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La Verdad del Sureste

Presencia o ausencia según conveniencia


@UTufigno

En Guatemala, al salir de la audiencia en la que aceptó ser extraditado, el honorable Javier Duarte pronunció unas crípticas palabras: “Paciencia, prudencia, verbal contingencia, dominio de ciencia. Presencia ¿o ausencia?, según conveniencia”. ¿Acaso Javidú daba muestras de demencia o había fumado alguna extraña hierba en prisión? Nada de eso.

Después del desconcierto inicial de quienes escucharon su expresión, pronto se supo que, en realidad, el villano favorito había reproducido –mal, por cierto- una frase sevillana muy popular atribuida a Santiago Montoto. En su fraseo, Duarte dijo “verbal contingencia” en lugar de “verbal continencia”, como expresa la frase original. ¿Quiso decir algo?

Por lo visto hasta el momento, a Javidú se le pueden achacar cientos de calificativos, pero sólo un ajedrecista novato menospreciaría la capacidad de respuesta de su adversario: ningún Gran Maestro de ajedrez “se tira a matar” a pesar de saberse más fuerte que su adversario.

Haber aceptado la extradición, no obstante que inicialmente la rechazó, puede ser resultado de una estrategia en la que hizo todo tipo de valoraciones: políticas, jurídicas y familiares. Seguramente calculó que al gobierno actual le resta poco menos de un año de poder efectivo y que cierta información que conoce puede ser perjudicial para el grupo gobernante.

En lo familiar, resulta más que coincidente que en esta misma semana su esposa, Karime Macías, quien no enfrenta ninguna acusación o investigación formal, haya anunciado que solicitará el divorcio. A los ojos de todos se trata de una acción encaminada a proteger su patrimonio.  

Pero lo más extraño es que aunque la Auditoría Superior de la Federación afirmó este mismo año que el desvío de recursos atribuidos a Duarte podría alcanzar los 60 mil millones de pesos, lo cierto es que la acusación que dio pie al proceso de extradición apenas supera los 200 millones de pesos, una cantidad irrisoria comparada con la expectativa social generada.

Seguramente Duarte y sus abogados ya habrán evaluado las consecuencias de haberse allanado a las acusaciones de Yunes y del gobierno federal, y confían en que una vez extraditado no podrá ser procesado por acusaciones no expresadas en la solicitud de extradición. Y, además, ya habrán analizado los vacíos del llamado nuevo sistema de justicia penal (NSJP), tan cuestionado a un año de haber entrado plenamente en vigor.

En junio de 2008, Felipe Calderón -el rey de copas- publicó la reforma constitucional que llamaría la “más importante de los últimos cien años”, en la que la forma de procesar los delitos sería distinta, en la que habría igualdad entre las partes que serían escuchadas directamente por los jueces, pero en la que plantear una debida acusación es primordial. Ojo con este último detalle.

Durante años la actuación de las policías y los ministerios públicos estaba sostenida, digámoslo amigablemente, en prácticas que no sólo eran arbitrarias, sino abusivas de la dignidad humana; el reconocido principio de presunción de inocencia no existía, ni siquiera legalmente.

Hasta 1983, el artículo 9 del Código Federal de Procedimientos Penales establecía la presunción de dolo, es decir, que una vez demostrado el hecho delictivo “se presumía que había sido cometido intencionalmente”. Una barbaridad jurídica y un atentado a la lógica.

Pues bien, en los últimos días han arreciado las críticas en contra del NSJP y ha sido señalado, como si tuviera autonomía en su andar, de ser el culpable del aumento de los índices delictivos a nivel nacional. Incluso, actores que antes aplaudían el modelo, ahora se escudan en éste para justificar su ineficacia en el combate al crimen. Quizá porque ahora despachan desde una posición que nunca imaginaron.

Coinciden las críticas con un pronunciamiento hecho por la Suprema Corte en el sentido de que “los inculpados procesados en el sistema penal mixto, soliciten la revisión, modificación y sustitución de la prisión preventiva”. Al respecto, la voz alarmista de quien está al frente del gobierno de la Ciudad de México pidió a sus gobernados que estén preparados porque cuatro mil personas pueden salir de la cárcel.

Bonita forma de transferir su responsabilidad por los pésimos resultados que entregará cuando deje el gobierno capitalino para buscar alguna candidatura. Ni la Corte dijo lo que él interpreta ni todos los delitos son susceptibles de ser revisados. Ausencia según conveniencia.             

 

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