Núñez consideró que el funcionario federal fue “excesivo” al decir que el problema radica en los asentamientos humanos irregulares que los gobiernos estatales y municipales, en diversos momentos y tiempos, lo permitieron en las riveras de los ríos.(Foto: Joel Arias)
Afirmó que las autoridades federales y estatales han actuado con mucha “negligencia”, pues las obras hidráulicas que se requieren para proteger al estado y a la capital tabasqueña no se hicieron en tiempo y forma, ni se ajustaron a lo que establece la Ley de Obras Públicas.
En entrevista radiofónica, el vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado, dijo que la compuerta de El Macayo, anunciada desde 1999, no se ha concluido por falta de aplicación de la Conagua y por no apegarse a la normatividad en la adjudicación de los contratos, por lo que “hay derecho a sospechar que hay enormes corrupciones en estas obras”.
Se entiende, expresó el legislador tabasqueño, que por cuestiones de emergencia se pueda adjudicar una obra de manera directa, pero “cuando todas se adjudican así, llama la atención, puede haber también corrupción, porque entonces la discrecionalidad ya no es escoger al mejor o al que dé mejor rendimiento, sino al más cuate”.
Aseveró que el director general de la Conagua se había comprometido a que la compuerta de El Macayo estaría concluida en octubre del 2008, pero han pasado ya dos años y la obra sigue inconclusa, no se ha levantado la compuerta del lado derecho.
Esto se debe a que la Secretaría de la Función Pública les echó abajo el contrato que de manera directa habían adjudicado a una empresa y declaró desierta la licitación, por lo que es evidente que hay responsabilidades compartidas, tanto de la Conagua como del Gobierno del Estado, explicó.
Todo esto nos narra que no es más que negligencia de la Conagua, subrayó el Senador por Tabasco, y a diferencia de Luege Carmargo, señaló que las inundaciones que han habido en el estado no son solo “un problema de asentamientos humanos irregulares”, sino que se debe también al azolvamiento de los ríos y la actitud omisa y negligente de los gobiernos federal y estatal.
La obra del espigón es de emergencia, no se concursó, se adjudicó de manera directa, es costosa y compleja y se va a quitar una vez que se termine la emergencia. Eso nos dijo Luege, pero no dio cifra de costos, no informó a qué empresas se las adjudicó, todo eso nos dice que están tomando decisiones sobre las rodillas, puntualizó.
Núñez consideró que el funcionario federal fue “excesivo” al decir que el problema radica en los asentamientos humanos irregulares que los gobiernos estatales y municipales, en diversos momentos y tiempos, lo permitieron en las riveras de los ríos.
Inclusive, que por esa razón la presa Peñitas no puede desfogar más cantidad de agua, pues su capacidad de desfogue es de 12 mil litros cúbicos por segundo, pero esto se debe, acotó, al azolvamiento que tienen los ríos que estrechan precisamente la capacidad de liberar agua en la parte baja.
