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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Negocios y franquicias de algunos juradores hipocráticos


Lo menos que deseamos es pasar la lentitud del tiempo en una sala de espera de hospital. Sin embargo algún momento en nuestras vidas o nuestras muertes nos vemos obligados a esta cruel etapa del destino que nos toca. Lo mismo un hospital pobre, miserable, clasemediero o de alto nivel; en todos sentiremos en mayor o menor escala aquello que nos recuerda que somos seres humanos de carne, sangre, vísceras y huesos. Con recursos económicos suficientes o sin ellos nos espera un mismo final. Esto lo saben muy bien aquellos que han jurado en nombre de Hipócrates, porque ellos también comparten esa misma condición.
    En los hospitales de Tabasco, es cierto, se ha venido padeciendo una imparable escasez en el suministro de medicamentos, materiales básicos y esenciales para el tratamiento de las distintas enfermedades que padece la población en general, incluso gente que viene de Chiapas principalmente por su colindancia con nuestro estado; asimismo el equipo tecnológico y científico necesario en algunos nosocomios no es el suficiente o el más adecuado para el tratamiento de padecimientos y necesitan mantenimiento o su reemplazo definitivo. Sabemos que las autoridades estatales tienen que hacer frente a esta dificultad y buscar una solución sin más demora para disminuir los problemas de salud pública. En ese tenor el reclamo de los médicos de todos los niveles es legítimo y de suma importancia pues son ellos quienes a diario lidian con las carencias que a causa de la irresponsabilidad e insensibilidad de los intereses políticos de la administración granierista dejó en herencia al gobierno actual.
    Legítimos son los reclamos de una salud pública a la que todos, sin excepción alguna tenemos derecho por parte del Estado. No obstante también nos preguntamos si los médicos, sus sindicatos y agrupaciones, el personal que labora en ese ramo tienen claro y están conscientes de su responsabilidad social con la que están comprometidos ética y moralmente en el tratamiento de los diferentes padecimientos de la población que a diario tiene la necesidad de hacer uso de los servicios médicos en Tabasco. Es decir, la gran responsabilidad social a la que los galenos tienen que hacer frente diariamente ¿es la justa de acuerdo a su formación profesional y al juramento de salvar y preservar la vida humana? Buenos médicos los hay, y muy humanos; sin embargo también existen aquellos que ven, desafortunadamente, la salud pública como una inagotable fuente de hacer negocio y que pierden de vista su ética y sobre todo la humanidad en el preciso instante en que deben tratar a las demás personas.
    ¿Cuántos médicos del sistema de salud pública están realmente concentrados en servir a como sus estatutos mandan a los pacientes que tienen algún padecimiento? Se sabe de muchos que sólo utilizan los hospitales públicos como cartera clientelar para atraer a quienes tienen las posibilidades económicas a sus consultorios particulares, y que de esta manera desatienden o mal atienden a otros que también necesitan ser tratados a raíz de las enfermedades. También es común que hayan médicos que dan prioridad a sus conocidos y allegados en las clínicas de salud pública sin cobrar un solo centavo por el uso de cualquier material, equipo o remedio y cuando éstos son requeridos para el tratamiento de gente que no tiene el capital económico suficiente resulta que no hay cómo paliar las enfermedades de estos pacientes porque sencillamente no se cuenta con los recursos adecuados puesto que han sido agotados. ¿Dónde está la humanidad y el profesionalismo de estas personas? ¿Dónde queda el control interno y el orden de acuerdo al trabajo que deben realizar quienes tienen la responsabilidad hospitalaria? Incluso no son ajenas las actitudes de quienes trafican con medicamentos que deben otorgarse gratuitamente a los derechohabientes del sistema de salud pública hacia farmacias particulares aledañas a los nosocomios más solicitados. ¿Socialmente estas son conductas correctas? ¿Por qué actuar de forma alevosa contra la salud y lucrar con la necesidad de las demás personas? Estas son actitudes reprobables y sólo pueden cambiarlas aquellos que las llevan a cabo; estas son las cosas que no se acusan y que no se dan a conocer a la opinión pública porque perjudicaría a intereses privados, de gremios que se sienten poderosos porque saben que pueden paralizar el engranaje del mismo sistema al que pertenecen.
    La salud pública es un asunto muy sensible, y como tal se necesita de una mayor sensibilidad y responsabilidad ética. La salud pública no es un negocio a como lo ven ciertas personas que no reparan en acaparar plazas dentro de este sistema y que inexplicablemente no se sabe cómo son capaces de cubrir y sobre todo, hacer efectivos sus servicios, porque a fin de cuentas ellos también son servidores públicos. ¿Usureros de la salud pública? Es válido y muy legítimo reclamar a las autoridades correspondientes en busca de solucionar los problemas, no obstante no se pueden ocultar los vicios heredados durante décadas en el sistema de salud del estado, pero en este caso nadie dice: esta boca es mía. No olviden las sentencias: al César lo que es del César; o, poco aprieta el que mucho abarca. ¿Qué galeno tendrá la valentía de aceptar que tiene varias ocupaciones en más de un nosocomio, clínica particular o como enseñante en alguna escuela de nivel superior?
   

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