Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

PRD “curtido” en repartición de cuotas, divisiones y rupturas


La vía para impulsar al Partido de la Revolución Democrática (PRD) hacia la consolidación o la división, es ampliamente conocida por todos aquellos perredistas de la vieja guardia, que conocen el mecanismo de negociar cuotas de poder, los chaqueteos y las rupturas de las corrientes, cuando no se han visto favorecidos en la asignación de candidaturas y cargos públicos.  
    Por pleitos con la dirigencia nacional encabezada por Amalia García, el primero en renunciar fue Porfirio Muñoz Ledo, en enero del año 2000; una década después, el 9 de septiembre de 2012, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), renunció al partido, dejando atrás 23 años de militancia, y luego que el dirigente nacional Jesús Sambrano, reconociera públicamente el veredicto final del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife) que daba la victoria presidencial a Enrique Peña Nieto.
    A diferencia de otros personajes que abandonaron al partido, AMLO fue el único que provocó una desbandada para irse con él y crear Morena; los demás, se fueron solos... nadie los siguió.
    Posteriormente el 25 de noviembre de 2014, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, renunció a 25 años de militancia, acusando diferencias con el dirigente nacional Carlos Navarrete, y argumentando la prevalencia de un “sistema de cuotas” para la toma de decisiones…donde él ya no figuraba y luego de tres derrotas electorales consecutivas.
    En enero de 2015, se fue otro de sus principales fundadores, Alejandro Encinas Rodríguez. Y ya para el mes de julio de 2016, Pablo Gómez Alvarez prácticamente puso un pie afuera, subrayando imposición en la dirigencia de Alejandra Barrales, de quien dijo que era la avanzada del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera.  
    Oportuna aclaración para efecto de considerar su permanencia al frente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), dado el interés de Miguel Mancera en la nominación de la candidatura presidencial por el Frente Ciudadano por México (FCM) en la que participa con el PAN y MC. Proyecto político que al no estar consolidado, Mancera podría estar maniobrando para que Alejandra Barrales, permanezca en la dirigencia nacional con el único fin de asegurar su aspiración política. Ya sea con el Frente o como candidato a la presidencia por el sol azteca.
    Lamentable es que Barrales se mantenga pese al ordenamiento de remoción emitido por el TRIFE, el cual venció el pasado 15 de agosto, pero que ha ignorado, al igual que Candelario Pérez Alvarado en la dirigencia estatal del partido en Tabasco.
    Casos que por lo visto obedecen a la estrategia de DILATAR  los tiempos con el único fin de servirse con la cuchara grande en la asignación de las candidaturas, donde no sólo quieren estar presentes, sino hacerse de la mayor cantidad de cargos  posibles..  
    O sea que a las fórmulas Barrales – Mancera en el CEN, y Candelario – Fócil en el CEE, los une la ambición por la asignación de candidaturas a distintos puestos de elección popular, sin importarles pasar por encima de la institucionalidad a la que están obligados y los estatutos que norman la vida interna del partido…
    Estrategia –como señalé en el inicio de la nota- antepone la particular visión de sus dirigentes, a la visión de conjunto del partido, que como consecuencia podría derivar en rupturas internas que obligaría a Fócil y Candelario a salir por la puerta de atrás, así como le ocurrió a los anteriores personales, que se fueron solos sin el respaldo de la militancia. ¿Se atreverán Fócil y Candelario a probar suerte en otro partido?, ¿la presión será suficiente para sólo entreguen la dirigencia o tan fuerte que los obligue a salir? Muy pronto el capítulo más emocionante de esta historia de la guerra de tribus.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más