PRIMERO LOS JÓVENES
Según el INEGI, en los 17 municipios de Tabasco existen alrededor de 20 mil jóvenes de entre 14 y 24 años de edad que forman parte de la llamada generación Nini; es decir, muchachos que ni estudian ni trabajan debido a la falta de espacios en escuelas y de oportunidades para desempeñar una labor.
Y pese a que esas cifras han ido creciendo progresivamente, existen investigadores del fenómeno que aducen que más que ninis, son jóvenes sinsin; es decir, sin oportunidades para estudiar y sin espacios para trabajar.
De acuerdo con cifras de las alrededor de 45 instituciones universitarias existentes en el estado, solamente el 70 por ciento de los estudiantes que se matriculan concluyen sus estudios, ya que el 30 por ciento restante deserta.
El fenómeno es casi igual en el nivel bachillerato y es preocupante, porque al no contar con los satisfactores necesarios, están a merced de que sean ‘contratados’ por bandas del crimen organizado.
De ese tamaño es el reto que enfrentará el gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador en todo el país, pero en especial en su tierra, Tabasco.
Sin embargo, la idea del Presidente electo es que los jóvenes en su mayoría se capaciten y encuentren un trabajo formal y bien remunerado, y esa propuesta denominada “Jóvenes Construyendo el Futuro” se convirtió en su carta de presentación ante el empresariado mexicano hace unos días, cuyos integrantes recibieron la propuesta con buen ánimo, pues saben que se trata de reinsertar a los jóvenes a la vida productiva.
Tal como lo explicó el mismo López Obrador, esa estrategia tiene su origen en las acciones que Franklin D. Roosevelt llevó a cabo en Estados Unidos durante la Gran Depresión para reactivar la economía.
El objetivo es que con ese programa, el próximo gobierno beneficie a alrededor de dos millones 600 mil jóvenes anualmente, con la entrega de becas para que estudien o trabajen, en especial los que habitan en comunidades de alta marginación rural o urbana. La estrategia involucra a empresas y universidades para buscar una capacitación de calidad.
El programa tendrá tres objetivos generales, que son: integrar a los jóvenes a las actividades académicas o laborales, alejarlos del desempleo y de conductas antisociales, y preparar la reserva de trabajadores capacitados para las actividades productivas que requerirá México en los próximos años.
Es decir, esos jóvenes serán aprendices en empresas pequeñas, medianas o grandes, cercanas a sus casas, tanto del sector privado como del sector público.
Las actividades que se prevén impulsar en el sector privado serán las agropecuarias, pesqueras, turísticas, industriales y de servicios, mientras que en el sector público se apoyarán las actividades relacionadas con las industrias petrolera y eléctrica, así como las de mantenimiento de infraestructura, remodelación de parques, jardines, calles y edificios públicos, y construcción y siembra de árboles maderables y frutales.
Seguramente, este modelo será replicado en Tabasco por el gobernador electo, Adán Augusto López Hernández, quien conoce y sabe que los programas de aprendizaje en los centros de trabajo son una de las vías más eficaces para que los jóvenes aprendan habilidades para el empleo.
El gobernador electo sabe muy bien que el trabajo digno y estable constituye una de las demandas más importantes de la sociedad actual, toda vez que las oportunidades laborales se han reducido notablemente y buena parte de los espacios existentes sufren una precariedad generalizada, que afecta especialmente a los jóvenes, y más a los que viven en situaciones de exclusión social.
Por eso, seguramente, se apegará a los lineamientos que se aplicarán en el “Jóvenes Construyendo el Futuro”, ya que su objetivo principal es que los jóvenes tabasqueños cuenten con fuentes de empleo dignas y bien remuneradas, que eviten la fuga de cerebros y contribuyan al crecimiento de nuestra entidad. La señal que ha mandado es clara: Por el bien de Tabasco, primero los jóvenes.