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La Verdad del Sureste

EL PRD EN GAJOS II


Afirmé que en la perspectiva nacional el PRD está dividido en tres gajos y que ese panorama se repetía en todos los Consejos Estatales y Dirigencias en las Entidades Federativas. Hay otro gajo que solo se presenta en los Estados en donde el Gobernador ha salido de una postulación del PRD (Morelos, Michoacán, Tabasco –no incluimos el Distrito Federal o Ciudad de México puesto que Miguel Ángel Mancera no está afiliado al PRD). Ese cuarto gajo del PRD se puede denominar “el PRD del Gobernador”.
    Es caso es que, en real politik, si no se da el paso previo de aglutinar a la mayor cantidad de corrientes al interior del PRD de tal manera que se decante un frente con un líder visible que la encabece, la militancia seguirá fluyendo a cualquier otra parte –en especial a Morena-. Y si no se consolida la figura de un político cabeza de grupos, entonces la suerte del PRD será la extinción paulatina. Si las corrientes pro alianzas con la derecha siguen imponiéndose, entonces su panorama será similar (o más dramático) que el que hoy tienen: la derecha gana las gubernaturas con el voto útil del PRD, y el PRD solo puede aspirar a ser un simple remedo de partido o a fundar gobiernos de “coalición” donde no avanzaran un ápice. El pan seguirá usándolos.  Hasta ahora se perfilaban dos personajes icónicos como posibles candidatos del PRD: Miguel Ángel Mancera y Silvano Aureoles –los gobernadores Graco Ramírez y Núñez Jiménez se decantaron por no aspirar-. Mancera no está afiliado al PRD y se entrampó en las redes de control de las 19 corrientes que operan al interior del PRD, todo indica que no pudo -o no quiso- diligenciar o sortear tales trabas-.
Miguel Ángel Mancera pactó entonces con Silvano Aureoles Conejo; fue y acordó una ruta de: que sea candidato del PRD a la Presidencia el mejor posicionado. Mancera, atrapado en las telarañas de las corrientes del PRD, sin ser perredista, privilegió su tranquilidad a lo mejor calculando sus posibilidades reales de ganar la Presidencia: sabe que López Obrador es un candidato muy poderoso y que si PRD ha ganado DF con Ebrard y él, eso fue posible gracias a la fortaleza que al PRD, le imprimió Andrés Manuel. Si Mancera hubiese mantenido su postura de firmeza respecto al estado de cosas al interior del PRD, hubiese sido un político con mucha fortaleza, aunque quizá hubiese ahondado la división y la separación; pactó con Aureoles Conejo respecto a que sea candidato aquel que esté mejor definido –de antemano Aureoles es fundador del PRD y Mancera no es perredista-, por tanto, desde antes Aureoles está más definido-. Y Aureoles, se lanza al ruedo haciendo campaña a nivel nacional. No le alcanzará para más, aunque sí para hacer un frente común y aglutinar a varias corrientes al interior del PRD. Al menos, ese es un buen paso: entre más grupos aglutine, más fuerza tendrá para negociar con el único auténtico lieder de masas –el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador- con gran camino recorrido y con posibilidades de triunfar electoralmente en 2018. Aunque ciertamente la campaña de Aureoles más pareciera un acto puramente anecdótico –sólo para que quede constancia de que si puede haber un candidato del PRD con fuerza-, su efecto puede ser herramienta de crisol de la izquierda. Por lógica, si Morena con López Obrador a la cabeza y en las futuras boletas electorales, hasta hoy tiene 20 y PRD sólo 14, quien debe buscar y propiciar la alianza debe ser el PRD. No hacerlo es hacerle el juego a la derecha y al pri. Pero, bien dice Encinas: hay corrientes al interior del PRD que prefieren alianzas hasta con el diablo menos con AMLO. Según una frase de El Arte de la Guerra: la contienda o batalla entre tres, se resuelve a favor de quien haga la alianza de dos.

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