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La Verdad del Sureste

Qué rumbo para Latinoamérica y el Caribe?


3ª Parte.                                             

Evo Morales realiza actividades cotidianas para apuntalar tareas en beneficio de pueblos de la Región. Previamente, en la agenda internacional, la Organización de Naciones Unidas (ONU) discutió los derechos colectivos de los pueblos originarios, que derivó en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -1989-. Posteriormente, en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), ante la crisis del Estado modernizador desarrollista y, posteriormente, del neoliberalismo, el fracaso de la integración en una identidad mestizo-campesina, la presencia cada vez más masiva de indígenas en las ciudades y cuestiones de índole político-ideológica (crisis del marxismo y revaloración de las construcciones ancladas en lo étnico y lo cultural) se toman acuerdos.
     En suma, hacia los años 90, la apelación a una ciudadanía étnica devino en herramienta política ineludible, en la dinámica de empoderamiento de pueblos indios, no solo en el reconocimiento cultural, sino vinculado a la reivindicación de la tierra y el territorio. En los últimos 20 años, el proceso de expansión de la frontera de derechos indígenas, tuvo como contrapeso la propagación de los límites del capital hacia territorios indígenas, junto con la emergencia de una nueva conflictividad. De allí que, en el marco de gobiernos progresistas, estos problemas –leídos como tensión y después como antagonismo– fue creando réplicas diferentes. Los pueblos originarios colocaron en el centro del conflicto la cuestión de la autonomía y, más generalizado, la defensa del derecho de consulta previa.
     Frente a eso y mucho más luchan los pueblos indígenas por mantener su identidad y lograr mejores condiciones de vida. Dadas las condiciones de existencia, tras la brutal merma sufrida en la Colonia -les redujo del 100 al 10%- continúan en pobreza, miseria y semi esclavitud, a que los incorporan quienes explotan sus recursos naturales. Sus estructuras tienen clara la urgencia de avance hacia un desarrollo sostenible, perdurable y sustentable.
     En el Informe Brundtland (1987) (Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo, ONU), producto de la Asamblea de la ONU (1983) se habla de sustainable development que pega en línea de flotación de intereses transnacionales en territorios indígenas. Se inscribe en el 3er Principio de la Declaración de Río (3-14-junio-1992), con duda entre si existe o no diferencia, al definirlo en español: desarrollo sostenible o sustentable. Por lo pronto: tal desarrollo es el proceso que busca solventar carencias económicas, sociales, de diversidad cultural, en un medio ambiente, benéfico para la generación actual, sin arriesgar satisfactores a las generaciones futuras: Nuestro Futuro Común.
     En las tareas para un mundo sostenible, hay consideraciones específicas para los pueblos indígenas. Deben solventarse necesidades como: mejor alimentación –sin alterar costumbres y organizaciones productivas, cosecha y distribución de los productos- ropa, vivienda –respetando costumbres y requerimientos más sentidos- y trabajo, que fortalezca su manejo ancestral del mercado interno y lo proyecte al exterior, sin perder sus esencias.
     Pueden mejorar condiciones reales de vida de estos pueblos, en caminos para el desarrollo autónomo de su educación. Esta se imparte aún, para el arrastre hacia su incorporación a una vida, que no apetecen, que les afecta en sus intereses. La educación indígena pretende lo que se considera que los indígenas deben saber, no la instrucción o enseñanza que los indios mismos imparten o impartieron. Educación indígena supone una apreciación externa de sus culturas. Esto está terminando, pero con muchas dificultades. Toda estrategia indigenista  se venía orientando a achicar distancias entre culturas, para reducir brechas. Ello implica renuncia del nativo a su cultura y adopción de la dominante.  Inconveniente.
    En paralelo al recuperar cultura por la educación, los pueblos indígenas, están avanzando en la conformación de sus mercados. La vía campesina, creada por organizaciones indígenas y otras, llevó a la ONU a intervenir, (Asamblea General del 2011) quien determinó que el 2014 sería “Año Internacional de la Agricultura Familiar” (AIAF). Exhibía su importancia porque existen “(...) 1,5 mil millones de personas en 380 millones de establecimientos rurales, 800 millones con huertos urbanos, 410 millones en bosques y sabanas, 190 millones de pastores y más de 100 millones de pastores campesinos. (De ellos) 370 millones son indígenas. Juntos, los 3 mil millones de agricultores familiares, campesinos e indígenas, suman más de un tercio de la humanidad y producen 70 % de los alimentos del mundo“
