• La Verdad del Sureste |
  • Viernes 06 de Marzo de 2026

POR QUÉ SE TUVO QUE CONSTITUIR MORENA AGUSTÍN DÍAZ LASTRA

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AGUSTÍN DÍAZ LASTRA


Por un lado están quienes solamente son capaces de ver las contiendas electorales; así, en cada actividad política del licenciado López Obrador, ellos solo pueden advertir un interés electoral, que sin duda existe, pero no se trata solo de eso. En otro lado se encuentran quienes están quieren denostar al licenciado Andrés Manuel, como si fuera otro vulgar buscador más del poder. Su intención está orientada a ubicarle al mismo nivel de cualquier Cordero, o Peña Nieto. Cómo no darnos cuenta de que estos últimos solo se ven encumbrados, porque otros poderosos les ha seleccionado y les han puesto el aparato del Estado a uno, y la inmensidad de la televisión al otro, para promoverles entre las audiencias cautivas de los medios de comunicación masiva. Justo por ello se requiere construir un movimiento con la gente, que haga contrapeso a los influyentes, y así poder edificar lo que hemos decidido y plasmado en nuestra Constitución: vivir en un régimen democrático; es decir, que mande la gente.
    Con otro tipo de razonamiento, se puede decir: si existen partidos políticos que deben representar a diferentes partes de la sociedad, entonces ¿por qué crear un movimiento social? Lamentablemente los partidos han dejado de representar en los hechos, a sectores de la sociedad; poco a poco fueron perdiendo esa calidad y ahora son instrumentos electorales al servicio de las camarillas que los controlan, y hasta del mejor postor, como el caso de las televisoras. También podría surgir la pregunta ¿por qué crear este movimiento, si existe al menos un partido de izquierda en el que ha militado el propio licenciado Andrés Manuel?
    Permítaseme aprovechar las reflexiones de Héctor Díaz Polanco. Si por una parte el desarrollo del movimiento ha sido estimulado por las políticas del actual gobierno, ajenas al interés general; por otra, también lo ha sido por la estrategia y las prácticas impulsadas por la llamada izquierda ‘moderna’ que hoy controla al PRD. Ésta carece de una clara orientación social y ha apostado a las alianzas con fuerzas conservadoras que destruyen la importante distinción política que permite un auténtico proyecto de país. Naturalmente, esa izquierda ha caído en descrédito, por decir lo menos. Hasta aquí Díaz Polanco. Ahora bien, MORENA no se trata solamente de otro movimiento cuasi partidista en vísperas de una elección. Más bien se trata de una organización de una parte muy significativa de la población de México, con ansiedad y con voluntad de cambio y de mejoramiento colectivo.  Algunos regímenes suelen abusar del poder que les otorga el pueblo y terminan aplicando dicho poder contra su legítima propietaria: la sociedad, la gente. Tales abusos llegan hasta donde la propia población lo permite. Las sociedades nunca han recibido su libertad, sus derechos, su respeto, la justicia, como bonitos regalos con los atentos saludos de los poderosos. Nunca. Por el contrario, la población siempre ha tenido que luchar, ha tenido que pelear, ha tenido que arrancar cada uno de sus beneficios colectivos.  Lo mismo ha sido en todas épocas y en cualesquiera partes de la humanidad. Golpe a golpe. No hay de otra.
    La organización de MORENA alcanza no solamente para el año 2012. La organización de la gente siempre alcanza frutos trascendentes. Así lo prueba también la historia. Toda la historia. Lo mismo los indios de Nueva España por fraguar un México. Lo mismo la gente empobrecida de París en 1789. Lo mismo las luchas y resistencias contra Batista, contra Somoza, contra Pinochet, contra Stroesner, contra el Apartheid.  Quien vea en MORENA solamente ‘el movimiento de Andrés Manuel’, no sabe o no quiere reconocer la verdadera grandeza de la gente. Andrés Manuel López Obrador es quien encabeza el movimiento, mas la base fundamental de todo pronunciamiento social es en realidad su gente. Entre esa gente y el líder, se decide como actúa el movimiento. Entre el movimiento y los poderosos, se va definiendo el rumbo de nuestro país.
    Quien no quiera admitir que nuestro México va muy mal, prácticamente en todos los aspectos, y que a demasiada gente le va también muy mal, tampoco quiere ver la evidente, la clarísima realidad. ¿Quién no puede advertir que las decisiones desde los gobiernos en México no nos llevan a nada bueno? ¿Quién se puede creer las mentiras de los ‘informes de gobierno’, de la publicidad de los gobernantes y de la ‘hora nacional’?
    Pues los millones de participantes en MORENA y los muchos más simpatizantes de nuestro movimiento y del licenciado Andrés Manuel López Obrador, sí nos damos cuenta de todo. Y cada día somos más. Muchos más.
    MORENA no es ni una ocurrencia ni un capricho del licenciado López Obrador; es una exigencia de la población harta, frustrada y ávida de justicia y de un porvenir. En otras palabras, el Movimiento Regeneración Nacional emprendido y encabezado por el licenciado Andrés Manuel López Obrador, es el único que tiene como propósito concreto mantener a México como un país soberano, así como de conducirlo por un camino propio. Concédaseme la indulgencia de culminar este texto con los conceptos de Díaz Polanco: “Considerando el nivel de organización logrado hasta ahora, su empuje y alcance nacional, se puede derivar una conclusión…: comparativamente, la izquierda mexicana está hoy en uno de sus mejores momentos.” Solamente agrego lo siguiente: siempre hay una esperanza, siempre y cuando nosotros mismos la forjemos. Siempre adelante, MORENA.