• La Verdad del Sureste |
  • Viernes 06 de Marzo de 2026

Palabras de Vida ¿El purgatorio existe? Inelda Hernández de la Cruz

Publicado el:

Inelda Hernández de la Cruz


El 14 de octubre se estrenó en México y Estados Unidos la película mexicana de dibujos animados “El gran milagro”, producida en 3D y dirigida por Bruce Morris, quien ya participó en clásicos de la animación como Pocahontas, Buscando a Nemo y Hércules. La película cuenta  la historia de tres ángeles  que hacen manifiesta su presencia a  tres personas que protegen : Mónica, reciente viuda, madre de un niño de 9 años; Chema, conductor de autobús que recibe la noticia de que su hijo padece una enfermedad terminal, y Doña Cata, anciana que cree que su misión en esta vida ya terminó.  
El 14 de octubre se estrenó en México y Estados Unidos la película mexicana de dibujos animados “El gran milagro”, producida en 3D y dirigida por Bruce Morris, quien ya participó en clásicos de la animación como Pocahontas, Buscando a Nemo y Hércules. La película cuenta la historia de tres ángeles que hacen manifiesta su presencia a tres personas que protegen : Mónica, reciente viuda, madre de un niño de 9 años; Chema, conductor de autobús que recibe la noticia de que su hijo padece una enfermedad terminal, y Doña Cata, anciana que cree que su misión en esta vida ya terminó.
Estuve reflexionando sobre la palabra purgatorio,  término utilizado por la iglesia popular la cual dice que es un dogma de fe,  que debe ser aceptado de manera obligatoria.
    En lo personal  pienso que debido a que fue escrita por pensamientos humanos  ese lugar no existe, como puede ser posible que una persona vaya a ese lugar a purificarse y luego entrar a las moradas celestiales que Jesucristo fue a preparar solamente para aquellos que le recibieron como el salvador de su vida.
    Me acuerdo perfectamente cuando mi abuelito materno murió era muy niña, no sabía que eran los rosarios pero nunca se me olvida lo que cantaban los adultos dirigido por una persona que le decían rezador  pues este repetía a cada rato: “salgan animas de pena que el rosario santo rompa sus cadenas”.
    Sinceramente siendo niña sin conocer la profundidad de los espiritual, me imagine a muchas personas encadenadas pero que con esos cantos iban a soltarlos.
    ¿Qué piensa  usted? Será posible que con rezos después de muertos pueda haber esperanza, si nunca quisiste arrepentirte de tus pecados en vida.  He visto un verso en la entrada de los cementerios “en vida hermano en vida” todo lo que quieras hacer siempre será en vida porque después de muerto ya no hay memoria.
    Con esto quiero decir que aunque hagan muchas misas y muchos rezos ya no podrás gozar de la presencia de Dios. Pues no quisiste creerle aquí en la tierra, para lo cual él vino ofreciéndose como sacrificio  eterno porque hasta hoy, hay la oportunidad para quienes quieren asegurarse de pasar de muerte a vida y no ir a ese lugar de tormento.
    ¿Existe  el lugar de tormento? Si, la Biblia lo dice “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura  y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a las puertas de la casa del rico, lleno de llagas, y deseaba saciarse de lo que caía de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
    Aconteció que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, y murió el rico y fue sepultado. Y en el Hades alzo sus ojos, estando en tormento, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
    Él entonces dando voces dijo Padre Abraham ten misericordia de mi, y envié a Lázaro y moje la punta de su dedo  en  agua y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama”,  Lucas 16: 19-24.
    Claramente podemos ver que hay dos lugares uno bueno y el otro malo según tus acciones.  Y de este lugar nadie sale hasta que Cristo  levante a los muertos ya sea para vida eterna o muerte eterna.
    Murió mi suegro, antes del sepelio le hicieron misa.
    Casi todo el pueblo acompañó al ataúd al cementerio donde fue sepultado. Por ocho días, todas las noches se hizo el rosario de ánimas. El día noveno se hizo el novenario, el rosario más grande. Hubo mucha gente, mucho rezar, y mucha comida.
