POLITICOS CARBURADOS MVZ. CARLOS FRANSISCO LASTRA GONZALEZ.
La fruta madura por su propio peso cae, es un antiguo concepto popular, que viene a cobrar actualidad en estos tiempos de selección y elección de candidatos. Existen diversos productos para madurar las frutas de temporada, generalmente se utiliza cuando la demanda del mercado así lo exige, uno de estos productos tradicionales en nuestra zona es el carburo, cuyo efecto sobre la fruta no es más que elevar la temperatura y acelerar el proceso de maduración, de esta manera nuestros productores realizan esta práctica para cumplir compromisos comerciales ante la demanda y exigencia de los consumidores.
Sin embargo este proceso de carburación acelerada, trae como consecuencia una gran inestabilidad en el producto, como sabor insípido, textura y firmeza del producto, al final de cuenta viene a perjudicar al consumidor en cuanto a que fue engañado por las apariencia física del producto que compro, que no consumió y que tuvo que desecharlo. Algo parecido a las frutas carburadas ha venido sucediendo en la política tabasqueña a lo largo de 3 sexenios atrás. En la vida pública, los buenos políticos entran en el proceso de la maduración natural, a través del tiempo, la experiencia, cargos públicos, diputados, presidentes, senadores, secretarios de estados, embajadores, gobernadores hasta presidente de la república.
Pero cuando este proceso político de maduración salta de una delegación municipal a una gubernatura del estado no se puede esperar otra cosa, que los defectos de una fruta carburada (madurada a la fuerza) inestable sin sabor y al final una gran decepción por el elector que muestra el rechazo del producto que no sirvió. Nuestro estado ha sido víctima de gobernantes carburados, cuya inexperiencia e inestabilidad la hemos pagado los tabasqueños. Hoy estamos en la antesala de escoger por un político madurado por el tiempo y la experiencia o por uno más “carburado”con las nefastas consecuencias que todos conocemos.
Sin embargo este proceso de carburación acelerada, trae como consecuencia una gran inestabilidad en el producto, como sabor insípido, textura y firmeza del producto, al final de cuenta viene a perjudicar al consumidor en cuanto a que fue engañado por las apariencia física del producto que compro, que no consumió y que tuvo que desecharlo. Algo parecido a las frutas carburadas ha venido sucediendo en la política tabasqueña a lo largo de 3 sexenios atrás. En la vida pública, los buenos políticos entran en el proceso de la maduración natural, a través del tiempo, la experiencia, cargos públicos, diputados, presidentes, senadores, secretarios de estados, embajadores, gobernadores hasta presidente de la república.
Pero cuando este proceso político de maduración salta de una delegación municipal a una gubernatura del estado no se puede esperar otra cosa, que los defectos de una fruta carburada (madurada a la fuerza) inestable sin sabor y al final una gran decepción por el elector que muestra el rechazo del producto que no sirvió. Nuestro estado ha sido víctima de gobernantes carburados, cuya inexperiencia e inestabilidad la hemos pagado los tabasqueños. Hoy estamos en la antesala de escoger por un político madurado por el tiempo y la experiencia o por uno más “carburado”con las nefastas consecuencias que todos conocemos.