    Una nación sin campesinos es “incompleta, menos diversificada e históricamente árida, por ausencia de sectores de pueblos relacionados productiva, armoniosa y placenteramente con la naturaleza. Ellos mantienen tranquilidad y paz, en amplias regiones del mundo.
    La Declaración de la ONU señala como objetivo general: “promover la conciencia internacional y apoyar planes impulsados por los países, para fortalecer la contribución de la agricultura familiar y pequeños agricultores, a la erradicación del hambre y la reducción de la pobreza rural, conduciendo así al desarrollo sostenible de las zonas rurales y a la seguridad alimentaria”. Lo que interesa y quedó plasmado en discursos de funcionarios, incluso Presidentes, es “reposicionar” a estos productores, en políticas agrícolas, ambientales y sociales de las agendas nacionales, regionales y globales, por su contribución significativa, tanto a la industria mundial de alimentos, la preservación de los tradicionales, creación de empleo y atenuación de pobreza, como a la protección de la biodiversidad y herencias culturales. La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – Vía Campesina (CLOC-VC) da datos: con “solo 1⁄4 de tierras arables del mundo… alimentamos al 70% de la población mundial, en tanto, más del 40% de alimentos de la cadena agroindustrial se pierden por descomposición (FAO). El 90% del mercado mundial de granos está en manos de 4 corporaciones: ABC, Bunge, Cargil y Dreyfus”. Finaliza la CLOC-VC “tenemos claridad: el sistema-capital financiero para el campo es agricultura industrial en manos de…transnacionales …contradictorio con la Soberanía Alimentaria y la Agricultura Familiar Campesina Indígena”.
    La claridad de miras de estas organizaciones, les llevó a un evento singular, que causó preocupación en algunos círculos políticos y motivó análisis en los “tanques pensantes” (think tanks) de universidades y otras organizaciones: que el Papa Francisco acudiera al Encuentro Mundial de Movimientos Populares. En tal evento planetario (27-29-Oct.-2014), participaron organizaciones de excluidos y marginados de los cinco continentes, de todos los orígenes étnicos y religiosos: campesinos sin tierras, en lucha por ellas; trabajadores informales urbanos, recicladores, cartoneros, de barrios pobres, villas miseria, barrios populares (villas, favelas, chabolas, slums); pueblos indígenas en lucha; mujeres reclamando derechos y otras expresiones populares de “los olvidados”.
    El Papa se dirigió a ellos, diciéndoles: quiero “escuchar la voz de los pobres” porque “los pobres no se conforman con padecer la injusticia sino que luchan contra ella” y que él “los quiere acompañar en esa lucha”. Afirmó: “los pobres ya no esperan de brazos cruzados por soluciones que nunca llegan; ahora…quieren ser protagonistas para encontrar ellos mismos una solución a sus problemas”, pues “…no son seres resignados, sino protestan” y su protesta “molesta”. Ha dicho que espera que “el viento de la protesta se convierta en vendaval de la esperanza”.
    El esfuerzo de los grupos organizados indígenas, sigue su marcha. Muchos eventos se realizan por todas las regiones del Planeta. En Latinoamérica las condiciones están dadas para avanzar con mayor vigor. La Cumbre celebrada en Bolivia (50 aniversario del Grupo de los 77), tuvo como lema “Por un nuevo orden mundial para Vivir Bien”; y el Vivir Bien como experiencia de Bolivia, estuvo presente en muchos discursos de los líderes del bloque. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, defendió el Vivir Bien y el desarrollo en equilibrio con la Madre Tierra, como aportes bolivianos a la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el documento final se incorporan párrafos en defensa de los Derechos de los Pueblos Indígenas: sus tierras, recursos naturales, identidad y cultura. Se complementan los derechos colectivos con los de la Madre Tierra, para lograr el desarrollo sostenible y el Vivir Bien en los países en desarrollo. Bolivia también incorpora los principios andinos del ama suwa (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama qhilla (no seas perezoso) que, de conformidad con los derechos humanos y las libertades fundamentales, contribuyen a los esfuerzos para prevenir y combatir la corrupción. ¡Como recuerdan tales conceptos a las expresiones de Bartolomé de las Casas, en los prolegómenos de la Colonia en México!. Los criterios se unen y nos muestran dos rutas paralelas: una de buenas relaciones y bien vivir, la otra de explotación, corrupción y suicidio ambiental. Impulsemos la primera y avancemos en el rescate de la humanidad entera. (Continuará)
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