Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Las batas blancas y dos diputados oportunistas


A pesar de que la marcha o caminata de batas blancas no era un movimiento político sino sólo una forma de expresar inconformidad y la denuncia de presuntas carencias, no se hizo esperar el oportunismo de los diputados Rogers Arias y Mario Llergo Latournerie. El tema de la salud pública es muy sensible y 1) hay que dar pronta solución a los problemas que aquejan al estado de Tabasco en este rubro 2) no hay que politizar este asunto como es costumbre de quienes hoy se dicen opositores o críticos contra el gobierno de Arturo Núñez Jiménez.
    En el segundo punto, en el de politizar este movimiento no podía faltar el excandidato a la alcaldía de Centro, Rogers Arias, quien se dice quiere regresar a las filas del SITET, pues su infructuosa participación en el Congreso del estado como diputado ya se termina y tiene que ver de dónde acarrear más dinero a sus bolsillos. Este oscuro personaje, quien en las elecciones de junio pasado se atrevió a decir que él era una opción diferente a los demás candidatos a la codiciada alcaldía de la ciudad capital de los tabasqueños porque los políticos (él no) son una escoria. Rogers Arias se alió hasta con algunas asociaciones religiosas para intentar triunfar en el proceso electoral, algo que por supuesto no consiguió, pues a simple vista su actuación en el sindicato magisterial no ha hecho más que develar su condición corruptora dentro de ese sistema educativo al vender plazas a diestra y siniestra para enriquecerse.
    Ahora, como profesor frente a grupo durante ocho años ¿cuál fue el desempeño profesional de Rogers Arias? Habrá sido o será un profesor ejemplar ante su alumnos, en el entendido de que alguna vez se haya parado en un salón de clases a transmitir su conocimiento; sin embargo con el deficiente desempeño en su papel como diputado abanderando primero al Partido del Trabajo (PT) y luego como supuesto diputado independiente, pues sólo ha demostrado que al igual que los demás diputados de la LXI legislatura está contado con la misma tijera. Treinta años de grilla dentro del sistema educativo le han aumentado las ambiciones políticas sin ser un verdadero político.
    Oportunismo y chapucería son las principales características de este político sin oficio, desafortunadamente en nuestro país, y Tabasco no es una excepción, no pocos puestos políticos los ocupan gente que en su vida han visto siquiera la portada de la Constitución Política Mexicana o leído algún texto que se relacione con los derechos y obligaciones que por ley tenemos en este país; si Rogers Arias plagiaba iniciativas que habían dado algún resultado en el Distrito Federal, e intentaba hacerla pasar como propuesta propia en el Congreso local, imagínense ustedes qué podemos esperar. Pero el diputado en cuestión tiene la virtud de la habilidad, sólo que la ha utilizado para beneficiarse excesivamente a costa de los demás, incluso de las normas institucionales como las que transgredía cuando vendía plazas dentro del SITET.
    A río revuelto ganancia de diputados. Así visualizó Rogers Arias su participación el domingo pasado en la marcha de las batas blancas. Ya sus tres años de vacas gordas están a punto de expirar y tenía que ver de dónde colgarse para continuar viviendo del presupuesto y los impuestos de los tabasqueños. Así como Pedro Landero, también profesor de profesión (alcalde de Nacajuca) y el biólogo Ovidio Hernández, profesor en el Plantel 11 del Cobatab (alcalde de Jalapa), este diputado no es un buen ejemplo para quienes alguna vez fueron sus alumnos, ya que ha demostrado que ser servidor público es sólo un trampolín para obtener mejoras pero no para los ciudadanos en general sino para sus intereses particulares. El abogado y aún diputado Mario Llergo Latounerie no es ajeno a esta finísima clase de personajes. Todos emulan al famoso exalcalde priista Toño Priego. ¿Por qué será?
   

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más