Un pensamiento chico para un gran hombre,


 

Pobre alma mía que afligida esta por encontrarse contigo, pero no ha llegado el momento tan anhelado de reunirnos para siempre. Hasta hoy, atardeceres  van y atardeceres vienen y no he podido digerir tu ausencia tan repentina que dejo a mi alma en una estela de tristeza y melancolía por no tenerte. Cual felicidad sería el que volvieras a estar entre nosotros.
    Hace un año de tu partida y pareciera que fue hoy, las heridas siguen sangrando sin lograr que dejen de hacerlo, ya que son demasiadas grandes y profundas, pues mi corazón se rompió en mil pedazos y jamás podrán curarse.
    Beto tu serás siempre en la poca existencia que tenga, mi ángel, el que me acompañara y me guiara, pues yo estaré feliz de que así sea.
    Hermanito de mi alma, jamás saldrás de mi corazón y de mis recuerdos, que a cada instante como una película pasa por mi mente, que deseo olvidar y no recordar por un instante. Te escribo lo que siento, no lo que fuiste en vida, que jamás pasaras desapercibido porque sembraste un bien, brindaste demasiado tu corazón, y no se diga que también amaste y en grande, por eso fuiste y serás un gran sabio y perfecto “SER” para mí, en mi vida.
    Beto que dios te bendiga siempre y te de la gloria que te mereces.
    Tú hermana que te ama y no te olvidara jamás.
Josefa Pérez Mendoza

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más