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La Verdad del Sureste

¡NOS CANSAMOS GANSOS!


El Gregueriano: ¿Se va un federalismo centralizado o un centralismo federalizado? “Me canso, ganso”.
    a) En oleadas de confusión y desinformación se avanza paso en la desconcentración urbana, política, administrativa y de poder del país. Confundiendo la desconcentración con la descentralización, los medios masivos de difusión contribuyen a hacer púbica con proliferación, la decisión de trasladar a distintas ciudades en los Estados, las Secretarias de ramo y entes federales.
Y ya se asomó la pestaña de la “desconcentración” llamada “descentralización”.
    b) Según AMLO, habrá Secretarías que se quedan en la Ciudad de México: la de Gobernación –encargada de la política y régimen interior-, la de Relaciones Exteriores –encargada de las conexiones de la nación como Estado, con otras naciones y de la representación de nuestros connacionales residentes en el extranjero-, la de Hacienda y Crédito Público –que determina todo lo relativo a los ingresos y egresos de la nación y de dar rectoría nacional en el rubro financiero-, y la de la Defensa Nacional –que concentra el poder militar para la defensa de la soberanía nacional y ha sido usada para combatir a las bandas delictivas organizadas- (realmente en SEDENA se concentra la fuerza represiva más poderosa del Estado). A esas sume usted la futura y poderosa Secretaría de Seguridad Pública.
    La Presidencia de la República tampoco cambia de sede. Aquilatado, significa: el poder central sigue centralizado en la Ciudad de México. Todo estudioso de la historia administrativa y política del país, lee el mensaje: “Fray Servando Teresa de Mier, aún no salimos de la infancia” (en referencia a sus Profecías y las críticas a su modelo de federación).
    c) AMLO avanza un primer paso en esta desconcentración: anuncia desaparecerá las Delegaciones en los Estados de las Secretarías de ramo del gobierno Federal y creará los coordinadores estatales del Gobierno federal para programas de desarrollo; la finalidad: reducir las delegaciones de la Federación en cada Estado. En su apreciación, no se justifica que en algunas entidades federativas, esas delegaciones alcanzan hasta un número de 50.
    d) Fuera ingenuidad. Los efectos de esta decisión trascendental del Presidente in vitro son mayores. Observaré algunos efectos previsibles del hecho de desaparecer las delegaciones federales en las entidades y crear las Coordinaciones Estatales para Programas Sociales:
    1) Ahorro en sueldos de delgados federales; 2) Desaparición de las Direcciones Generales de Delegaciones Estatales de las Secretarías de Ramo; 3) Concentración del poder de la Federación en cada Entidad vía un solo ente; 4) Potenciamiento de la vigilancia y supervisión del gasto federal en las Entidades –excelentes plataformas para ir substituyendo un sistema anticorrupción que es un fracaso rotundo dada la falta de voluntad política para depurar y ser honesto en la administración de recursos-; 5) Se acaban y desaparecen los «moches» del Ramo 23 (abultado fondo de dinero del programa presupuestal federal que era usado por legisladores federales –y otros personeros- para “gestionar” ante Hacienda y las Secretarías, supuestamente para “bajar” recursos para obra pública y adquisiciones a los municipios que componen la circunscripción de los distritos por donde fueron o eran electos).
    El punto álgido y poderoso: 6) la Espada de Damocles pendiente sobre las cabezas de los Gobernadores y Presidentes Municipales afines que no estén a tono y sobre la de los no afines. Esas coordinaciones le serán útiles a la Federación, para hacerles, “manicure con hachuela” a los gobernadores y Presidente Municipales no afines y que no estén a tono, y a aquellos que, aun siendo afines, les “vayan creciendo las uñas”. Esta decisión es un acto de verdadero fortalecimiento al federalismo y de desconcentración del dañino centralismo.
    López Obrador les advirtió, el 11 de julio a Diputados Locales, Presidentes Municipales y Gobernadores electos (ganadores sí, pero postulados por Morena): “No es discurso. (…) tenemos esa encomienda: acabar con la corrupción y actuar con austeridad republicana. (…) Que se acabe por completo la corrupción…; no se equivoquen… ¡Cuidado!… no sólo es en la formalidad, es el fondo también: nada de corrupción. El que se eche a perder, ¡se acaba! ¡Perjudica a sus familiares! ¡Mancha a su familia! (…) afecta al país, ¡traiciona a la patria! Cero corrupción; ¡NO ES DISCURSO!”.
    El 12 de julio, a los gobernadores en función les dijo con contundencia: “… compromiso claro de no castigar a los gobiernos estatales demorando la entrega de las participaciones federales que por ley les corresponden; no se utilizaran como represalias la demora de estos recursos sino que se actuará con rectitud; y acorde al combate a la corrupción dejo en claro que no se solapará a ningún gobernador corrupto”; “No crean que fue discurso de campaña (…) Se acaba la corrupción y pronto. Estamos en el lugar 135 y bajaremos a los primeros lugares del mundo”.

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