Perspectiva de una joven de izquierda
El pasado 19 de octubre se conmemoró el Día Internacional de la lucha contra el Cáncer de Mama, y esto me hace recapacitar sobre la importancia que debemos darle las mujeres y hombre a conocer bien nuestro cuerpo. Sin duda alguna, esta fecha es de reflexión sobre la autoexploración y la concientización permanente que se debe llevar a cabo todos los días sobre la prevención de una enfermedad que se ha convertido en la principal causa de muerte de femeninas en México. Según datos arrojados por el INEGI, la tasa de mortalidad por tumor maligno de mama en el país es de 15 defunciones por cada 100,000 mujeres de 20 y más años de edad. A nivel mundial se estima que cada año se detectan 1.38 millones de casos nuevos y hay 458,000 decesos por esta causa, siendo el tipo de cáncer de mayor incidencia entre mujeres (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2016). Cabe recalcar que esta enfermedad no solo nos afecta a las mujeres, sino también a los hombres.
La cultura de la prevención es algo que ha quedado en el olvido desde el seno familiar y por supuesto, ha sido simulada desde las instituciones públicas de nuestro país. Por lo que resulta preocupante ver solo la responsabilidad de las instituciones por concientizar sobre esta enfermedad a través de medios de comunicación y redes sociales. En Tabasco, existen muchos centros de salud que en ocasiones no funcionan como deberían, ya sea por falta de médicos, medicamentos o simple y sencillamente, porque no existe una verdadera responsabilidad de parte del sector salud para salvaguardar la vida de nuestros paisanos. Estos centros de salud si operaran con normalidad, ayudarían muchísimo a la prevención de muchas mujeres y hombres que viven en comunidades rurales donde la salud es un sueño y hoy en día un privilegio. Digo esto, pues los centros de salud son el primer contacto de la gente con la atención oportuna para detectar cualquier enfermedad, donde seguidamente se canaliza a los hospitales regionales más cercanos para remitirlos con los médicos especialistas.
Hago un llamado a no seguir traficando con la salud, tergiversando o haciendo mal uso de programas públicos que tiene como objetivo atender a personas de escasos recursos que no cuentan con un servicio médico, y que muchas veces han sido secuestrados por administraciones públicas deficientes y sin un sentido real de servicio. Es preocupante visitar comunidades donde muchas mujeres y hombres se encuentran carentes de servicios médicos y/o muriendo por cáncer no solo de mama sino de muchos otros tipos. Alarma aún más saber que en Tabasco solo contamos con 9 mastógrafos, donde resulta ser un problema burocrático y de tramitología para muchas personas de escasos recursos conseguir una cita en cualquier hospital público o en unidades que se cuenten con estos equipos.
Aprovecho estas líneas para reconocer el esfuerzo de Asociaciones Civiles que se encuentran luchando desde el campo, trabajando sin recursos, visitando comunidades y formando grupos de ayuda y reflexión sobre la prevención del cáncer de mama y del cuidado de nuestra salud física y mental.