El grupo de 30 vecinos, entre los que se encontraba Bertha Constantino Méndez y Pablo de Dios Méndez, también manifestaron su preocupación porque la próxima semana se reanudarán las clases en la escuela primaria y telesecundaria a la que asisten más de mil niños, sin que las autoridades de Protección Civil, confirmen daños o no en la infraestructura o posibles hundimientos.
Demandaron el retiro de la costalearía y afirmaron que son mil 500 familias que se encuentran anegadas y el agua alcanza entre 40 centímetros y un metro 80 centímetros, sin embargo, les fue retirada la bomba que estaba desalojando el agua encharcada.
Los habitantes de la ranchería Anacleta Canabal, también se quejaron de que durante el tiempo en que han estado inundados, las autoridades federales, estatales y municipales los tienen abandonado a su suerte.
Culparon de la contingencia a la Conagua y la CFE, por el mal manejo de las presas, por ello, demandaron que el gobierno federal asuma su responsabilidad para el pago de indemnizaciones por los daños a sus viviendas y parcelas.
No obstante, los vecinos denunciaron que los funcionarios de la Conagua se han lavado las manos, argumentando que la inundación es consecuencia de las lluvias y no del excedente de escurrimientos provenientes de la presa Peñitas.
Después de manifestarse por dos horas, habitantes de la ranchería Anacleto Canabal, llegaron a un acuerdo con los funcionarios de la Conagua, que se comprometieron a instalar a bomba para desalojar e agua estancada, supervisar las condiciones en que se encuentran los bordos.
En cuento el pago de indemnizaciones, manifestaron que la no le corresponde a la dependencia federal hacer ese tipo de remuneraciones, pero se instalará una mesa de negociaciones con autoridades federales, estatales y municipales para abordar ese tema.
