POSTAL DE CRONOS
A favor de los Aracely Quevedo, la Donalda Trump choca
Mileidy Araceli Quevedo Custodio, diputada local por el Partido Nueva Alianza (Panal) se hace pasar como la gran cuestionadora del gobierno nuñista. Antes, granierista crítica de la oposición desde la tribuna de la Televisión Tabasqueña (TVT) no hacía más que alabar toda acción llevada a cabo por Andrés Granier Melo. Ahora, desde la tribuna del Congreso local navega con la bandera de un ejemplo del legislador que debe ser analítico y propositivo y se atreve a encarar al secretario de Gobierno, César Raúl Ojeda Zubieta, sobre el tema tan delicado de los migrantes en el estado de Tabasco. Bien hecho por esta diputada.
Sin embargo, al afirmar que los migrantes centroamericanos son un riesgo para la sociedad tabasqueña al pedirles un peso y además decir con certeza que el gobierno federal está haciendo lo debido en cuanto a este delicado asunto de la migración, parece que la excandidata a la alcaldía de Cunduacán no es muy congruente y se tapa los ojos, puesto que el problema del tránsito de los migrantes por nuestro estado no es un fenómenos que haya iniciado con el gobierno de Arturo Núñez Jiménez sino varias décadas atrás; además de que el vicio de extorsión y maltrato a los centroamericanos por parte de las autoridades de migración del gobierno federal lo hace a un lado, se hace de la vista gorda.
Es cierto que a los migrantes se les puede ver justo donde la diputada dice, no obstante, parece que no está informada, al exigirle al gobierno estatal la pronta deportación de esas personas que –dice- son un peligro para la seguridad de los tabasqueños. La deportación compete al gobierno federal, a quien no se atreve a tocar con el pétalo de una rosa; además es una exageración el preguntar cómo el gobierno estatal está salvaguardando la integridad de los tabasqueños ante la creciente ola de migrantes, como si los centroamericanos fueran una plaga bíblica de la que tenemos que cuidarnos. ¿Acaso su antiguo empleo de comunicadora granierista no le permitió informarse de las injusticias que padecen los migrantes cuando se internan en territorio mexicano y cómo los extorsionan y persiguen no sólo las bandas criminales sino también los encargados de la migración en nuestro propio país? Como los persiguió Humberto Mayans, senador del cual su esposo Arquímedes Oramas es suplente.
¿Sera Aracely Quevedo Custodio la Donald Trump tabasqueña? Estas inapropiadas declaraciones y cuestionamientos así lo hacen ver. Le falta la objetividad política y sensibilidad humana, pues los migrantes centroamericanos sufren tanto o más que nuestros migrantes en la frontera norteamericana. Que diga cuánta gente ha migrado y abandonado los campos tabasqueños en las últimas dos décadas, y si a esas personas se les ha respetado sus derechos humanos una vez que se han internado en tierras estadounidenses, si viven o están en las cárceles o en las fosas comunes gringas.
El gobierno local no hará que los migrantes regresen a sus lugares de origen, sólo toca protegerlos y cuidar que no se violen sus derechos humanos, lo cual no toma en cuenta la diputada Quevedo Custodio. Habría que cuestionarle cuáles fueron sus propuestas para proteger a esa gente que viene huyendo de la pobreza, cómo solucionar este serio problema que afecta a Tabasco por ser el paso obligado rumbo a los Estados Unidos; Aracely Quevedo sólo se limita a decir que ´en el ámbito federal están haciendo lo que les corresponde´, ¿sabe ella qué es lo que le corresponde a los gobiernos federal y estatal en realidad o sólo tira la piedra por tirarla ante su clara frustración de no haber sido electa como alcaldesa de su municipio?
Señora diputada, los migrantes centroamericanos no son una plaga sino un problema que se tiene que afrontar, no obstante son seres humanos como usted y todos los que habitamos en Tabasco aún sin haber nacido en estas tierras. Son personas con necesidades como cualquiera, excepto las suyas, ya que su puesto de legisladora en estos tres años le ha redituado económicamente más de lo suficiente como para que quiera cruzar la frontera norteamericana de forma ilegal. Un peso que usted le regale a cada uno de los migrantes que usted tope en su camino no le empobrecerá, al contrario, si tiene el suficiente colmillo político le podría funcionar para llegar a ser más popular en las contiendas electorales en el futuro, ¿o acaso va a decir que también es usted antipopulista cuando apoyó el populismo granierista?