Pintado a mano
@UTufigno
Como ocurre en muchas familias, la mía tenía una tradición que debía llevarse a cabo sin importar el estado del clima, la economía, si se jugaba la final de fútbol o si un sismo sacudía la capital del país. No, no había pretexto que impidiera que cada “viernes santo” acudiéramos a la ciudad de Puebla a visitar una iglesia en particular, la del llamado “Señor de las Maravillas”.
Después de visitar el santuario -una visita realmente rápida- comíamos en un restaurante del centro de Puebla, un restaurante que estaba al interior de un hotel de nombre muy colonial. El interior era evocador de la época en que los españoles despachaban en lo que hoy es nuestro México. Sillas y mesas de gruesa madera, azulejos coloridos, herrajes en puertas y ventanas.
En la parte alta del restaurante había un piano que siempre estaba a la espera de manos habilidosas que quisieran acariciar sus teclas, o golpearlas, porque nunca faltaba el aprendiz de piano que llegaba a repasar sus tareas. Yo, por ejemplo.
En la misma planta alta del restaurante existe o existía un lúgubre salón llamado “Salón Virreyes”. Ahí estaban, pintados a mano, los retratos de los virreyes de la Nueva España, desde Antonio de Mendoza hasta Juan O’Donojú. En la galería hacían presencia casi todos los virreyes y sólo estaban ausentes –misterios de la historia- unos pocos, quizá los incómodos.
Los virreyes no eran muy visitados, quién sabe si porque los comensales evadían recordar los 300 años de dominación española o porque dicho lugar recordaba más al programa “Galería nocturna”. Sin embargo, cada viernes que tocaba ir a Puebla subía al salón a saludarlos y repasaba sus nombres. Creo que lo agradecían porque sus miradas se dirigían hacia donde me movía.
En Palacio Nacional existe una zona en donde están los retratos de quienes han ocupado la titularidad de la Secretaría de Hacienda. Desconozco si es por sus méritos o para que no olvidemos a los verdugos.
En un gesto que pinta más a política que a tradición, José Antonio Meade develó el óleo de su antecesor, Luis Videgaray. Dicho acto contó con la asistencia, entre otros, de Aurelio Nuño y de Enrique de la Madrid (tomen nota).
Al menos por ese retrato, Luis Virreygaray ya puede presumir que está instalado en Palacio Nacional.
Un día después, en correspondencia nada casual, Luis Videgaray develó el retrato al óleo de José Antonio Meade en la Galería de Retratos de la Cancillería. En dicha galería están 91 pinturas de 102 cancilleres que ha tenido México desde el siglo XIX. Supongo que los 11 faltantes, al igual que los virreyes ausentes que yo visitaba anualmente, son los incómodos.
Al acto de develación del retrato en la Cancillería, también hizo acto de presencia el Secretario de Educación, Aurelio Nuño, quien junto con los nombres de Luis Videgaray y José Antonio Meade fueron los únicos mencionados en la cuenta de Twitter de la Secretaría de Relaciones Exteriores, incluso con su foto. ¿Se trata de algún mensaje desde la Cancillería?
Hace dos semanas les comentaba que sobre el escritorio de Enrique Peña se encontraba un análisis sobre quiénes serían los mejores candidatos del PRI, no para gobernar al país sino para enfrentar a López Obrador. De 10 nombres iniciales quedaron cuatro: Aurelio Nuño, Enrique de la Madrid, José Antonio Meade y José Narro.
Noten ustedes que en los actos protocolarios de develación de los retratos aparecen tres de los cuatro nombres mencionados y que dos aparecen en ambos actos -incluso con foto- siempre al lado de Videgaray: Aurelio Nuño y José Antonio Meade. Tal pareciera que el poderoso Luis Virreygaray está pintando a mano al futuro candidato presidencial del PRI.
Esta preferencia personal del Canciller posiblemente movió los genes de la casta dinosáurica de los tricolores y por ello el senador Emilio Gamboa salió a ajustar la planilla para bajar a Enrique de la Madrid y agregar un nombre de los suyos: Miguel Ángel Osorio Chong.
¿Fue un acto de desobediencia real de Emilio Gamboa o sólo incluyó a Osorio para aliviar las tensiones al interior de la militancia? Luis Videgaray se ha convertido en un personaje más poderoso que muchos dinosaurios. Quién lo dijera hace once meses cuando salió de Hacienda.