POSTAL DE CRONOS
La segunda vuelta electoral, oportunidad para jugar limpio
El proceso electoral extraordinario para elegir alcalde de Centro debería ser un buen ejercicio para que todos los actores involucrados hagan un intento por jugar limpio. Creemos que las condiciones pudieran darse aunque los candidatos designados por cada instituto político sean o no los mismos. En ello cada partido es libre de actuar de acuerdo a su albedrío. Esto no es una petición por el Día de los Inocentes.
Sería un intento por regresar al verdadero origen de la democracia que tanto predican estos políticos pero que en funciones poco o nada llevan a la práctica. Sería una oportunidad de reivindicar a la misma política, un mínimo ejemplo de civilidad, como un intento de ganar un poco del respeto que han perdido y más aún, la autoridad que han perdido por tanta cuestionable conducta cuando se convierten de simples políticos en poderosos servidores públicos.
Quisiéramos ver un proceso electoral pleno en propuestas reales de quienes aspiran a la tan vapuleada alcaldía de Centro, que no caigan en la acostumbrada retórica de las promesas que muchos actores políticos se sacan de la manga sólo con el ánimo de embaucar a la ciudadanía y crear compromisos irrealizables donde engañan a la gente para que recorran junto a los candidatos las calles y los lugares de este municipio y puedan de esta manera mostrar el músculo popular de cada partido político. Quisiéramos algo diferente y sabemos que en estas elecciones podría darse esa excepción, claro, si la voluntad y el verdadero compromiso de quienes participen en esta segunda contienda electoral así lo consideran.
A partir de este ejercicio se pueden dar las bases para que los tabasqueños comiencen a deshacerse de la política rancia o costumbre de cangrejos que se ha incrustado hasta el nivel más bajo de la misma burocracia en el servicio público y los sindicatos. Se ha malacostumbrado a los trabajadores a no trabajar, a la improductividad porque se saben protegidos de alguien, porque hay un poderoso que los recomienda y los respalda y desde ese pensamiento tan parasitario se atenta contra la misma estabilidad de un pueblo como el tabasqueño que se ha sumido hace más de cuarenta años en el retroceso; a diferencia de otros lugares donde las condiciones son tan extremas pero que, no obstante buscan la mejor forma de crecimiento en todos los sentidos sin excepción alguna.
Pero todo está en el ejemplo que se muestra a los ojos de los electores. Desafortunadamente para la ciudadanía las costumbres de los actores políticos, cualesquiera que sean las siglas que representan, siguen siendo las mismas de antaño: la compra del voto a través de mapaches y mapacheras, la compra de las credenciales de elector, la toma de datos de los ciudadanos con las promesas de que se les beneficiará en cuanto tal o cual candidato resulte vencedor en la contienda siempre y cuando convenza a vecinos y familiares de votar a favor del candidato que se le solicita, de ofrecer falsos compromisos, aparte de repartir la ya consabida basura electoral en panfletos que si se comparan con los de los partidos contrarios, hacen las mismas promesas.
¿Será diferente el comportamiento de los partidos políticos y sus dirigencias en las próximas elecciones? ¿Habrá un debate donde sobresalgan y se discutan los verdaderos proyectos para que el municipio de Centro, la capital tabasqueña, no sólo sea un relleno de baches y hoyancos sino que se cree un verdadero sistema hidráulico y una vialidad mejor diseñada como las ciudades de otros estados de la República? ¿Qué se hará con el problema de la basura, el servicio de limpia, los horarios de recolección de los desperdicios y las sanciones a quienes tiren deliberadamente porquería en las calles y coladeras?
Hay prioridades tan elementales como las anteriores que necesitan solucionarse y la ciudadanía está harta de que no se les diga cómo se resolverán; no obstante, en aras de quedar bien con la clientela electoral lo que se hace es decir lo que el otro partido en el poder no ha hecho o ha dejado de hacer; no se piensa en el futuro de la ciudad porque tampoco se tiene conciencia plena de cuál es la realidad en el presente.
Sólo se confunde al electorado y se desata una contienda desleal a la democracia pero práctica y beneficiosa para los contendientes donde el que tenga los mayores y mejores recursos económicos como antaño, será el vencedor. ¿Ojalá nos equivocáramos y desde la misma planeación de esta segunda vuelta electoral, se cambiaran las malas actitudes de nuestra clase política y demostraran un nivel de altura en los días y la contienda que vienen? Mientras tanto, los electores deben analizar las propuestas de cada candidato, ver qué servicios necesitan mejorarse en su localidad y si las proposiciones son congruentes con sus necesidades.