Es muy importante porque el gobierno de México, al mismo tiempo que es el país anfitrión, también es negociador, dijo a La Verdad del Sureste, Alejandro Villamar, doctor en políticas de desarrollo e integrante de la Red Mexicana de Acción contra el Libre Comercio.
La participación organizada de la sociedad civil en esa cumbre es muy importante porque “la medicina que internamente nos han dado para solucionar los problemas del cambio climático, es una medicina neoliberal, con falsos mecanismos para tratar de resolverlos.
Aumentar tarifas, privatizar fuentes de energía y empresas paraestatales, despidiendo a miles y miles de trabajadores o destinar recursos al cambio climático que terminan en los bolsillos de contratistas o políticos, son falsos mecanismos, reiteró el integrante de la RMACLC.
Para cambiar la actual situación se requiere mejorar la educación popular en relación a ese tema, aumentar la organización, la autoorganización de la sociedad para que participe y tenga un papel activo, y de esa manera, presione al gobierno y construya alternativas ciudadanas a las políticas relacionadas con el cambio climático.
“Esas políticas deben responder a los intereses de la ciudadanía, tienen que partir del criterio de justicia social, porque los ciudadanos no pueden andar pagando lo que otros rompieron o contaminaron, estos son los principales responsables, y obligatoriamente están comprometidos, de acuerdo con la ONU, a destinar recursos para este tipo de problemas”.
El doctor Villamar -que hace unos días estuvo en esta ciudad -invitado por el Comité Nacional de Estudios de la Energía, para impartir el taller Justicia Climática, a trabajadores, estudiantes, académicos, integrantes de organizaciones sociales de la entidad- dijo que los gobiernos deben esperar la llegada de recursos internacionales para instrumentar políticas que favorezcan a la población y a la atmósfera de la “madre tierra”.
Ese es el propósito del diálogo climático, que en el capítulo de Espacio Mexicano, tiene la tarea especial de organizar la participación ciudadana de manera paralela a la Cumbre de Cancún, dijo.
Alejandro Villamar, explicó que el espacio de diálogo climático de la REMACLC participan muchas otras organizaciones civiles, como parte de ese nuevo estilo de no crear organizaciones en donde las organizaciones pierden su identidad al sumarse a otras.
Es un espacio en donde todo mundo participa y con tribuye en un plano horizontal con lo que tenga.
-Tabasco enfrenta un momento crítico, en lo que se refiere a las alteraciones en su medio ambiente ¿Cuál es su percepción de los problemas que se viven en este estado?
Hablaré en términos estrictamente personales, no en nombre de la red.
Hace ya casi 50 años que por primera vez vine a Tabasco y desde el exterior he sido testigo de muchas cosas, como el haber escuchado, de un político tabasqueño famoso y muy recordado (ingeniero Leandro Rovirosa Wade), hablar del primer Plan Hidráulico como modelo de modernidad, a partir del cual se construiría toda la infraestructura del delta del Grijalva.
Ese político creía que con grandes planes de ingeniería, arrasando grandes porciones de bosque para crear grandes potreros, lograría desarrollar la economía de este estado, “el mismo cuento” que después metieron en la cabeza a tabasqueños y mexicanos, de que explotando, agujerando y contaminando buenas parte de toda la costa y del territorio, a través de la explotación petrolera irresponsable, llegaríamos al primer mundo.
Hoy vemos simplemente un crimen ecológico, un deterioro absoluto, la industria petrolera como un mecanismo depredador, con una falsa ilusión de desarrollo que solo ha incrementado la injusticia y en donde la desigualdad de la distribución del ingreso es terrible.
