PRIMER GRAN ERROR DE MEADE (EL CANDIDATO POR DEFAULT)
El Gregueriano: Se desinfla el candidato por default.
Cuando asesinaron a mi amigo Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas, aquel 23 de marzo de 1994, el PRI se quedó sin candidato a la Presidencia. Y ya no podía echar mano de un candidato sustituto que saliera del Gabinete del Presidente –era Presidente Carlos Salinas-, ni de ningún Gobernador en funciones, porque la Constitución exigía como requisito ineludible haber renunciado al cargo con 6 meses de antelación al día de la celebración de la jornada electoral -a realizarse el 6 de julio siguiente-.
Por ese detalle, dado que en los crímenes lo primero que se debe decantar es la pregunta ¿a quién benefició el crimen? o ¿quién salió más beneficiado a la larga, con el crimen?, se puede colegir que fueron otros, y no Carlos Salinas, las mentes perversas que mandaron a asesinar a Luis Donaldo. El mismo Carlos Salinas dijo y escribió que fue la nomenklatura del PRI la que mandó a asesinar a Colosio. Quienes ya habíamos puesto distancia entre ese partido y nosotros –por haber abandonado ese partido la ideología del nacionalismo revolucionario y asumido para el PRI el neoliberalismo económico-, con el asesinato de Luis Donaldo, acabamos de enterrar en nuestra alma y conciencia a ese partido. Pero ese no es el tema hoy.
El tema es que, por haberse cometido ese asesinato en esas fechas, a Salinas no le quedó más remedio que echar mano de un candidato por default. No tenía de otra; o dejar sin candidato sustituto al PRI, lo que implicaba que esa elección la ganara el PAN por default, o el PRD. La confluencia de la nomenklatura priista, los panistas y empresarios afines a la derecha, los cárteles de la droga y los más obscuros intereses del país, llevaron a Salinas de Gortari a decantarse por Ernesto Zedillo quien, 6 años después les entregaría la Presidencia a los panistas, a la derecha reaccionaria. Si Salinas era neoliberal, éstos panistas era ultra conservadores y extremo neoliberales.
Bien, pues Peña Nieto se encuentra en situación similar a Salinas: sin candidato a su gusto para postular. Ni su émulo o efebo Nuño, ni su hermano de tropelías y trapacerías Videgaray, ni su socio y cómplice en acciones turbias y no turbias Osorio, son postulantes presentables. Pregúntense: ¿qué priísta o simpatizante garantiza a Peña Nieto una ex Presidencia tranquila? Se dice que su socio Osorio, su hermano Videgaray, y Aurelio Nuño su émulo o -el hijo-, son rabiosamente leales pero impresentables ante el electorado. Tiene que echar mano de un candidato por default: a falta de uno bueno o mejor, agarrar a alguien.
Hasta antes de cometer un error garrafal, ese candidato por default lo era José Antonio Meade Curibreñas. Nada más que a este poco hábil político se le ocurrió declarar que él, cuando era Secretario del Gabinete de Calderón, fue a votar por Peña –cando FeCal había impulsado a su candidata Chepina Vázquez-. Y luego Meade, usando un helicóptero oficial, se fue de paseo a visitar a El Vaquero Loco –Vicente Fox- en su rancho - ¿cómo irá el cultivo de mariguana? - y a departir con los hermanitos Bribiesca, viajecito con el que coronó su caída del escenario. Los panistas gritaron “traidor”; los priistas gritaron “desleal –a FeCal-, “traidor” –al PAN-, y “mal hipócrita”, y en consecuencia no garantiza una post presidencia tranquila a Peña, ni sus ni a los priistas.
El primer efecto del gran error de Meade fue la salida del grupúsculo de FeCal de la cofradía de la reacción nacional: la segunda mujercita de FeCal –la primera es la botella-, Margarita Zavala, salió como tapón de sidra del partido de la reacción nacional. El segundo efecto del error de Meade fue acelerar a Peña a definir candidato. Alineó a banqueros y empresarios con Osorio –circuló foto donde a sus espaldas aparece Jorge Hank- y le alineó a los gobernadores priistas también –incluido Eruviel Ávila-. Pero tiene un problema mayúsculo: la cargada sui géneris que propició al interior del pri y del pan al semblantear a Meade como postulante –presentarlo como el candidato por default-, se siente engañada, y Osorio no pinta en las encuestas del sentir popular. A lo mejor, mandarlo a la candidatura no es lo más adecuado; es altamente probable que pierda la elección.¿Y qué tal si, paso a la historia como un “demócrata”, y respeto los resultados electorales y entrego la Presidencia a Morena o PAN-PRD? ¿Qué no ya lo hizo Zedillo y El Vaquero Loco Fox no lo molestó ni persiguió? ¿O hay una última opción? Ya sé: se apellida De la Madrid; hijo de aquel “hombre gris”. Entonces: ¡Que venga Emilio Gamboa a jugar golf! ¡Cómo la fue a regar tan feo Meade!