Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

No hay peor ciego que el que no quiere ver


Contrarios a los aciertos de la política nuñista hacen la vista gorda


Tabasco necesitará de mucho trabajo político entre las distintas fuerzas partidistas que conformarán la siguiente legislatura local y la que ya está en función en el ámbito federal y el gobierno del estado. No se necesitan confrontaciones estériles que sólo busquen la paja en el quehacer político ajeno, o aquellos que pretenden obstaculizar el cambio para hacer creer que no hay más que la sopa del PRI.  Pero a pesar de lo que significa el vuelco de la alternancia me parece que el trabajo del gobernador Arturo Núñez con los 17 alcaldes demuestra que es posible evitar la inestabilidad y anteponer el beneficio de la gente.  No ha habido preferencias partidistas en estos tres años, lo mismo perredistas que priistas han consensuado en buenos términos con este gobierno. Hasta los malos alcaldes tuvieron que sujetarse a las reglas de la convivencia; respecto al manejo de los recursos ya se verá en la calificación de las cuentas.
    Otro dato que parece escapar a aquellos que a diario se lamentan afirmando que el cambio verdadero no se ve por ningún lado o que escriben cartas sentimentalistas hasta el punto de parecer un dogma salido del Opus Dei, es la política llevada a  cabo por Arturo Núñez. No informan al pueblo por ejemplo, de que la partida presupuestal federal será mayor para nuestro estado a comparación del año que está a punto de concluir. Esto con el debido consenso de las fuerzas políticas que convergen en la cámara de diputados federal entre priistas y perredistas, incluso morenistas: 18 MIL 526. 5 millones de pesos para 2016. Lo que permitió prever que el presupuesto total se elevaría a poco más de 45 mil millones. Decir trabajar para Tabasco no sólo de dientes para afuera o como simples eslóganes políticos es lo que se requiere. Son los resultados de incluir hasta a los adversarios políticos, puesto que los tabasqueños no tenemos distintas credenciales a pesar de los furores y las pasiones que se desatan en la arena electoral.
    Sabemos que existen las diferencias ideológicas entre los institutos políticos en Tabasco, sin embargo no son sus propios intereses los que deben sobresalir sino el bien común de los ciudadanos.
    Para que las estrategias implementadas por el gobierno nuñista den verdaderos resultados es necesario que en la Cámara de diputados local haya una legislación responsable, que olvide las mezquindades que conllevan el poder y el dinero; no se pueden exigir resultados si quienes representan al ciudadano común ocupan su tiempo en los gritos y sombrerazos. Es cierto que el gobierno de Arturo Núñez es el inicio de una transición, por ello hay que entender que las cosas no son tan fáciles cuando en el país se vive una profunda crisis económica y de valores que nos deja inmersos en la incertidumbre, casi en el desamparo. No podemos estar de acuerdo con el dicho de que son mejores los malos porque a pesar de ello nos daban dinero, quizá este ha sido uno de los vicios que más ha afectado la administración nuñista y por ello el desencanto y los reclamos. Esperan que siga la repartidera. No obstante el oficio político del Ejecutivo tabasqueño demuestra que ha sabido acercarse a funcionarios del gobierno federal, negociar las finanzas del estado sin incrementar la deuda pública; el presupuesto para el año próximo con un aproximado de 3 mil millones de pesos más a pesar de los recortes presupuestales por parte de la Federación es plausible para Tabasco. La diversidad de fuerzas políticas es sana cuando éstas se concentran en trabajar lejos de las diatribas y los jaloneos, los desacuerdos o de los acuerdos en lo oscurito como entre los mismos políticos le llaman. Se tendrá que dar paso a la verdadera información, a esto es lo que ha apostado el gobierno nuñista; sin embargo aquellos que se mal acostumbraron y que ahora han erigido una bandera de críticos y que se rinden ante el mejor postor desdeñan las acciones de este régimen. La crítica es sana y ningún gobierno debe jugar al sordo y hacer caso omiso, puesto que los elogios dañan más que la realidad. Por supuesto que en Tabasco hacen falta muchas cosas, las carencias que los ciudadanos padecemos llegan a ser algunas veces excesivas; pero no se cambia de la noche a la mañana, no se es mejor de un día para otro, todo proceso requiere de tiempo, combatir vicios y corrupción no es cosa fácil. No lo es que haya un Rutilo López Román que reclama a diario porque tal o cual político no le da la despensa o la tejas que él exige, y se desviva en alabanzas para quien sí le cumple sus pedidos. No lo es que haya un señor que lee sus cartas en la radio en tono de supuesta crítica a un gobierno que tiene que arreglárselas con las deudas y la miseria heredadas, pero que en sus líneas no incluye reclamos a un alcalde que en los primeros dos años y medio le favoreció con concesiones a los que otros no tienen privilegio; o no declara que algunos de sus familiares tienen beneficios que deberían tener campesinos que sí poseen un pedazo de tierra, pero que sus influencias pueden más que su ética informativa con sus tristezas y sus grandes tragedias.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más