunicación de su gobierno deberá ser la correcta para que no crezca el descrédito por no poder cumplir ciertas expectativas y la figura del tabasqueño --el único líder de la izquierda moderna-- busque ser desprestigiada. Por ello, su gobierno tendrá que hacer uso de todos los medios para cuidar su imagen, a fin de que al término del sexenio no se pierdan la legitimidad ni la credibilidad.
    Si López Obrador llega a convencer que su lucha contra la corrupción está dando resultados --con hechos tangibles y concretos-- sus bonos crecerán como la espuma y asegurará un segundo sexenio para su movimiento. Pero no nos adelantemos y esperemos que los seis años que estará al frente del país logre los consensos suficientes para convencer a la clase política de que el rumbo actual de México solamente está conduciendo a la debacle económica, política y social. Si logra reducir la corrupción y se muestran mejorías en lo social, su imagen y la de su gobierno serán ahora sí, indestructibles. Pero, repito, no es cuestión de ganas, sino de tiempo.

LAMENTABLE CULTURA
Es indiscutible que las administraciones del municipio de Centro a través de los años se han preocupado más por obras de relumbrón que por darle una solución real al problema de las inundaciones, pero es más lamentable la falta de cultura de no pocos ciudadanos que tienen la muy mala costumbre de tirar basura a las calles o coladeras; por ello, deberían endurecerse las sanciones para quienes incurran en ello y que se haga cumplir la ley. Aquí una sencilla pero importante tarea para los diputados que se van a estrenar el próximo 5 de septiembre, a ver si de una vez se termina con los “cochinos”.

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