PICO DE CERA ANTE EL DESFONDE
El Gregueriano: Esta es mi opinión 428 en el diario de más credibilidad en el sureste. Es flaqueza mental confundir trabajar en equipo con volverse cómplice y turbiedad mental no entender que la “obediencia debida” tiene un inmenso límite: si la orden que se te da a realizar implica un delito ¡no opera la obediencia debida!
Continúa la acción demoledora de acontecimientos contrarios a la buena imagen del régimen en turno, a veces más del federal y menos del local, luego a la inversa. Entre el 18 y el 24 de septiembre, el mazo demoledor de la realidad, golpeó con fuerza al régimen local en el tema de combate a la corrupción y recuperación de capitales de los desviados por el granierato.
Y el 15 de octubre otro catorrazo le llegó desde Corpus Christi, Texas, al liberar la Corte Federal a la esposa de Sáíz Pineda del delito de lavado de dinero -proceso en el cual fueron a intervenir las autoridades penales persecutoras de Tabasco (incluso la Fiscalía se involucró y declaró como “testigo de cargo protegido”)-.
Más allá de qué José Manuel Sáiz Pineda continúe en el CRESET, el hecho de que el pasado 23 una autoridad federal haya ordenado liberarle por el delito de peculado, implica considerable avance para su causa: no es lo mismo pagar cana por embolsarse 2600 millones de pesos a pagar cárcel por abuso de autoridad –la diferencia es abismal: en un delito penas graves, en otro, mínimas-.
Después de ese fallo -y del que el Poder Judicial Federal otorgó liberador el 19 de septiembre a Granier-, tanto Granier como Sáiz, están en posición de fuerza frente al Gobierno y su Fiscalía General. Y -tarde o temprano- querrán, una de 2: a) intercambiar -en términos del cómico de Teidiotiza, Chabelo, “catafixiar”- esa pequeña porción de fuerza con sus «persecutores» faltones para obtener un beneficio, o, b) iniciar acción de «apología» contra sus acusadores fallidos.
Y el 15 de octubre, un jurado federal en Corpus Christi, Texas, absolvió del delito de lavado de dinero a Silvia Pérez Ceballos, esposa del ex secretario de SEPLAFIN del Gobierno de Granier. Hasta allá habían ido a hacer quién sabe qué –además del ridículo- sus persecutores de Tabasco -al extremo que la Fiscal y su jefe habían ido a “intervenir” en el proceso: se ofrecieron servir como “testigo” de cargo; y ella “declaró” en contra de Pérez Ceballos acusándole de lavado de dinero- (¿sabrán, siquiera, inglés?). El caso es que “vieron un burro y querían viaje”.
El viernes 20 de octubre el Gobernador Núñez, quien emprendió batalla contra la corrupción y busca castigar a Granier y su grupo o camarilla depredadora, se pronunció porque en el combate a la corrupción haya autenticidad, no un asunto de trámite y burocrático; afirmó que hay que prevenirla porque luego es muy difícil –pudo decir imposible- lograr el castigo y recuperar lo robado y el daño ya se perpetró. No se atrevió a manifestar que, la persecución y el castigo contra la corrupción se vuelve imposible de conseguir a causa de la pésima calidad de aquellos a quienes se les encomienda tal persecución.
El recuento es descalabrador: amparos absolutorios a favor de Granier y Sáíz por los delitos de lavado de dinero que se les imputaron; y absolución de la Corte Federal de Corpus Christi, en Texas, a Pérez Ceballos por el mismo delito en el cual fueron testigos de cargo las persecutoras tabasqueñas.
Cada vez son menos los juicios civiles contra el Gobierno por Daño Moral -mismos que implican indemnizaciones multimillonarias-; pero, las políticas nacionales y locales empoderan a los tres presos de Torre Médica Tepepan, Creset y de Corpus Christi, Texas. Les dan armas de presión: la parafernalia -montada nacionalmente por el Gobierno- de la «ciega defensa de los Derechos Humanos», la inconsistencia del entramado legal mal montado en su contra y las sentencias absolutorias a su favor de autoridades definitivas de última instancia. Cierto, falta un tiempecito para que las coordenadas políticas se muevan, pero también es ciertísimo que tanto Sáiz como Granier, ya aguantaron “bien” sus 4 años de cárcel -y en las «crujías», aunque no hay comodidades, lo que más sobra -o menos falta- es tiempo. Lo que resiste, apoya; en este caso, apoya para sus causas; y ahora, alguien que no era funcionario, Pérez Ceballos, libre del delito de lavado de dinero –en EU-. No es lo mismo “trabajar en equipo” a convertirse en cómplice, ni por la obediencia debida “a la cadena de mando” obedecer la orden de ir a cometer un delito. Nunca. Así como la persecución a Granier y Sáiz no es un “asunto personal”, el ejercicio de la libertad de expresión tampoco lo es –es un asunto de interés público-.