Ciudad de México, 11 de octubre.- El desplegado que firmamos actores políticos, escritores, académicos e intelectuales, para crear un gobierno de coalición en México que consolide la democracia constitucional y dé respuestas a las exigencias de justicia, equidad, desarrollo y seguridad, no es una iniciativa de ley, aseguró el Senador del PRD, Arturo Núñez Jiménez.
Firmante del documento a título personal, dijo que esta idea lo que pretende es construir lo que en los hechos se viene haciendo en el Congreso de la Unión: mayorías coaligadas, dado que ningún partido puede alcanzar por sí solo la mayoría absoluta.
Entrevistado en el Senado de la República, el Vicepresidente de la Mesa Directiva consideró que un gobierno de coalición permanente daría más estabilidad política, y apuntó que conforme a la experiencia internacional “las coaliciones no tienen necesariamente una expresión constitucional legal, son más producto de la práctica política que de la norma.”
Recordó que cuando en la 57 Legislatura Federal por vez primera el PRI no tuvo mayoría absoluta, “el conjunto de las oposiciones se coaligaron en el llamado bloque opositor y nada más era decidir una agenda común y votarla juntos”. Eso lo hacen y lo pueden seguir haciendo los partidos de izquierda como el PRD, el PT, Movimiento Ciudadano y MORENA.
Núñez Jiménez dijo que en Estados Unidos el presidente cada vez se ve más obligado a tratar de construir una mayoría parlamentaria para sacar sus iniciativas de leyes; esta se logra si la tiene con su propio partido, a veces tiene que ir con el Republicano o el Demócrata, según quién esté en el poder, y en ese país se ven cosas asombrosas, agregó.
Reiteró que el planteamiento en el desplegado no es a favor de una iniciativa en específico, sino que “es de la idea de que hay que respetar la pluralidad que tan afanosamente buscamos durante 30 años de transición política para que se expresara en las Cámaras de Diputados y de Senadores”.
“Ser muchos y pensar diferentes es un hecho de la naturaleza, pero darle una expresión pluripartidista en las Cámaras eso sí es motivo de voluntad política y decisiones políticas”, dijo.
Sin embargo, aclaró que hay actores políticos que “se espantan y lo que están planteando, en contrapartida a esa idea de coalición, son cláusulas de gobernabilidad que la mayoría no la dan los votos sino la norma”. Se trata de crear mayorías artificiales que no se corresponden con lo que quiere la gente y expresa a través del voto.
Consideró que esa pretensión, impulsada por el PRI, constituye un retroceso, pues sería “volver a la idea de un partido único, mayoritario, que saque adelante las cosas”, cuando lo que se está pensando es que “la gobernabilidad debe ser democrática, que reconozca la pluralidad y la procese con mayorías coaligadas, y no una mayoría restauradora por la vía de cláusulas prehistóricas.”
Núñez Jiménez estimó que la segunda vuelta presidencial, en la que no está de acuerdo, produce una “ilusión óptica” que no resuelve el problema de la gobernabilidad; en el mejor de los casos ayuda a una mejor legitimidad del Ejecutivo la segunda vuelta, agregó.
Aseveró que en nuestro país el régimen político se modificó con el cambio que hubo en la correlación de fuerzas en el Congreso de la Unión en cuyas cámaras el partido del presidente dejó de tener mayoría absoluta, lo que ha privilegiado la separación de poderes.
“No hemos sido capaces los mexicanos y los partidos políticos representados en el Congreso de diseñar un régimen político que sea producto de la inteligencia, del talento, de la voluntad, de la capacidad política; lo que hoy tenemos –subrayó Núñez Jiménez- es un subproducto del cambio de la correlación de fuerzas.”
Por ello, puntualizó, todavía no tenemos un diseño institucional de una nueva forma de gobierno que pactemos y en el que estemos de acuerdo todos.
Firmante del documento a título personal, dijo que esta idea lo que pretende es construir lo que en los hechos se viene haciendo en el Congreso de la Unión: mayorías coaligadas, dado que ningún partido puede alcanzar por sí solo la mayoría absoluta.
Entrevistado en el Senado de la República, el Vicepresidente de la Mesa Directiva consideró que un gobierno de coalición permanente daría más estabilidad política, y apuntó que conforme a la experiencia internacional “las coaliciones no tienen necesariamente una expresión constitucional legal, son más producto de la práctica política que de la norma.”
Recordó que cuando en la 57 Legislatura Federal por vez primera el PRI no tuvo mayoría absoluta, “el conjunto de las oposiciones se coaligaron en el llamado bloque opositor y nada más era decidir una agenda común y votarla juntos”. Eso lo hacen y lo pueden seguir haciendo los partidos de izquierda como el PRD, el PT, Movimiento Ciudadano y MORENA.
Núñez Jiménez dijo que en Estados Unidos el presidente cada vez se ve más obligado a tratar de construir una mayoría parlamentaria para sacar sus iniciativas de leyes; esta se logra si la tiene con su propio partido, a veces tiene que ir con el Republicano o el Demócrata, según quién esté en el poder, y en ese país se ven cosas asombrosas, agregó.
Reiteró que el planteamiento en el desplegado no es a favor de una iniciativa en específico, sino que “es de la idea de que hay que respetar la pluralidad que tan afanosamente buscamos durante 30 años de transición política para que se expresara en las Cámaras de Diputados y de Senadores”.
“Ser muchos y pensar diferentes es un hecho de la naturaleza, pero darle una expresión pluripartidista en las Cámaras eso sí es motivo de voluntad política y decisiones políticas”, dijo.
Sin embargo, aclaró que hay actores políticos que “se espantan y lo que están planteando, en contrapartida a esa idea de coalición, son cláusulas de gobernabilidad que la mayoría no la dan los votos sino la norma”. Se trata de crear mayorías artificiales que no se corresponden con lo que quiere la gente y expresa a través del voto.
Consideró que esa pretensión, impulsada por el PRI, constituye un retroceso, pues sería “volver a la idea de un partido único, mayoritario, que saque adelante las cosas”, cuando lo que se está pensando es que “la gobernabilidad debe ser democrática, que reconozca la pluralidad y la procese con mayorías coaligadas, y no una mayoría restauradora por la vía de cláusulas prehistóricas.”
Núñez Jiménez estimó que la segunda vuelta presidencial, en la que no está de acuerdo, produce una “ilusión óptica” que no resuelve el problema de la gobernabilidad; en el mejor de los casos ayuda a una mejor legitimidad del Ejecutivo la segunda vuelta, agregó.
Aseveró que en nuestro país el régimen político se modificó con el cambio que hubo en la correlación de fuerzas en el Congreso de la Unión en cuyas cámaras el partido del presidente dejó de tener mayoría absoluta, lo que ha privilegiado la separación de poderes.
“No hemos sido capaces los mexicanos y los partidos políticos representados en el Congreso de diseñar un régimen político que sea producto de la inteligencia, del talento, de la voluntad, de la capacidad política; lo que hoy tenemos –subrayó Núñez Jiménez- es un subproducto del cambio de la correlación de fuerzas.”
Por ello, puntualizó, todavía no tenemos un diseño institucional de una nueva forma de gobierno que pactemos y en el que estemos de acuerdo todos.