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La Verdad del Sureste

PETROLEROS CON EL PRI: LA POLITICA DEL MIEDO



Villahermosa, Tabasco a 16 de mayo de 2018. Hace unos días me reuní con un familiar cercano en un popular restaurante de alitas de la ciudad. Mientras comía y veía el fútbol no pude evitar escuchar la conversación que dos de sus invitados sostenían. Hablaban de la política local, del PRI, de Gina Trujillo y del evento aquel donde la candidata a gobernadora abarrotó con miles de petroleros. Destacaron la multitudinaria respuesta como el respaldo indudable del sector, y como una evidente muestra del músculo político de un PRI con la fuerza para ganar la gubernatura del Estado. Un verdadero autoengaño.
    La Reforma Energética y los consecuentes despidos masivos de decenas de miles de trabajadores petroleros en todo el país no tienen contento al gremio. Los constantes gasolinazos precedidos por el engaño discursivo de las autoridades también los afectan a ellos. La mala administración combinada con la corrupción imperante en la empresa productiva del Estado, se ha trastocado en el detrimento de las condiciones de seguridad y salariales del trabajador: instalaciones riesgosas que representan una bomba de tiempo, retraso o falta de pago de prestaciones, y precariedad laboral. A lo anterior hay que sumarle la política laboral del miedo: asistir, echar porras, tronar la matraca, donde, como, y a quien el líder sindical priista ordene, o arriesgarse a quedarse sin empleo. El charrismo oprobioso.
    Es precisamente esa política del miedo la que llena eventos del PRI. Es esa política del miedo, la que hace creer al incauto, al candoroso y al crédulo que los candidatos de ese instituto político cuentan con el apoyo gremial o ciudadano.
    No hay que ser un experto en política para saber que ahí donde se desarrolle un mitin tricolor multitudinario,  habrá muchos trabajadores petroleros vestidos de civil, camuflajeados, haciéndose pasar por vecinos del lugar o ciudadanos que asisten por propia iniciativa. Es la política del miedo, la política electoral del PRI.
    Al menos así es en el sureste. Todos tenemos algún familiar, amigo o conocido que testimonia esta situación.  Al final, no importa cuántas horas los hagan pararse bajo el sol, cuan fuerte los hagan gritar o cuan duro truenen la matraca; en las urnas, esos trabajadores petroleros cobrarán factura: Ni Gina, ni Meade, ni PRI.
    No lo digo yo, lo dicen ellos.
@MartinezBriceno

 

 

 

 

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