    Todos estos rosarios los hicieron para el difunto. Y yo tristemente observaba como todos los días del novenario las personas no iban a consolar a la familia sino más que nadie como un lugar donde hay comida y mucha diversión como juegos de naipes, alcohol, realmente negativo todo  lo que sucede en esos novenarios.
    Yo naturalmente que no creo en la existencia del purgatorio mucho menos que  Jesucristo no sea suficiente para cumplir su promesa, pues es él el único camino a la vida eterna.
    Yo no fui a todos  rosarios. No fui porque no creo en el purgatorio.
    Explicaré por qué no lo creo. Pero primero, veamos: ¿Podemos purificarnos aquí en la tierra, sin necesidad de ir al Purgatorio? La iglesia popular dice que hay esa posibilidad, pero si no se logra entonces tienen que pasar por el purgatorio y los que se van directamente al cielo son aquellos que durante su vida hicieron la voluntad de Dios. Y ponen como ejemplo a san Agustín, quien fue un pecador antes de convertirse y que de ahí en adelante se dedico a cumplir a la voluntad de Dios.
    Insisto no hay purgatorio, y si, podemos purificarnos, santificarnos aquí en la tierra pues precisamente por eso Jesús vino a rescatarnos del pecado “para que todo aquel que en el cree, no se pierda más tenga vida eterna”, San Juan 3-6.
    Dice claramente todos lo creyeran en su nombre, pero” el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el unigénito Hijo de Dios. ¿Cómo podemos purificarnos y santificarnos?  Atreves de la palabra de Dios.  Solo basta creer, solo creer y esforzarse a obedecer para evitar ir al lugar de tormento en donde nunca se saldrá después de muerto. El sacrificio de Cristo basta para perdonar nuestros pecados.
    Aunque la iglesia popular diga lo contrario yo creo que Jesucristo nos limpia de toda imperfección, no es necesario tantos rezos para salir del purgatorio porque no existe.
    La Iglesia popular dice que aunque el sacrificio de Cristo fue suficiente para quitar nuestra culpa, no fue suficiente para cancelar nuestro castigo. Según ellos, todos tendremos que ir al purgatorio para pagar el castigo de nuestros pecados. Pero:
    ¿Que dice la Biblia al respecto? La Biblia no dice nada del purgatorio. Ni una palabra. En toda la Biblia no se encuentra esa palabra. Ni una vez se refiere a un lugar adonde van las almas para pagar por el pecado antes de pasar al cielo.
    Nota que dos veces la Biblia dice que la ofrenda de Cristo fue hecha una vez para siempre. Además, dice que con un solo sacrificio Cristo hace perfectos a los salvos. Y dice que, después de la muerte de Cristo, ya no hay más sacrificio por el pecado. Con el sacrificio de sí mismo, Cristo salva perpetuamente, o completamente para siempre, a los que llegan a Dios por medio de él.
    La Biblia no dice nada de tener que pagar el castigo de nuestros pecados si recibimos la salvación en Cristo. Según la Biblia, los únicos que tienen que pagar sus pecados son los que no han experimentado el perdón de Jesús y los que han dejado el perdón de Jesús para volver al pecado. “La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”, Romanos 6.23.
    ¿Por qué, pues, no creo que haya purgatorio? No creo que haya purgatorio porque Dios no habla de él en la Biblia. Y si Dios no nos ha dicho que hay purgatorio, ¿quién tiene autoridad de decirlo? Sólo Dios puede decir lo que está más allá de la muerte.
    Si los hombres lo dicen, es sólo invención de hombres. Y aunque lo dicen miles de veces a través de miles de años, no es sino tradición de hombres. Pablo advierte: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres,  y no según Cristo”, Colosenses 2.8.
    Amigo, necesitas ser limpio ahora por la sangre de Cristo para poder entrar en el cielo. No esperes la purificación en el purgatorio, pues no la encontrarás. Búscala hoy en Jesús. Si encuentras purificación en él, no tendrás nada que temer en la muerte.
    “Venid luego, dice Jehová y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”, Isaías 1.18.  Comentarios: melita_ihd@hotmail.com