Durante los primeros días de este importante mes de diciembre, resultar han sucedido hechos políticos que reflejan bastante la realidad y el futuro político de México.
Después del descarte muy político de Marcelo Ebrard, por lo que resulta candidato de tres partidos de izquierda, el licenciado López Obrador, contrastó la enérgica salida de la contienda, de un parco Manlio Fabio Beltrones quien no envió ningún mensaje de unidad dentro del PRI.
Más tarde, en la ceremonia montada a propósito del registro de su candidatura en el PRI, lo más destacado del discurso de Enrique Peña fue: ‘el PRI no es un partido de ilusiones, sino de soluciones’. Nunca pierde una oportunidad para exhibir su frivolidad y superficialidad.
En seguida, el vergonzoso espectáculo de garrafal supina ignorancia del candidato de Televisa, Enrique Pena Nieto, solamente superado por la soez contundencia de su propia hija, quien no desaprovechó los desfiguros intelectuales de su padre, para convertirse en muy famosa.
La iracundia y la agresividad de la señorita Peña refleja fielmente el ambiente en que ha vivido y vive, y que inspira sus rabiosos pensamientos expresados en internet. El llamarnos ‘bola de p…’ a quienes podamos burlarnos de la incultura de su padre, solamente revela poca educación. En cambio, aplicar el vocablo ‘prole’ de manera despectiva, evidencia la consideración que se tiene en su familia (en especial, su padre) por los ciudadanos, por la sociedad de mexicanos. ‘Prole’ significa coloquialmente conjunto numeroso de personas que tienen algún tipo de relación entre sí. Evidentemente la hija de Peña Nieto aplica este término de manera despectiva, es decir: chusma, gente vulgar, pueblo pues. En otras palabras, quienes no pertenecemos a ningún grupo privilegiado. Esa expresión desnuda lo que realmente piensan en su familia y en su círculo social, de la muchedumbre a quienes pronto su padre hará conocidas promesas, para suplicar que voten por él.
Después de la capacidad de respuesta mostrada por Enrique Peña, ¿qué torpeza dirá ahora sobre la exposición de su joven hija? En marcado contraste, el licenciado Andrés Manuel presenta en el diario Jornada y en su propio sitio de internet, un planteamiento impecable sobre la política del amor. Veamos un breve fragmento de los Fundamentos para una República Amorosa:
“Pero también es incuestionable que el sentido de la vida no se reduce sólo a la obtención de lo material, a lo que poseemos o acumulamos. Una persona sin apego a una doctrina o a un código de valores, no necesariamente logra la felicidad. Inclusive, en algunos casos, el triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole, conduce a una vida vacía y deshumanizada. De ahí que deberá buscarse siempre el equilibrio entre lo material y lo espiritual: procurar que a nadie le falte lo indispensable para la sobrevivencia y cultivar nuestros mejores sentimientos de bondad”. Es decir, bien y de buenas. Vaya diferencia.
Disfrute Usted de una fresca y agradable semana decembrina. Hasta la próxima.
Después del descarte muy político de Marcelo Ebrard, por lo que resulta candidato de tres partidos de izquierda, el licenciado López Obrador, contrastó la enérgica salida de la contienda, de un parco Manlio Fabio Beltrones quien no envió ningún mensaje de unidad dentro del PRI.
Más tarde, en la ceremonia montada a propósito del registro de su candidatura en el PRI, lo más destacado del discurso de Enrique Peña fue: ‘el PRI no es un partido de ilusiones, sino de soluciones’. Nunca pierde una oportunidad para exhibir su frivolidad y superficialidad.
En seguida, el vergonzoso espectáculo de garrafal supina ignorancia del candidato de Televisa, Enrique Pena Nieto, solamente superado por la soez contundencia de su propia hija, quien no desaprovechó los desfiguros intelectuales de su padre, para convertirse en muy famosa.
La iracundia y la agresividad de la señorita Peña refleja fielmente el ambiente en que ha vivido y vive, y que inspira sus rabiosos pensamientos expresados en internet. El llamarnos ‘bola de p…’ a quienes podamos burlarnos de la incultura de su padre, solamente revela poca educación. En cambio, aplicar el vocablo ‘prole’ de manera despectiva, evidencia la consideración que se tiene en su familia (en especial, su padre) por los ciudadanos, por la sociedad de mexicanos. ‘Prole’ significa coloquialmente conjunto numeroso de personas que tienen algún tipo de relación entre sí. Evidentemente la hija de Peña Nieto aplica este término de manera despectiva, es decir: chusma, gente vulgar, pueblo pues. En otras palabras, quienes no pertenecemos a ningún grupo privilegiado. Esa expresión desnuda lo que realmente piensan en su familia y en su círculo social, de la muchedumbre a quienes pronto su padre hará conocidas promesas, para suplicar que voten por él.
Después de la capacidad de respuesta mostrada por Enrique Peña, ¿qué torpeza dirá ahora sobre la exposición de su joven hija? En marcado contraste, el licenciado Andrés Manuel presenta en el diario Jornada y en su propio sitio de internet, un planteamiento impecable sobre la política del amor. Veamos un breve fragmento de los Fundamentos para una República Amorosa:
“Pero también es incuestionable que el sentido de la vida no se reduce sólo a la obtención de lo material, a lo que poseemos o acumulamos. Una persona sin apego a una doctrina o a un código de valores, no necesariamente logra la felicidad. Inclusive, en algunos casos, el triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole, conduce a una vida vacía y deshumanizada. De ahí que deberá buscarse siempre el equilibrio entre lo material y lo espiritual: procurar que a nadie le falte lo indispensable para la sobrevivencia y cultivar nuestros mejores sentimientos de bondad”. Es decir, bien y de buenas. Vaya diferencia.
Disfrute Usted de una fresca y agradable semana decembrina. Hasta la próxima.