Méndez Denis pidió subir a la tribuna, pero cuando dijo que no era posible que el PRI se prestara a cometer un “atraco más al pueblo”, comenzó la discusión. (Foto Joel Arias)
Se confirmó lo que el petista le dijo en su cara: “un bufón, un aplaudidor” del gobierno.
Con tono autoritario, Bellizia Rosique, ordenó que le apagaran el micrófono para quitarle el uso de la voz a la legisladora, porque, según él, su intervención en la tribuna no se ajustaba ni a una alusión personal ni a una rectificación de hechos.
Se discutía la cuenta pública del tercer año de gobierno de Andrés Granier Melo. La diputada del PRD, si bien no se había anotado en la lista de oradores para razonar su voto en contra, consideró que su intervención se justificaba por lo dicho, momentos antes, por el presidente de la primera Comisión Inspectora de Hacienda, Carlos Manuel de la Cruz Alcudia.
El legislador priista consideró que la oposición sólo recurre al chantaje y a los golpes mediáticos para justificar su papel, que su discurso es solo una “cortina de humo” para no reconocer que el gobierno granierista sí ha transformado a Tabasco.
Méndez Denis pidió subir a la tribuna. El presidente de la mesa directiva le cedió la palabra, pero cuando dijo que no era posible que el PRI se prestara a cometer un “atraco más al pueblo”, Bellizia Rosique, la reconvino: su intervención es para rectificar hechos, no para razonar su voto.
La legisladora, en lo suyo, marcando su posición crítica respecto al “mal manejo de los recursos públicos”, a la falta de transparencia en la cuenta del Ejecutivo, por lo que consideró un acto deshonesto aprobarla. Desde sus curules, los priistas alzaban la voz, manoteaban y pedían a Bellizia Rosique que la callara. De ahí su decisión de negarle el uso de la voz, pedir que le cerraran el micrófono. Así, el pevemista se congraciaba con quien dos días antes le había reclamado airadamente que no le cediera la palabra al diputado Humberto Villegas Zapata.
El martes pasado, el legislador priista fue aludido durante el debate. Pidió la palabra, pero Bellizia le dijo que no y clausuró la sesión, lo que provocó el enojo del presidente de la Junta de Coordinación Política, José Carlos Ocaña Becerra.
Ahora fue distinto, se ensañó con una mujer, lo que no hizo con Monreal y eso que lo tenía a lado. Agachó la cabeza para que su figura se viera más encorvada. Ante la diputada Méndez Denis se mostró muy valiente y ordenó que le cerraran el micrófono.
Los diputados del PRD se inconformaron, pidieron al presidente de la mesa directiva que le permitiera terminar su intervención a la legisladora; Bellizia Rosique se mostró inflexible, obediente a las indicaciones de los priistas.
El comentario fue coincidente: una falta de respeto hacia la diputada Méndez Denis, una actitud misógina que exhibe al diputado como lo que es: valiente ante las mujeres, pero temeroso ante quienes son más que él.
Así concluyeron, como comentó un reportero, sus quince días de gloria, mostrándose como lo que es, en palabras de Ricardo Monreal: “un bufón, un aplaudidor” del gobierno.
