EL PRD EN GAJOS I
La visión que arroja el PRD como partido nacional se siembra también en los Comités Estatales. Dicho partido político se ve dividido en tres gajos: a) el que forma la mayoría de sus militantes; b) el que forma la burocracia o nomenclatura de la Dirigencia Nacional y el Consejo Nacional; y c) el que forman las corrientes internas –al menos identificamos 19-.
La Dirección Nacional y el Concejo Nacional del PRD deben resolver y dar una definición clara y rápida respecto a que el partido en que militan se está vaciando –hasta ahora lenta pero cada vez más rápidamente- en migración de militantes y dirigentes hacia Morena. A la vez, definirle a la militancia el rumbo que tomaran: decantarse por la mayoría de los militantes y sus intereses o por las prerrogativas que les da el Gobierno Federal. Se pueden ambas, aunque hasta hoy se han decantado por las prerrogativas.
Pero para ello, primero deben admitir que la circunstancia del vaciamiento se está dando; en segundo lugar, han de abandonar –no mantener- una falaz postura de grandes vencedores y gran fortaleza; segundo; y en tercer lugar, han de definir quién de sus dirigentes nacionales o gobernadores en ejercicio tiene los arrestos y la presencia –y diría yo, las ganas- de hacer el esfuerzo de aglutinar seriamente a todas -o a las mayoría- de las corrientes del PRD para hacer un frente único y caminar con unidad.
La visita a Villahermosa y mitin de Silvano Aureoles Conejo el sábado 11 de marzo, parece ser una respuesta, titubeante, pero respuesta, a esos dos requerimientos urgentes al interior del PRD.
La mayoría y el control de la Dirigencia y del Consejo –nacionales, y en varios estados-, lo tiene ADN. Pero se han mostrado como expertos en controlar la nomenclatura y las dirigencias, pero sin apoyo masivo de la militancia; obviamente, como controlan la nomenclatura –Dirigencias y Consejos-, definen y deciden las candidaturas a los cargos de elección popular (circunstancia que no es de poca monta al interior de un partido de masas).
Pero como acertadamente afirmara un líder histórico del PRD, Alejando Encinas, padecen además una enfermedad terminal: su anhelo, espíritu y vocación a aliarse, su tendencia y proclividad a someterse al partido en el poder. Observaría algo peor: su preferencia notoria a aliarse con la derecha o con todo aquel que represente lo contrario al interés de la izquierda.
Es real aberración el verles preferir aliarse con el pan –la derecha conservadora y retardataria- que con el otro ícono de la izquierda –Morena-.
Esto es un asunto de congruencia. Y creo más, hasta de sobrevivencia de esas corrientes divisorias; aunque quizá –lo de la sobrevivencia- no del PRD como partido, pero sí de esas mismas corrientes. En especial de algunas de las 19 facciones que tienen presencia en el partido. ¿O acaso quieren que el PRD se quede con una o dos corrientes y ellas sean las que sean el PRD? O mejor así: ¿Acaso quieren que una corriente -o dos en alianza- se queden como dueñas del PRD?
Seguir separados como están –cada corriente jalando para su santo-, sólo le sirve al PRI, al PAN, al PVEM y a Morena –aunque éste último partido no busque que el PRD siga su separación y división interna fatal-. Mantener la cerrazón respecto a estos dos puntos, es tanto como inmolarse en la arena electoral.
Esa actitud debe dejarse a las huestes del PRI, más ahora que su “líder” (el ruinoso –escribí ruinoso no ruin- Presidente Peña), fue a festejar un aniversario de la fundación el PNR emitiendo un discurso realmente atroz, trasnochado, fuera de sí, abismalmente alejado de la realidad, -anunciando su gran fortaleza –que obviamente no tiene- y su “paso triunfal” de vencedores-. Mentiroso Peña, que se quiere engañar a sí mismo. No hay peor ciego y menso que, el que teniendo sus ojos bien, no quiere ver, y teniendo un dedo de inteligencia, no admite la realidad y la circunstancia de su realidad. Allá Peña y su PRI; pero ¿a qué se atiene el PRD en mantener esa misma postura?