El Poder de los votos escribe historias inéditas
La Transición: encuentro de operadores del viejo… y nuevo régimen
¿Qué tan profundo caló la votación ciudadana en la conciencia política nacional al grado de regresar la solemnidad republicana al formato de la transición federal?.
Sin duda fueron los más de 30 millones de votos y una serie de riesgos y peligros que acechaban a la clase pudiente si el fraude desatara la furia nacional. Tal vez, las mediciones más sistemáticas y serias aconsejaban pasar del rechazo a la posibilidad de un gobierno encabezado por un combativo Andrés Manuel López Obrador, que prometía cambios radicales en la actual forma de gobernar al país, ofrecía perdón a sus detractores, paz, reconciliación y desarrollo nacional.
Aunque en realidad no han faltado elementos para el análisis que indique que la monumental votación sepultó a los operadores del viejo régimen. Ni los más expertos y maniobreros pudieron detener una voluntad ciudadana volcada en las urnas que con su voto canceló el fraude y obligó al gobierno y a los grupos de poder a un ejercicio introspectivo, serio, profundo, vigoroso, republicano y de gran envergadura. Y por lo visto AFORTUNADAMENTE constructivo…
La otra lectura fue la de ni un voto más por medio del engaño y la infamia. ¡Palo cabrones!.
Circunstancias que causó se reconociera la victoria de AMLO, incluso, el mismo expresidente Carlos Salinas de Gortari, twittió su beneplácito: “Andrés Manuel López Obrador ganó la elección presidencial. Felicidades por su triunfo, cada uno en su ámbito de responsabilidad habremos de apoyarlo porque si al Presidente López Obrador le va bien a México le irá bien”, expresó.
Entonces el inicio de la transición se presenta como un escenario de acuerdos y respeto, que conlleva el reconocimiento que legitima al próximo gobierno. Y por lo tanto el Proceso de Transición, encabezados por el Presidente Enrique Peña Nieto y el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) acompañados por miembros del gabinete saliente y el que entrará en breve, forma parte de los acercamientos entre los operadores del viejo régimen y los que ya fueron designados para operar un gobierno que anuncia futuros cambios en la administración que ya viene.
Solemnidad en el protocolo
Evidentemente prevalece el mensaje del antes y el después en la forma de gobernar al país. Este que conocemos con los resultados con los que vivimos, y el que se propone como la ruta más segura hacia mejores condiciones sociales y económicas de la comunidad nacional. Al menos se mantiene como alternativa posible y como la propuesta de gobierno que apoyó con su voto el pueblo de México.
Obviamente EL ANTES representa el régimen actual, encabezado por el gobierno neoliberal de Enrique Peña Nieto, impulsor de lo que llamó las reformas estructurales, que incluía la repudiada energética, de aguas nacionales y educativa. Las dos primeras enfocadas a entregar la riqueza nacional a empresas trasnacionales; y la educativa, señalada como la reforma que no propone cambios reales, ni favorables para los niños, tampoco agrega progresos sustantivos a la forma de educar.
Reformas que en plena ceremonia Peña defendió, en tanto que Andrés Manuel, respondió que es su deseo cancelarla.
El hecho que en el primer encuentro para la entrega- recepción se presentaran al público los titulares de las distintas dependencias, institucionaliza la nueva forma de preparar la entrega de la administración pública federal. Previo a la transición sexenal definitiva que se llevará a cabo el próximo 31 de diciembre, fecha en la que entrará en funciones el nuevo gobierno y culmine el proceso.
La novedad
El equipo saliente, identificado como defensores del neoliberalismo cumplen el protoloco y coadyuvan en devolverle la autoridad legítima al Estado Mexicano con una transición en orden. Un formato que podría llegar para quedarse.